Stephen Wallace (investigador): “La biotecnología puede revertir parte del daño ambiental causado en el último siglo”
El profesor de Biotecnología de la Universidad de Edimburgo y su equipo fabricaron con bacterias pequeñas cantidades de paracetamol a partir de residuos plásticos. Ahora estudian su industrialización


Stephen Wallace (Thornhill), profesor asociado de Biotecnología de la Universidad de Edimburgo, lidera un equipo que explora cómo aprovechar microorganismos modificados genéticamente para transformar desechos plásticos en nuevos productos y que, en 2025, saltó a los titulares tras lograr producir pequeñas cantidades de paracetamol a partir de botellas desechables.
De paso por Madrid en febrero pasado para participar en el Circularity Day de Ecoembes, el investigador conversó con CincoDías sobre este avance y sobre cómo la biotecnología puede abrir nuevas vías para abordar la gestión de residuos y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Pregunta. ¿Cómo consiguieron transformar botellas de plástico en paracetamol?
Respuesta. Primero, descompusimos lentamente la botella en materiales más simples, es decir, en pequeños bloques de construcción químicos. Después, programamos bacterias modificadas genéticamente para que transformaran esos bloques de construcción obtenidos del plástico en paracetamol. Es un proceso muy similar a la fermentación que se puede hacer en casa para transformar el azúcar en alcohol.
P. ¿El paracetamol que obtuvieron mediante este método es idéntico al de las farmacias?
R. Sí, es molecularmente comparable al paracetamol que se vende en las farmacias. Tiene la misma estructura química y las mismas propiedades. Parece increíble, lo reconozco.
P. ¿En qué trabajos previos se basa esta línea de investigación?
R. Hace aproximadamente cinco años publicamos uno de nuestros primeros trabajos importantes: diseñamos bacterias capaces de convertir residuos de plástico en vainillina, el compuesto responsable del sabor a vainilla que se utiliza en alimentos. Fue uno de los primeros ejemplos que demostraron que el plástico puede transformarse en productos completamente distintos y de mayor valor; que no es solo un residuo, sino también un recurso, o al menos tiene el potencial de serlo.
La industria química podría beneficiarse de esta tecnología por el uso de combustibles fósiles en su proceso de fabricación
P. ¿En qué etapa de desarrollo se encuentra esta tecnología?
R. La investigación todavía se encuentra en una etapa bastante inicial. Por ahora, hemos demostrado que el proceso es posible, pero el verdadero desafío consiste en escalar la producción. Hasta el momento solo hemos logrado producir cantidades pequeñas de paracetamol. El siguiente paso es desarrollar procesos que permitan aumentar la cantidad que pueden producir estas bacterias. Ese es precisamente el trabajo que estamos llevando a cabo actualmente con investigadores de mi laboratorio.
P. ¿Qué impacto podría tener en la gestión global de los residuos plásticos?
R. Actualmente existen muchas tecnologías de reciclaje que se están comercializando para abordar, al menos en parte, el problema de los residuos plásticos. Sin embargo, estas soluciones tienen una limitación importante, que es que el plástico no puede reciclarse indefinidamente. Con cada ciclo de reciclaje, el material pierde calidad y valor. Con el tiempo, inevitablemente termina en vertederos, se incinera o, en el peor de los casos, acaba en el océano. Ahí es donde nuestra propuesta puede ser complementaria.
P. ¿Qué industrias podrían beneficiarse antes gracias a esta tecnología?
R. La industria química, por su uso de combustibles fósiles. No nos damos cuenta de lo insostenibles y dañinos que pueden ser muchos de los procesos de fabricación que utilizamos para producir nuestra ropa, nuestros medicamentos o nuestros cosméticos.

P. ¿Se han encontrado con alguna resistencia social a su trabajo?
R. En las conversaciones que hemos tenido con el público desde que se publicó la historia del paracetamol, sí hemos percibido cierta reticencia. A algunas personas no les entusiasma la idea de tomar un medicamento que antes era una botella o un residuo plástico, y lo entiendo perfectamente. Pero al mismo tiempo, el paracetamol que tomamos actualmente se produce a partir de petróleo, básicamente el mismo material que usamos como combustible para los coches. Si eso nos parece aceptable, entonces no veo ningún problema en tomar uno derivado de plástico, porque en ese caso no solo estás tomando un medicamento que mejora tu salud, sino que además estás contribuyendo a limpiar residuos del medioambiente.
Trabajamos con una empresa española para la produción de este fármaco analgésico, pero no podemos desvelar el nombre
P. ¿Cómo se compararía el coste de producir paracetamol a partir de residuos plásticos con el proceso petroquímico tradicional?
R. Al principio será más caro, sin duda. La razón es que existen muchos incentivos económicos que favorecen la fabricación petroquímica, y además los procesos para producir paracetamol a partir de petróleo se han perfeccionado durante más de un siglo. Por tanto, aunque ese proceso sea muy poco sostenible, es extremadamente barato. Sin embargo, cuando cambian las preferencias de los consumidores y aumenta la demanda de productos más sostenibles, también cambia la velocidad con la que podemos comercializar estas tecnologías. Si el mercado empieza a priorizar la sostenibilidad, eso podría acelerar mucho la adopción.
P. ¿Qué nivel de inversión sería necesario? ¿Habría que adaptar instalaciones existentes o construir infraestructuras completamente nuevas?
R. No necesariamente habría que construir instalaciones nuevas. Las tecnologías basadas en fermentación utilizan infraestructuras bastante estandarizadas que ya existen. Además, estamos trabajando con una empresa en España que produce paracetamol y que ya dispone de la instalación necesaria. Eso podría acelerar bastante la transición al mercado. Pero el ritmo dependerá, en gran medida, del nivel de inversión.
P. ¿Con qué empresa?
R. De momento, no puedo mencionar el nombre.
P. En su opinión, ¿cuándo podría llegar esta tecnología al mercado?
R. Dependerá en gran medida del nivel de financiación y apoyo que reciba. Si todo avanza de acuerdo con lo previsto y el escalado industrial funciona como esperamos, creemos que podría ocurrir dentro de los próximos diez años. Estamos en un momento de la ciencia en el que existe el potencial de revertir parte del daño medioambiental que hemos causado durante el último siglo. La biotecnología puede ser la herramienta que permita hacerlo posible.