Aena busca una IA ‘controlable’ para reducir el consumo energético de Barajas
La compañía impone todo tipo de precauciones operativas y de ciberseguridad para la próxima implantación de un sistema que ahorrará en la climatización de las terminales y otros edificios


“El uso de la IA en entornos profesionales no debe interpretarse como un elemento sustitutivo de la capacidad humana ni como un factor de riesgo operacional, sino como una oportunidad para reforzar los procesos existentes mediante herramientas de apoyo a la decisión, automatización de tareas y análisis avanzado de la información”. El argumento en defensa de la inteligencia artificial es del gestor aeroportuario Aena y encabeza el pliego para contratar la instalación de una solución basada en esta tecnología en Madrid-Barajas. Su misión será monitorizar los sistemas de climatización y, con ello, bajar el consumo energético (eléctrico y térmico) del mayor aeropuerto del país. Pese a no verlo como un riesgo para las operaciones, la compañía pública se ha cubierto con múltiples garantías de seguridad y obliga a las potenciales contratistas a suministrar una plataforma de software basado en la IA que sea controlable en cualquier circunstancia.
Entre las condiciones de la licitación figura que “en ningún caso la solución de IA deberá comprometer la seguridad, estabilidad o funcionamiento básico de las instalaciones”. Y se añade que ante cualquier incidencia técnica que afecte a la aplicación, “la operación deberá continuar en modo manual o bajo las consignas definidas por el sistema BMS (sistema de control de las instalaciones) sin degradación de la seguridad operacional”.
Más allá del cumplimiento de las normativas que atañen a las tecnologías de información y comunicaciones (TIC), en lo que se refiere a servidores, software y ciberseguridad, otra premisa es que la solución esté ya probada en entornos de complejidad similar al de Barajas. Se deja así fuera de juego aplicaciones experimentales o en fase de desarrollo.
Aena incluirá esta nueva aplicación en su inventario de IA, debiendo cumplir con los requisitos de clasificación de riesgos, normativas europeas como la AI Act, y otras nacionales y de la propia empresa. No es que Aena crea que puede perder el control, pero se asegura de que los datos que recoja la IA sean utilizados exclusivamente para la operación y mantenimiento del sistema “y siempre dentro del alcance autorizado por Aena”. Se evita, con esa cláusula, el uso de la información de sistemas de Barajas para entrenar modelos generales de IA o soluciones para otras compañías.
El concurso, con no pocos cortafuegos en favor de la seguridad operacional, tiene un valor estimado de 2,9 millones de euros (incluidas dos prórrogas de un año cada una) y está abierto a la recepción de ofertas hasta el próximo día 13. Aena usará la IA para optimizar los procesos operativos, identificar patrones de consumo, reducir costes de mantenimiento, la detección temprana de anomalías, el refuerzo de la supervisión técnica y, en definitiva, lograr una mayor eficiencia en el gasto que supone el uso de sistemas de gran escala. Un aeropuerto como Barajas tiene en la energía uno de sus principales costes, ante lo que Aena está implantando la que será la mayor planta fotovoltaica adosada a una infraestructura aeroportuaria para el autoconsumo.
Pese al esperado soporte de las placas solares, la IA debería detectar excesos de consumo y anticipar picos de demanda con el procesamiento de grandes volúmenes de datos en tiempo real. Aena sostiene en el documento que da pie a esta transformación que “la supervisión exclusivamente humana presenta limitaciones en la detección temprana de ineficiencias o comportamientos anómalos”.
En todo caso, la operadora del aeropuerto deja en manos del responsable del sistema de control de instalaciones y de otros perfiles técnicos de la compañía la selección del modo automático de operación (basado en la IA) o el paso a modo manual o de contingencia. La propia solución ha de permitir en todo momento la suspensión de la aplicación automática y, con ello, la no interferencia de la IA. Cada vez que se apague la IA quedará registrado en el sistema para su análisis.
Tecnología y clima
La gradual implantación de la IA en la gestión de la red de aeropuertos de Aena entronca con dos planes estratégicos, el de Innovación y el de Acción Climática. La adjudicataria deberá realizar durante tres años el seguimiento del sistema, revisar los ahorros y dar soporte técnico. Los algoritmos de inteligencia artificial operarán sobre las unidades de tratamiento del aire, grupos de producción de frío, sistema de calor, bombas hidráulicas, ventiladores o elementos de distribución térmica a partir de los datos energéticos de Barajas y las condiciones ambientales dentro y fuera de las instalaciones. Con especial foco en las distintas terminales de viajeros, las decisiones de la IA se canalizarán a través del actual sistema de control de las instalaciones (BMS o Building Management System), del proveedor Honeywell, y siempre tendrán que responder a los criterios de seguridad de Aena.
Los ahorros conseguidos a través de la IA se medirán bajo criterios técnicos auditables y habrá un bonus para la tecnológica que se haga con el desarrollo en función del ajuste de costes conseguido. El ahorro mínimo esperado es del 4% en consumo eléctrico y térmico el primer año, del 5% en el segundo, se sube al 6% en el tercer año y, de activarse las prórrogas, en el cuarto año se presupuesta un recorte mínimo del gasto en climatización del 8%, y se asciende al 10% en el quinto y último año del contrato. Cualquier punto por encima de estos umbrales será primado, hasta un máximo de 20 puntos extra.
¿Qué sucede cuando el sistema emite una consigna no contemplada por el BMS o cuya aplicación es frenada por el responsable? La situación quedará registrada en la plataforma, así como la causa del descarte. “En caso de conflicto entre criterios de eficiencia operativa, rendimiento técnico u optimización energética y los requisitos de ciberseguridad, seguridad industrial o protección de la información establecidos por Aena, prevalecerán en todo caso estos últimos”, deja atado la empresa en los pliegos. También indica que la implantación y operación de la aplicación basada en IA “no podrá comprometer la seguridad de los sistemas de control, la integridad de la arquitectura OT/IT (tecnología operativa y tecnología de información) ni el cumplimiento de la normativa TIC y de ciberseguridad aplicable”.
Una vez instalado en Madrid-Barajas, este sistema de control de la eficiencia energética deberá ser escalable y poder trasladarse a otros aeropuertos de la red de Aena. Aena ya ha apostado por la IA para seguir movimientos de aviones y equipaje; se apoya en esa tecnología para predecir flujos de pasajeros, y cuenta con modelos predictivos en apoyo de la toma de decisiones.