Euskadi trabaja para adaptarse a la nueva generación de fábricas
La electrificación de la economía impulsa un modelo de centros más sostenibles. Los procesos industriales se flexibilizan para adecuarse al mercado

La industria aborda una nueva transformación, algo consustancial a su historia desde que se descubrieron los metales y la rueda. Ahora toca dar el paso por el lado medioambiental. La tendencia mundial hacia la electrificación de la economía busca arrinconar el consumo de los combustibles fósiles.
Las fábricas quieren ser más sostenibles y a la vez más flexibles para adaptarse a los ritmos del mercado. El ejemplo más gráfico en Euskadi es el del centro de Mercedes-Benz en Vitoria. La marca de la estrella ha invertido más de 1.000 millones para transformar sus instalaciones alavesas a la producción de vehículos eléctricos. Pero en Vitoria seguirán ensamblándose las unidades con motor de combustión. Una convivencia entre ambos sistemas de tracción que replicará los ritmos de matriculaciones del mercado.
De las líneas de fabricación de Vitoria salen ahora cuatro modelos. VLE y eVito operan con baterías y Vito y Clase V siguen con sus motores de combustión. Un sistema flexible que también ha aplicado Volkswagen en su planta de Landaben, en Pamplona. Allí ensamblan, asimismo, cuatro modelos, con esa proporción del 50% entre versiones.
A escala global, Euskadi consume 60 teravatios (TW) al año. Cubre esta demanda al 25% con electricidad (solo al 8% con origen renovable); el resto procede de los combustibles fósiles. Por tanto, un escenario de dependencia energética que se complica con las tensiones geopolíticas y dispara los precios de la luz y los combustibles. Para mejorar sus niveles de electrificación, Euskadi cuenta con una multinacional como Iberdrola, que invertirá 58.000 millones de euros a escala global hasta 2028, de los cuales 37.000 millones son para ampliar sus infraestructuras de redes. Un segmento en el que el País Vasco tiene que reforzar su capacidad para dar respuesta a los niveles de demanda de los hogares y de las empresas.
Durante la legislatura que ahora acaba, los gobiernos de Madrid y Vitoria pactaron que Red Eléctrica aumentaría en 6.000 megavatios (MW) la potencia de sus infraestructuras en Euskadi, para alcanzar una potencia de 18.000 MW. Nuevos enchufes y necesarios para cubrir el consumo requerido por 117 empresas vascas para abordar inversiones en crecimiento. Suman 70.000 empleos.
A nivel macroeconómico, las últimas estimaciones del Ejecutivo vasco, realizadas este mismo mes, reflejan un crecimiento del PIB del 2,2% este año y del 1,9% el próximo. Mejora en tres décimas la previsión para 2026 y en dos décimas más la correspondiente a 2027. Una visión optimista pese a que se mantiene el escenario de incertidumbre geopolítica que altera la evolución normal de la economía. Como ha señalado Mikel Torres, vicelehendakari segundo y consejero de Economía, Trabajo y Empleo del Ejecutivo de Vitoria, la demanda interna continúa como el puntal que garantiza el crecimiento del PIB.
Consumo de los hogares
Los hogares parece que no rebajan sus niveles de gasto porque nunca ha habido tanta gente trabajando en Euskadi, a pesar de que los sindicatos critican que los sueldos siguen siendo bajos y los precios relacionados con la vivienda, ya sea para compra o alquiler, se han disparado.
El pasado 30 de septiembre, el País Vasco seguía contabilizando más de un millón de afiliados a la Seguridad Social, una cifra “mágica” que alcanzó hace tres años y que se ha consolidado. Que el 46,29% de la población total de la autonomía consiga ingresos regulares, junto con el ahorro embolsado en las familias, garantiza que parte de la economía va a tener una evolución positiva.
A la espera de que el mundo empresarial pueda afrontar los problemas derivados de la inflación de los costes energéticos y de los bloqueos logísticos, agrandados por el conflicto bélico en el estrecho de Ormuz.
Desde el Gobierno vasco consideran que pueden crearse 22.000 empleos durante este ejercicio y el próximo, con una aportación clave de los inmigrantes. Aportan 346.341 personas al censo de Euskadi, el 15,4% de la población total. Un colectivo que no cubre el invierno demográfico que afronta el País Vasco por el envejecimiento de la población. Así que el paro estimado para 2026 queda fijado en el 6,8% y en el 6,4% para 2027.
Por sectores, las estimaciones del Gobierno vasco apuntan a que los servicios volverá a ser el motor de la economía por el citado tirón del consumo interno. Registrará incrementos en el bienio del 2,9% y del 2,2%. Por el contrario, la industria, por los comentados lastres de la geopolítica y de la inflación energética, tendrá una ligera subida del 0,4% en 2026, que repuntará al 1,3% el próximo ejercicio.
Exportaciones
Las ventas internacionales poco aportarán por el retroceso de los principales mercados en el exterior de Euskadi, que son Alemania, Francia e Italia. El sector primario duplicará este año la dinámica de la industria, al crecer un 0,8% y situarse con un alza del 1,2% en 2027, siempre según las previsiones del Ejecutivo regional, que espera subidas de la construcción del 1,3% en 2026 y del 1,1% en 2027.
Todos estos datos pueden dar un vuelco por situaciones inesperadas como las que se están viviendo en esta década. Desde la pandemia, que en 2020 colapsó la economía mundial, a la invasión de Ucrania por Rusia en 2022. Ahora toca el conflicto en el estrecho de Ormuz.