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Aena mantiene la subasta en los contratos de su macroplán de 13.000 millones en obras pese a la oposición de las constructoras

En los cuatro primeros proyectos licitados solo se aplica la revisión de precios de los materiales en uno, por su alto presupuesto, complejidad y plazo de ejecución

Pasajeros en la terminal del aeropuerto de Tenerife Sur. R. de la Rocha (EFE)

Dos de las principales reivindicaciones del sector constructor al gestor aeroportuario Aena, cuando empieza a licitar los concursos del plan de inversiones 2027-2031, están siendo desatendidas por el momento. Las principales asociaciones de empresas de la obra pública han reclamado que se abandone el sistema de subasta con ofertas a la baja, por el que Aena consigue rascar rebajas en los presupuestos de ejecución, y que se implante la revisión de precios de los materiales de construcción e incluso de la energía. La pública, sin embargo, sigue llamando a las contratistas a una competencia en precios tras la apertura de los sobres económicos, al tiempo que incluye la cláusula de precios revisables solo en contratos de muy larga duración.

Entre las mayores constructoras del país, aseguran fuentes del sector, hay quienes se plantean dejar pasar los proyectos sin cláusula de reequilibrio económico si están expuestos a la actual inflación. El plan de Aena, vinculado al tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III), verá la luz a final de septiembre con 10.000 millones de inversión en los activos aeronáuticos y 3.000 millones en los comerciales. Tal montaña de inversión pública se ve como una gran oportunidad de trabajo entre las contratistas, pero no exenta de riesgo. La asociación que engloba a las constructoras cotizadas, Seopan, ha llegado a pedir que se tuviera en cuenta la modalidad del contrato colaborativo de ejecución y gestión de proyectos. Una fórmula habitual en los mercados anglosajones de la obra pública que favorece que Administraciones y constructoras cooperen en la toma de decisiones, compartan riesgos y puedan alinear los incentivos en cada proyecto. Pero la sugerencia no ha tenido éxito.

Aena ha sacado a concurso cuatro contratos de importante volumen económico y con cierta disparidad de condiciones. El mayor de ellos, con 464 millones de presupuesto (sin IVA), es para la remodelación integral del área terminal del aeropuerto de Tenerife Sur. Pese al calado de los trabajos, el proyecto ha salido en un lote único y bajo el procedimiento de licitación con negociación, lo que incluye el sistema de la subasta electrónica cuando concurren tres o más ofertantes después de superar el filtro de solvencia técnica. La puja mínima a la baja sobre la mejor oferta en poder de Aena es de 2,8 millones en este proceso. Antes de ello, el gestor aeroportuario ofrece margen para cierta agresividad en las ofertas, fijando el listón de la temeridad en un 30% por debajo del umbral de corrección del 10% sobre la media aritmética de las ofertas.

El contrato para la terminal de la infraestructura de Tenerife sí ha salido con la muy demandada revisión de precios, aunque con limitaciones. Aena justifica la presencia de esta cláusula del reequilibrio en caso de subidas o bajadas de precio por el alto presupuesto de las obras, su complejidad y lo extenso del plazo de ejecución, de 96 meses. Son condiciones que “determinan la necesidad de incorporar mecanismos que gestionen la adecuada adaptación económica de su ejecución [del contrato], evitando desequilibrios que comprometan la viabilidad”, se puede leer en el pliego del concurso. Es compensable la subida de costes del aluminio, cobre, vidrio, betunes, cemento, áridos y rocas, energía, luminarias, madera, productos siderúrgicos y electrónicos, todos ellos incluidos en la fórmula de revisión en obras relacionadas con terminales de aeropuertos.

Filtro previo

Un portavoz oficial de Aena explica que el mecanismo de subasta se activa tras una exigente selección técnica, con lo que no se fía la adjudicación únicamente al mejor precio, aunque se objetiva al máximo la contratación. En cuanto a cierta flexibilidad ante el vaivén de los precios, la empresa la explica la revisión de precios en el contrato de Tenerife Sur como “una modificación importante frente a lo que se hacía hasta ahora”. Aena busca apuntalar la fiabilidad de sus obras con proyectos de ingeniería sólidos y un fuerte control de obra.

Colectivos de constructoras como Seopan y Anci vienen argumentando que es arriesgado casarse con ofertas a costes fijos en el actual escenario de tensiones geopolíticas y económicas. La Confederación Nacional de la Construcción (CNC) ha detectado hasta 1.877 contratos de obra desiertos o con un solo ofertante en la primera mitad del año. Se apunta como una de las causas el encarecimiento de los materiales y la exclusión de la compensación de precios en licitaciones de ayuntamientos y comunidades autónomas. Aena ha sido sensible ante el problema, pero cualquier retoque en el presupuesto de la terminal de Tenerife Sur excluye el primer 20% del trabajo ejecutado y los tres primeros años desde la formalización del contrato. Se da por hecho que en el primer tercio de un proyecto con ocho años de plazo de ejecución la adjudicataria tendrá que afinar al máximo con sus estimaciones de costes a pie de obra para no tropezar con pérdidas.

De los 464 millones de presupuesto base de licitación fijado por Aena para la obra en Tenerife Sur, 357 millones corresponden a costes directos, como el salarial o el de los materiales, por los 106 millones que se prevén por partidas indirectas, como los gastos financieros o el beneficio industrial.

En el mismo aeropuerto se ha licitado un contrato de 48,5 millones para la remodelación de la zona de aparcamientos, con 30 meses de tiempo de ejecución previsto, en el que no aplica la revisión de precios a pesar de que 38 millones de ese presupuesto se corresponden con costes directos. El plazo de construcción está por debajo de los 36 meses en que Aena comenzaría a compensar costes en el proyecto de la terminal.

También se ha quedado sin reequilibrio de los materiales el contrato publicado por 89,9 millones (69,2 millones en costes directos) para la ampliación de la plataforma de la T4 Norte de Madrid-Barajas. De nuevo se ha establecido un periodo de ejecución por debajo del umbral de los tres años, con 35 meses. En la subasta electrónica, de haber tres o más candidatas, la baja mínima exigida para competir por el contrato es de 540.000 euros.

En Barajas también se busca constructora para el dique sur de la T4S, trabajo valorado en 56,5 millones (43,5 millones por costes directos) para el que se exige un máximo de 24 meses de obras. La subasta electrónica contempla propuestas a la baja a partir de 340.000 euros y, de nuevo, la adjudicataria carecerá del salvavidas de la revisión de precios. La ampliación de Madrid-Barajas es el proyecto estrella del DORA 3, con 2.400 millones (4.000 millones si se suman aportaciones previstas en el cuarto quinquenio regulados) para elevar la capacidad de los actuales 70 millones de viajeros a 90 millones.

Un último proyecto lanzado, el de la mejora del firme de la pista del aeropuerto de Almería, confirma la regla general hasta ahora: no se ha concedido revisión de precios pese al fuerte encarecimiento de los productos bituminosos, y se contempla la posibilidad de la subasta electrónica para apretar las ofertas a la baja en el proceso competitivo. Esta obra ha sido presupuestada en 29,2 millones (22,5 millones por costes directos) y se encargará con un plazo de 19 meses para tener la pista a punto.

Aena viene de percibir el temor de las constructoras al riesgo de desviaciones en los costes. El mayor concurso dentro del proyecto de remodelación del aeropuerto de Palma, de 223 millones, atrajo en 2022 solo dos ofertas. Acciona se impuso a Sacyr con una baja del 11,4% en un momento de alta inflación, generada por la invasión rusa de Ucrania.

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