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Mitsubishi Electric, a por el mercado europeo más allá del aire acondicionado

El gigante nipón busca crecer en negocios relacionados con la transición energética. Sus principales apuestas son los edificios inteligentes, los semiconductores, la robótica industrial o los equipos para infraestructuras

Sede de Mitsubishi Electric en Tokio.krblokhin (Getty Images)

La Expo Universal de Osaka 2025, celebrada de abril a octubre de este año en la isla artificial Yumeshima –al oeste de Japón– y que cerró con más de 29 millones de visitantes, fue el escaparate idóneo para que la multinacional japonesa Mitsubishi Electric mostrara al mundo su gran apuesta por el negocio de tecnologías limpias.

Más allá de la climatización –aires acondicionados o bombas de calor–, área en la que es una de las referencias en España, el gigante nipón busca hacerse un hueco en el país y en Europa en automatización industrial (robótica, sensores); semiconductores; componentes y equipos para infraestructuras ferroviarias, de energía, defensa y aeroespacial, o sistemas de control y gestión digitales de datos con inteligencia artificial. Además de entrar en la captura de carbono o el reciclaje. El objetivo es ofrecer soluciones a los retos sociales aún por resolver, según su lema corporativo.

En su centro de I+D de Kamakura (Kanagawa), ciudad a una hora de Tokio y famosa por sus templos y santuarios –entre ellos el Gran Buda–, la compañía ha construido un moderno y diáfano edificio de oficinas cero emisiones netas de cuatro plantas y más de 6.000 metros cuadrados denominado Sustie. Este inmueble combina solar fotovoltaica, aerotermia e internet de las cosas (IoT) para cubrir su consumo energético.

La multinacional también prueba en sus laboratorios sistemas de reciclaje y de captura de carbono

Este prototipo de instalación verde e inteligente es un ejemplo a emular para los proyectos europeos de eficiencia energética que están en marcha en zonas urbanas. Implicó una inversión de 4.000 millones de yenes (21,86 millones de euros al cambio actual) y cuenta con una sala de control desde donde se gestiona su operación diaria de forma automática. Tiene la complicada tarea de mantener en equilibrio los parámetros de temperatura, iluminación o ventilación gracias a un software de inteligencia artificial de desarrollo propio llamado Maisart, que además simula la demanda futura de electricidad con gemelos digitales.

En 2021, su primer año de operación, redujo su consumo de energía a menos del 0%, lo que significa que generó más electricidad –571,75 megajulios por metro cuadrado (MJ/m2)– de la que demandó –366,07–, y de la que resultó un excedente de 205,68 MJ/m2, explican los responsables del proyecto durante un viaje de prensa organizado por el gigante nipón a dicha instalación.

Dada su naturaleza tecnológica y su experiencia en eficiencia energética, la firma japonesa participa en la ambiciosa reconversión del antiguo aeropuerto de Tegel en Berlín, cerrado en 2020, en una ciudad inteligente. El Berlín TXL, como se ha llamado, albergará un parque tecnológico, un campus universitario y viviendas que se calentarán con energías renovables; el objetivo es crear un barrio neutro en carbono.

Otras iniciativas

No son los únicos proyectos en los que se ha embarcado esta empresa, que obtuvo 5,5 billones de yenes (unos 30.000 millones de euros) de ingresos en su año fiscal de abril de 2025. La mitad (51%) proviene de fuera de Japón: las ventas en Europa, Estados Unidos y China suponen el 13%, el 14% y el 10% del total, respectivamente.

En su centro tecnológico y de I+D avanzada en Hyogo, a media hora del centro de Osaka, desarrollan una tecnología de captura de carbono, aún en pruebas, que utiliza absorbentes sólidos que hace que consuma menos energía, aseguran los técnicos de la firma durante el recorrido por el laboratorio. El método convencional de absorción líquida requiere más electricidad para evaporar la solución acuosa, y el CO²se utiliza después para productos químicos y combustibles.

Allí también se ensaya un sistema electroestático automático de separación de plásticos según su composición con inteligencia artificial para uso industrial. Su lanzamiento al mercado se prevé para 2027.

La multinacional nipona fía su crecimiento a estas áreas relacionadas con la sostenibilidad, el bienestar y la digitalización. De ahí que el monto a I+D ascenderá a los 100.000 millones de yenes (unos 546 millones de euros) entre 2025 y 2031 en colaboración con gobiernos, universidades y empresas. Además de Japón, cuenta con centros de investigación en EE UU, Reino Unido, Alemania, Francia y China.

“Queremos transformarnos en una compañía innovadora, con la integración del análisis de datos en todos los procesos y elevar el peso del negocio exterior”, declara en un encuentro con la prensa durante la visita Toru Oka, vicepresidente de investigación y desarrollo corporativo y responsable de la propiedad intelectual de la empresa.

Respecto a la imposición de un arancel del 15% por parte de Estados Unidos a la importación de productos japoneses, la compañía no espera un gran daño en sus cuentas, aunque sí caída en las ventas. “Estamos invirtiendo en EE UU, contribuimos a su economía, por eso creemos que el impacto será mínimo”, confía el directivo.

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