Ronit Ghose (Citi Institute): “En Estados Unidos, las ‘stablecoins’ formarán parte del ecosistema de pagos”
El banco lanzará un servicio de custodia de criptoactivos este año. Prevé que el mercado de monedas estables alcance los 4 billones en 2030

Ronit Ghose (Calcuta, la India, 1972) tiene una convicción: las criptomonedas acabarán transformando el sistema financiero tradicional. Para el director de The Future of Finance, el think tank sobre dinero y tecnología de Citi, las stablecoin son uno de los motores de esta revolución, pero no el único. Los depósitos tokenizados también jugarán un papel fundamental, sobre todo para grandes clientes corporativos. Ghose, que trabajó también como responsable de análisis de banca y fintech en la entidad, se muestra hermético al hablar de la stablecoin que Citi estudia lanzar junto a otros grandes bancos internacionales, como el Santander. Reconoce que si el Gobierno de Estados Unidos y los clientes muestran interés en determinados productos, el banco explorará su desarrollo.
Pregunta. ¿Dónde ve el potencial en el mercado cripto?
Respuesta. Citi Research ha publicado recomendaciones sobre bitcoin y ethereum con precios objetivo más altos respecto al precio actual. Son positivos tanto sobre bitcoin como sobre ethereum.
P. ¿Cuáles son los catalizadores de los precios?
R. Es un poco como internet. ¿Cómo se genera valor en una red social? Cuando más personas están en ella. Facebook, WhatsApp, Telegram... Todas tienen valor porque muchísima gente las usa. En el caso de las criptomonedas ocurre algo parecido. Existen miles activas, pero la mayoría tiene muy pocos usuarios. Bitcoin se ha convertido en la criptomoneda dominante porque fue la primera y ha sobrevivido. El mayor desafío en el entorno digital es que nada es único, todo se puede copiar. Y bitcoin permite tener una forma de unicidad descentralizada. Ethereum, en cambio, está concebido como el primer ordenador descentralizado del mundo.
P. Pero es difícil darle un valor, al no tener subyacentes.
R. Puede pensarse como una acción tecnológica o de una fintech emergente. Imaginemos, por ejemplo, Revolut hace 10 años. ¿Cómo se valoraba entonces? ¿Por qué su valoración era tan baja? Porque no sabíamos qué iba a ser, mientras que cuando se analiza una gran empresa consolidada —como uno de los grandes bancos del Reino Unido o de España— se cuenta con un historial, un balance y proyecciones de beneficios futuros.
Eso permite tener una visión mucho más sólida sobre cuáles serán esos beneficios. Por supuesto, los tipos de interés pueden moverse y son un factor clave en la valoración de los bancos: pueden subir o bajar más rápido de lo esperado y pueden ocurrir otras cosas. Pero, en general, existe una base mucho más firme para ese valor. El mundo cripto comparte muchos de esos retos, y también ese atractivo. Despierta el entusiasmo porque puede llegar muy lejos, pero al mismo tiempo resulta difícil de valorar.
P. ¿Y qué prevén para el mercado de stablecoins?
R. Desde Citi Institute hemos publicado el informe Stablecoin 2030 donde actualizamos nuestras previsiones de abril, cuando lo publicamos por primera vez. En ese documento señalábamos que el mercado, que actualmente ronda los 300.000 millones de dólares, crecerá hasta los 2 billones en 2030 en el escenario base, y en uno alcista estimamos que podría alcanzar los 4 billones.
P. ¿Qué es lo que impulsa este mercado?
R. El primer motor es el mercado actual, que está estrechamente ligado a la industria cripto. Las stablecoins se crearon como una herramienta de liquidación dentro del ecosistema. Estimamos que este segmento pasará de unos 300.000 millones de dólares a alrededor de 700.000 millones. El segundo motor será la demanda de usuarios que ahorra en dólares fuera de Estados Unidos, como en Turquía o Argentina. Creemos que habrá una fuerte demanda desde estas economías, donde las stablecoins representan una auténtica oportunidad de reserva de valor. El tercero será su uso como medio de pago y para el comercio. Las stablecoins son nativas digitales y son especialmente atractivas para los jóvenes, que han crecido con internet, con TikTok y con el mundo cripto; todo forma parte del mismo ecosistema.
P. ¿El sistema de pagos del futuro será fragmentado?
R. Creo que será distinto según el país y la moneda, y que cada jurisdicción adoptará enfoques diferentes. En EE UU, las stablecoins formarán parte del ecosistema de pagos. Los bancos ya cuentan con algo similar a las monedas estables, los depósitos tokenizados. Para muchos de nuestros clientes corporativos —y para los grandes bancos estadounidenses y europeos— las necesidades son muy distintas de las de los clientes minoristas.
Las empresas que mueven dinero entre Emiratos Árabes Unidos y EE UU no tardan tres semanas: el proceso puede llevar horas, a veces incluso solo una hora. En cambio, en los pagos domésticos, el dinero se mueve prácticamente en tiempo real. En Europa existen sistemas de pagos instantáneos desde hace años. Y hoy en la eurozona, con SEPA, los pagos transfronterizos en euros son casi instantáneos en todo el bloque. No necesito una stablecoin ni un criptoactivo.
El problema surge cuando se envía dinero de la India a España: dos monedas distintas, dos bancos centrales distintos, dos sistemas diferentes. En ese caso, es necesario conectar esos sistemas a través de los bancos, y ahí es donde se generan las fricciones. Existe un segundo problema: la regulación y el cumplimiento normativo. En los pagos transfronterizos es necesario verificar que el dinero pertenece realmente al remitente y realizar comprobaciones adicionales porque la ley lo exige. A menudo se pasa por alto que la lentitud de los pagos internacionales no se debe solo a la tecnología, sino también a la regulación.
P. Con la normativa estadounidense, bancos como Citi están avanzando en su oferta cripto.
R. La actual administración ha adoptado una agenda mucho más favorable a las criptomonedas. Los bancos estamos siguiendo de cerca lo que están haciendo con esta nueva legislación, porque nos permite actuar. Si el Gobierno de EE UU y nuestros clientes están interesados en determinados productos, lógicamente los vamos a explorar.
P. ¿En qué están trabajando?
R. Contamos con nuestra propia solución similar a una stablecoin, llamada Citi Token Services, que es un depósito tokenizado y que para muchos de nuestros clientes corporativos ofrece gran parte de las funcionalidades de una stablecoin. Funciona 24/7 y aunque todavía se encuentra en una fase relativamente temprana de desarrollo, ya es un producto público, operativo y utilizado por los clientes. No obstante, estoy seguro de que dentro de dos o tres años seguirá evolucionando. Todos los grandes bancos tienen una solución de este tipo. Y estamos a la espera de ver qué permitirá la regulación y, cuando llegue el momento, estaremos preparados.
P. Citi está trabajando también en una stablecoin junto con otros bancos internacionales, como el Santander.
R. Hemos anunciado que lanzaremos un servicio de custodia de criptoactivos este año. Como gran banco global, no vamos a decir a los clientes que solo se pueden usar stablecoins. Habrá opciones. Para determinados clientes, algunos instrumentos serán más importantes que otros.
Algunos no quieren estar conectados 24/7, quieren tener los fines de semana libres. Pero sí quieren contar con la opción de operar 24/7. Por eso, debemos asegurarnos de que nuestros sistemas tradicionales, que operan en horario no bancario, sean lo más eficientes, rápidos y fáciles de usar. Todos los bancos debemos continuar innovando tanto en los productos existentes como en los nuevos, ya sean depósitos tokenizados, stablecoins y en toda la gama de soluciones.