La actividad industrial de la zona euro logra repuntar en julio pese a las dudas a corto plazo por el entorno internacional
El índice PMI manufacturero muestra un gran impulso de la producción de las fábricas de la zona euro, con su mejor dato en cuatro años, pero la demanda futura se debilita

La actividad de la industria europea crece a pesar de la incertidumbre en torno a la guerra en Irán. El índice PMI manufacturero, que mide el dinamismo de las fábricas de la zona euro, se situó en 51,9 puntos, su mejor registro desde abril y cinco décimas más que en junio. Esta cifra también muestra que el sector se mantuvo en el terreno de expansión, al colocarse por encima de los 50 puntos. El indicador publicado este lunes por S&P Global y el Hamburg Commercial Bank (HCOB) refleja que al mirar exclusivamente la producción fabril en julio, esta logró su mejor desempeño desde marzo de 2022. Esto constituye “una sólida tendencia”, según ambos organismos. Sin embargo, destacan los responsables de este índice, al inicio del tercer trimestre “se observó una reducción generalizada de la actividad” debido al menor volumen de compras que realizaron las fábricas de la eurozona.
S&P Global y HCOB atribuyen esta caída a la “fragilidad” de las condiciones de demanda, por lo que la industria de la zona euro “optó por completar los pedidos pendientes para impulsar los volúmenes de producción”. Estas circunstancias han provocado un recorte de las compras de materias primas y bienes intermedios y que, por tanto, redujeran sus existencias. Así, las tensiones en las cadenas de suministro “siguieron siendo intensas”, aunque alcanzaron el nivel más bajo en cinco meses.
Ante estos datos, Chris Williamson, economista jefe de Negocios de S&P Global Market Intelligence, afirma que “las fábricas en la zona euro están experimentando un cierto repunte estival” ya que “la producción aumentó al ritmo más rápido de los últimos cuatro años y medio”. Aun así, advierte de que “existen indicios de que esta buena noticia podría ser efímera, ya que el impulso corre el riesgo de desvanecerse a medida que se acerca el otoño”. Uno de estos síntomas es que la entrada de nuevos pedidos aumentó “marginalmente” en julio y el ritmo de expansión fue más lento que el de la producción “por un margen considerable”.
A la incertidumbre de la guerra de Irán también hay que añadir la política arancelaria de Estados Unidos. El presidente del país norteamericano, Donald Trump, anunció a finales de julio la imposición de tasas comerciales de entre el 10% y el 12,5% a más de 60 países, entre los que se encuentra España y el resto de los países de la Unión Europea. Los datos muestran que la demanda de productos de la zona euro procedente de los mercados de exportación se volvió a contraer al inicio del tercer trimestre.
Estos dos elementos de incertidumbre también afectaron a los precios industriales aunque en menor medida. Los analistas señalan que los datos muestran tasas de inflación “históricamente elevadas”, pero el incremento fue el más reducido desde marzo. Además, el alza de los costes también fue el más bajo en los últimos cinco meses, desde el inicio de la guerra entre EE UU e Israel frente a Irán. Con todos estos elementos sobre la mesa, la confianza empresarial del sector logró su mejor registro desde febrero, pero continúa siendo “relativamente moderada”, según los expertos.
Desempeño “irregular” de España
Los datos por países muestran que España se sitúa a la cola de las grandes economías de la zona euro. Italia registró peor cifra en cuatro meses pero se ubicó en el terreno de la expansión (52,5), mientras que Alemania cosechó su mejor desempeño en cuatro años (52,2). En el caso de España, superó por poco el umbral de los 50 puntos (50,2), cinco décimas más que en junio (49,7) y Francia se mantuvo sin cambios respecto al sexto (50).
Los autores del índice PMI afirman que el mes pasado las fábricas españolas mostraron “una inestabilidad persistente en la demanda del mercado”, ya que “la producción, los nuevos pedidos y el empleo disminuyeron”. Además, la industria española también reflejó una mayor desaceleración del crecimiento de los pedidos vinculado a la acumulación de existencias, especialmente de los clientes procedentes del extranjero.
Paul Smith, director del departamento de Economía de S&P Global, asegura que “el desempeño irregular del sector manufacturero español observado durante 2026 continuó en julio”, debido a la “incertidumbre” por la guerra en Irán que “apuntaló la volatilidad de la oferta y los precios en una amplia gama de mercados de productos”.