El consorcio liderado por Indra acelera en la entrega de los blindados Dragón, pero sigue sin cumplir con Defensa
Tess Defence prevé entregar 114 unidades antes de que acabe el año, 24 menos de las pactadas. Se queda sin presidente tras la salida de Escalante


La situación del contrato de los blindados Dragón mejora, pero sigue sin ser suficiente. Este martes, la unión temporal de empresas (UTE) conformada por Indra —que lidera con el 51,01% del capital—, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), Santa Bárbara y Sapa Placencia entregó la unidad número 100 de este blindado sobre ruedas 8x8, lo que supone un hito para un programa que acumula un retraso tras otro y por el que Defensa ha tirado de las orejas a los cuatro socios en más de una ocasión. Fuentes cercanas a la UTE indican que Tess prevé ahora llegar a las 114 unidades operativas a finales de año, 24 menos de las 138 que se había comprometido a entregar a Defensa en 2026, cifra desvelada por este periódico en junio. A esas se sumarán otras seis unidades extra que Tess pondrá a disposición del Ejército de Tierra, pero no dará tiempo a que pasen las pruebas de validación antes de comer las uvas el 31 de diciembre.
Alcanzar el hito de los 114 vehículos supone una mejora respecto a las expectativas que guardaba el propio presidente de Indra, Ángel Simón, quien en una entrevista con este medio a mitad de año señaló que Tess entregaría 100 blindados en todo 2026. En total, el contrato firmado en 2020, que asciende a 2.500 millones de euros, contempla la entrega de 348 unidades. El plazo para dar todos y cada uno de estos vehículos caduca en 2028.
Ya en 2023, Tess incumplió la meta de entregar las primeras 34 unidades de este blindado. Luego volvió a fallar en diciembre de 2024, al verse incapaz de darle al Ejército de Tierra las 92 unidades acordadas para ese entonces. Todo ello ha hecho que crezca el fantasma de una posible multa sobre Tess por la acumulación de retrasos, algo que dejó caer la propia ministra de Defensa, Margarita Robles, en varias ocasiones. En octubre de 2025, Defensa indicó que se reservaba “las acciones oportunas” ante los constantes retrasos. Fuentes del mercado apuntan a que dicha sanción podría escalar a los 100 millones de euros al final del contrato, como informó CincoDías en abril.
Tess se queda sin presidente
Lo cierto es que el programa comenzó a funcionar después de que Indra tomara los mandos de la UTE en junio de 2025 y nombrase como presidente a Manuel Escalante, quien también era máximo jefe del área de tecnología de la cotizada en el Ibex 35. El directivo, sin embargo, fue despedido este martes como parte de la restructuración que ha acometido Indra en el comité de dirección para hacerlo del gusto del actual presidente, Ángel Simón, y del consejero delegado, Josep Maria Recasens. Se trata de la segunda vez que Escalante es despedido en Indra, después de que Marc Murtra hiciera lo propio durante su presidencia. Con el aterrizaje de Ángel Escribano al sillón de mando de la cotizada, Escalante volvió a entrar en una empresa a la que ha estado ligado durante 12 años en sus distintas etapas.
Junto a él también ha salido Manuel Ausaverri, hasta ahora consejero en Tess y director de estrategia en Indra, aunque llevaba meses sin ser parte de la toma de decisiones del círculo más cercano de Simón. Ausaverri participó activamente en la toma de control de Tess por parte de Indra y fue el ideólogo del anterior plan estratégico lanzado durante la época de Murtra. Si bien era miembro del comité de dirección de la Indra de Escribano, Ausaverri, con 20 años en la compañía, también fue jefe de gabinete durante un tramo de la presidencia de Murtra y, más atrás en el tiempo, en el mandato de Fernando Abril-Martorell. La dirección de estrategia recaerá provisoriamente en Recasens, aunque la compañía planea fichar a un directivo para desempeñar esa función.
Queda por saber quien ocupará la presidencia de Tess, una UTE que deberá darle continuidad a un proyecto que ya parece haber cogido velocidad crucero como el del Dragón y arrancar el contrato del Vehículo de Apoyo de Cadenas (VAC). Este último asciende a 1.970 millones de euros y todavía no se ha firmado, según explican fuentes cercanas a Tess.
Una de las principales dificultades que ha afrontado el programa del Dragón ha sido la falta de comunicación entre los propios socios que conforman Tess y de esta con el propio cliente, es decir, con las Fuerzas Armadas, según otras fuentes de la UTE. A eso se sumaron las acusaciones cruzadas entre las compañías implicadas, las cuales se han culpado de los distintos problemas que ha ido presentando el programa a lo largo del tiempo. Una de las más apuntadas fue Sapa, empresa vasca encargada del grupo motopropulsor, aunque varias fuentes cercanas al consorcio consultadas por este medio apuntan a que los problemas del motor han sido solventados, de ahí que Tess ya esté entregando vehículos con regularidad.