Christine Lagarde frenó la licencia de Binance para operar en Europa, según ‘The Wall Street Journal’
El medio estadounidense revela que la presidenta del BCE intervino para que el regulador griego no concediera la autorización MiCA al ‘exchange’ cripto

Han transcurrido casi tres meses desde el 24 de junio, día en el que Binance, el mayor exchange cripto del mercado, anunció al mundo que iba a retirar su solicitud de licencia MiCA ante el regulador griego, un trámite esencial para operar en Europa a partir de julio. Esa decisión, que marcó su salida del mercado europeo al menos por el momento, dio pie a múltiples versiones sobre el tira y afloja con el regulador local. Este viernes, The Wall Street Journal ha revelado que el supervisor estaba a punto de conceder la autorización a la empresa y que los directivos tenían todo listo para anunciarlo. Pero la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, habría intervenido para frenar la autorización y mantener a Binance fuera del mercado europeo.
Según la investigación del diario estadounidense, a principios de junio el regulador griego informó a la ESMA de que pretendía aprobar la autorización de Binance. Pero menos de 24 horas después, un vicepresidente del regulador local avisó a Binance de que Lagarde había solicitado al primer ministro griego que no se concediera la licencia a la compañía. El mismo directivo señaló que la presidenta del BCE quería retrasar el trámite hasta que la ESMA asumiera la supervisión de las plataformas cripto en Europa, una posibilidad que actualmente estudian las instituciones europeas para evitar divergencias regulatorias entre Estados miembros. La ESMA, no obstante, también habría recomendado a los reguladores europeos frenar la aprobación de la licencia de Binance.
Ante la oposición de los principales organismos europeos, el supervisor griego habría trasladado a Binance el rechazo de la autorización por falta de consenso, lo que desencadenó la decisión de la empresa de retirar su solicitud. Preguntada sobre el supuesto papel de Lagarde, Binance ha evitado pronunciarse. “No vamos a comentar especulaciones. En Europa, Binance mantiene su compromiso de operar a largo plazo y de forma plenamente conforme con el MiCA. Estamos trabajando activamente para obtener la autorización y consideramos que este es un paso importante para ofrecer a los usuarios un servicio coherente, regulado y fiable en todo el mercado europeo”, ha informado la empresa en un comunicado. Binance aseguró que su intención era empezar el trámite en otro país europeo, aunque, hasta el día de hoy, no ha aclarado en qué jurisdicción busca obtener la licencia.
El reglamento MiCA establece que los reguladores locales son los responsables de analizar las solicitudes de licencia presentadas por las plataformas cripto, bajo la coordinación del regulador europeo, la ESMA. Aunque durante el proceso los bancos centrales de cada país colaboran con las autoridades nacionales para conceder las autorizaciones, el BCE no tiene un rol activo en la aprobación de estas licencias. No obstante, como recuerda el diario estadounidense, durante su mandato Lagarde ha intervenido en diversos ámbitos de la política europea y el mundo cripto es uno de ellos. Preguntada por la intervención de Lagarde en el proceso regulatorio de Binance, la máxima autoridad monetaria no ha querido hacer comentarios al respecto.
La negativa de los principales organismos europeos se debe principalmente al historial opaco de Binance. Sus problemas regulatorios empezaron al otro lado del Atlántico. En 2023, la justicia estadounidense reveló que cuentas vinculadas a entidades relacionadas con grupos terroristas, como Hamás, el Estado Islámico (ISIS) y Al Qaeda, utilizaron la plataforma y movieron más de 1,5 millones en operaciones con divisas virtuales, por un valor total de casi 900 millones de dólares, sin que Binance lo reportara a las autoridades. Tampoco impidió operaciones entre usuarios estadounidenses y otros situados en jurisdicciones sancionadas. Algo que, según algunas investigaciones recientes, siguió ocurriendo entre 2024 y 2025.
La plataforma aceptó pagar una multa récord de 4.368 millones de dólares (unos 4.000 millones de euros en aquel entonces) por violar las leyes contra el blanqueo de dinero y las sanciones internacionales, y su fundador y exdirector general, Changpeng Zhao, fue condenado un año después a cuatro meses de cárcel por blanqueo de dinero en su plataforma. El exchange dejó entonces de operar en EE UU y CZ, como se le conoce en el sector, renunció como director ejecutivo, aunque sigue siendo accionista mayoritario de Binance.
Su trayectoria en Europa también fue complicada. El año pasado, Francia intensificó una investigación por blanqueo de capitales contra la empresa, acusada de haber manejado fondos procedentes de fraude fiscal o tráfico de drogas, aunque Binance negó las acusaciones. Por ello, la posibilidad de que pueda obtener su autorización en otro país europeo es incierta.
Desde Binance confirmaron a CincoDías que mantuvieron conversaciones con varios supervisores europeos en los últimos dos años, aunque sin la finalidad de obtener la licencia, que acabaron pidiendo en Grecia a finales de 2025. Fuentes conocedoras de esos procesos, en cambio, señalaron a este periódico que la empresa se había acercado a otros supervisores en Malta, Suecia, Francia, Alemania y España para obtenerla. Así, a la resistencia de los reguladores nacionales, debido a su espinoso currículum y su compleja estructura empresarial, se suma ahora el bloqueo de los líderes europeos, igualmente difícil de superar.
La salida de Binance del Viejo Continente agitó el mundo cripto en Europa en los últimos meses. Aunque no fue la única plataforma en quedarse a las puertas del mercado —los supervisores europeos dejaron sin licencia a más de 1.000 empresas—, se trata de la plataforma cripto más grande del mercado y más influyente. La suspensión de su actividad obligó a sus usuarios a buscar alternativas para mover sus fondos a otros exchanges: solo en España, mantenía medio millón de cuentas activas, según confirmaron fuentes conocedoras a este periódico. Una cifra que la plataforma ha negado, aunque sin proporcionar un número estimado.