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Las pymes denuncian el lento avance de los grandes programas militares lanzados por España en 2025

El 60% del presupuesto comprometido para esos programas este año se destina a proyectos liderados por Indra

Un modelo K9 de Hanwha, plataforma que usará Indra para el contrato de ATP sobre cadenas.SOPA Images (SOPA Images/LightRocket via Gett)

Los Programas Especiales de Modernización (PEM) lanzados el año pasado por el Ejecutivo, para incrementar el gasto militar hasta el equivalente al 2% del PIB, no están llegando al conjunto del tejido productivo español, según denuncian distintas fuentes del sector consultadas por este medio. Dichos proyectos fueron adjudicados, en su inmensa mayoría, a compañías como Indra, Airbus o Navantia, empresas llamadas a ser las tractoras de la industria militar en los sectores terrestre, aéreo y naval, respectivamente.

“Hay una queja generalizada entre las compañías proveedoras de que todo va muy lento”, apunta una de estas fuentes que se mantiene en contacto constante con empresas que deberían verse beneficiadas de dichos programas. Las pymes apuntan a dos factores, principalmente, como los culpables del lento desarrollo de los PEM: la falta de agilidad en la instituciones públicas para poner en marcha los proyectos y el estancamiento que sufren estos contratos al llegar a las grandes contratistas.

“Entre huelgas y reorganizaciones internas, las grandes compañías tractoras están haciendo que se pare todo”, denuncia el consejero delegado de una firma dedicada al ámbito de los satélites que prefiere no dar su nombre, haciendo alusión directa a la situación actual de Airbus, con un conflicto laboral aún abierto, e Indra, de la que se espera que esta semana anuncie una reorganización de su cúpula.

“Los PEM han terminado concentrando una parte muy significativa de los recursos en un reducido grupo de grandes contratistas, mientras las pequeñas y medianas empresas encuentran enormes dificultades para acceder a las oportunidades generadas por estos programas”, afirma a este medio, por su parte, Álvaro Sánchez, consejero delegado de Integrasys, empresa española especializada en comunicaciones y redes satelitales, que trabaja, entre otros, con la OTAN y el Gobierno de Ucrania. “Cuando los programas llegan a la fase de adjudicación, buena parte de las actividades ya están definidas y asignadas. Eso reduce notablemente la posibilidad de que nuevos proveedores tecnológicos puedan incorporarse posteriormente, incluso cuando disponen de capacidades diferenciales”, añade este empresario, que calcula que solo un 5% de los fondos llegan a las pymes.

Desde Aesmide, la Asociación de Empresas Contratistas con las Administraciones Públicas de España y otros Estados, en la que hay presentes varias de las pymes que participan o que son susceptibles de formar parte de los PEM, enfrían las críticas y entienden “que no es fácil entrar en la cadena de proveedores de estas compañías y que hay que demostrar las capacidades”. Gerardo Sánchez, presidente de Aesmide, reconoce que ha traslado a la Secretaría de Estado de Defensa esta preocupación, pero pide paciencia.

“Hay que convertir esas oportunidades en contratos. Estamos haciendo todo lo posible, hemos hecho un mapeado de las capacidades de nuestras empresas (...) La pyme necesita visibilidad y previsibilidad. Si no hay una financiación sostenible en el tiempo puede haber una preocupación”, señala Sánchez a este periódico, directivo que matiza que en el caso de Aesmide sí hay empresas que ya están logrando entrar en la cadena de proveedores de los líderes industriales de los PEM.

“El Ministerio de Defensa mantiene una interlocución permanente con el sector, con el objetivo de que el esfuerzo inversor que se está realizando en defensa llegue a todo el tejido industrial y tecnológico español, y de que las oportunidades asociadas a los nuevos programas alcancen al conjunto de la cadena de valor”, apunta Defensa en una respuesta por correo electrónico a este periódico, donde no se hace mención a si hay o no quejas entre las pymes. Para este año, se esperan otros nuevos 15 PEM, como adelantó este medio en junio.

La distribución de los PEM

En total, el Gobierno lanzó 35 Programas Especiales de Modernización (PEM) el año pasado por un valor aproximado de 35.000 millones de euros, los cuales irá pagando año a año. Solo para el ejercicio de 2026, la factura de los PEM 2025 ascenderá a 2.272,7 millones, según datos extraídos de un informe del instituto de investigación Opina 360, fundado por Iván Redondo, ex jefe de gabinete del Ejecutivo de Pedro Sánchez y asesor de Santa Bárbara. De esa cantidad, el 60,1% irá a parar a programas que lidera Indra, con un total de 1.365,65 millones.

Indra está en el 60% de los fondos destinados a esos PEM este año.

El contrato de mayor valor adjudicado el año pasado fue el de la artillería autopropulsada (ATP) sobre cadenas, que se quedó Indra —al que también aspiraba Santa Bárbara, que luego judicializó el contrato y las ayudas públicas aprobadas por Industria para financiarlo—, que acarreará un coste para las arcas públicas de 653 millones en 2026 (es un contrato que asciende, en total, a unos 4.554 millones). En 2027, la cifra se reducirá a 255 millones, para volver a subir a los 442 millones en 2028.

En este contrato, que Indra lidera junto a Escribano, la compañía presidida por Ángel Simón tiene un acuerdo firmado con la surcoreana Hanwha, para que esta le proporcione su plataforma K9, ampliamente utilizada en los ejércitos de la OTAN. Tras el contrato del ATP Cadenas, el que supondrá un mayor coste para el Estado en 2026 será la modernización de las fragatas F-100 de Navantia, con 349 millones, cifra que se elevará hasta los 421 millones en 2027. Tras ellos se sitúan el helicóptero ligero multipropósito para acciones formativas de Airbus, con 290 millones este año, y el vehículo de apoyo de cadenas (VAC), con 245 millones. El VAC es un contrato que aún está por firmarse, otra prueba más de la lentitud con la que avanzan estos grandes proyectos.

El gasto de 2025

Más allá de esos 35 PEM, el informe de Opina 360 destaca que los proyectos del avión de transporte A400-M de Airbus (con 1.004,7 millones) y la modernización de los tanques Leopard (supuso unos 954,3 millones) acapararon en torno a un tercio de los 5.610 millones que Defensa gastó en modernización en 2025. Cabe resaltar que estos son proyectos lanzados antes que la batería de programas anunciados el ejercicio pasado.

Entre ellos está, por ejemplo, el contrato del blindado sobre ruedas Dragón 8x8 (firmado en 2020), que ha sufrido varios retrasos y que ahora parece acelerar, por fin, para tratar de ponerse al día con Defensa. Según fuentes cercanas a Tess, la compañía entregará esta semana la unidad número 100, un trimestre antes de lo que había vaticinado el propio Simón en una entrevista con este medio publicada en junio. La factura del Dragón fue el año pasado de 222,8 millones, a los que se sumarán otros 281,9 millones en 2026.

En 2025, el Ejército del Aire y del Espacio fue el que más inversiones en modernización concentró, con un total de 2.094,2 millones, frente a los 1.813,8 millones del Ejército de Tierra y los 1.175,5 millones de la Armada. Otros programas conjuntos supusieron 526,75 millones. Sumando los PEM anunciados el año pasado con los que ya estaban en marcha, el compromiso de gasto para Defensa en modernización crecerá en 2026 hasta los 6.835 millones, un 21,8% más que en el ejercicio precedente. El Ejército de Tierra pasará a ser el que más inversión se lleve, con 2.604,9 millones, por delante de los 2.241,87 millones de la Armada y los 1.201,6 millones del Ejército del Aire.

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