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Los instrumentos de medio y largo plazo protagonizan el mercado de renta fija

La rentabilidad de la deuda pública ha atraído a nuevos inversores  P En 2023, el Tesoro emitió 5.000 millones de euros menos de lo previsto 

La actividad privada
Carlos Cortinas Cano

En 2023, el parqué de renta fija ha continuado con su papel central como un mecanismo de financiación para el sector público y privado, pero a diferencia del ejercicio 2022, en el que la atención se centró en el corto plazo, el año pasado hemos visto una recuperación paulatina en la emisión de instrumentos a medio y largo plazo, “y el mercado ha registrado un crecimiento de un 140% en el volumen emitido en bonos, obligaciones y cédulas”, resalta Gonzalo Gómez Retuerto, director general de BME Renta Fija.

Este especialista recuerda que detrás de este incremento está la entrada en vigor de la modificación de la Ley del Mercado de Valores, por la que se trasfieren determinadas competencias desde la CNMV a BME, “que simplifica y facilita los procedimientos en la admisión a cotización”.

De hecho, del mercado AIAF, que en 2023 admitió a negociación casi 115.000 millones en deuda privada, destaca los programas y las emisiones de bonos realizadas por Aena, CaixaBank, BBVA, Santander, Adif, Ibercaja Banco, Deutsche Bank, etc., que se han beneficiado de la aplicación de la nueva ley.

En cuanto a Europa, “durante gran parte del año el mercado se ha caracterizado por las políticas monetarias restrictivas de bancos centrales, con cierta estabilidad en el mercado de renta fija una vez materializadas las caídas en las cotizaciones de los bonos en 2022″, comenta Reyes Bover, responsable de crédito europeo de BBVA.

También las elevadas rentabilidades alcanzadas por la deuda pública a todos los plazos han atraído a gran número de nuevos inversores, y ello ha repercutido en un aumento de los volúmenes negociados en el mercado español. Así, entre enero y diciembre la negociación total de deuda pública en la plataforma Senaf, reservada a entidades financieras mayoristas especializadas, ha pasado de los 96.000 millones de euros de 2022 a 162.000 millones el pasado ejercicio, mientras que la plataforma SEND, abierta a todo tipo de inversores, ha alcanzado los 22.000 millones de euros.

De cara a 2024, para el responsable de BME, el escenario de bajada de tipos sería muy favorable para la inversión en renta fija, “en la medida en que los inversores institucionales aprovecharán la oportunidad para construir sus carteras de bonos, con las que van a obtener rentabilidad durante los próximos cuatro o cinco años, e incrementarán las duraciones de estas con una mayor exposición a instrumentos de medio y largo plazo. A la vista de los altos volúmenes de emisión que ya se han registrado en el mes de enero, creemos que 2024 puede ser un gran año para la renta fija”.

De hecho, por ejemplo, en JP Morgan entran en 2024 con unas perspectivas “similares a las de hace un año: visión constructiva del mercado de bonos, particularmente en cuanto a créditos de calidad alta, a medida que los inversores apuestan por la renta fija motivados por unos tipos más altos, y particularmente en deuda con vencimientos por encima de siete años, por la misma razón”.

Emisiones soberanas

La financiación del Tesoro Público en 2023

El Tesoro español finalizó el año con una emisión neta total de 65.000 millones de euros, 5.000 millones inferior a los 70.000 millones inicialmente previstos, continuando otro ejercicio más la senda descendente iniciada tras la pandemia, “gracias al dinamismo de la economía española, la buena evolución de los ingresos públicos y a la habitual prudencia en sus estimaciones”, sostienen en el organismo.

Dos cuestiones han protagonizado el ejercicio en las colocaciones públicas; por un lado, un fuerte interés por la deuda a medio y largo plazo de inversores institucionales extranjeros, que revela la confianza de los mercados internacionales en nuestra economía. Por otro lado, el incremento histórico de las compras minoristas de letras del Tesoro.

En lo que respecta al método de emisión, el 87% de la financiación bruta de 2023 se ha obtenido a través de las subastas ordinarias, mientras que el procedimiento de sindicación bancaria ha cubierto el 13% del programa de financiación, en línea con la de 2022.

Para 2024, el Tesoro disminuirá las emisiones netas en 10.000 millones de euros con respecto al cierre de 2023, hasta los 55.000 millones, manteniendo la senda de reducción de los últimos años gracias al sólido crecimiento económico y a la consolidación de las cuentas públicas, explican sus responsables.

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