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Indra duplica la cartera de pedidos por encima de los 20.500 millones y gana un 2% más hasta junio

Registró un beneficio neto de 219 millones en el primer semestre. Asegura que su acuerdo con Hanwha no corre peligro por las negociaciones con Sapa y Santa Bárbara

El nuevo CEO de Indra, Josep Maria Recasens (i), y el presidente ejecutivo de Indra, Ángel Simón Grimaldos (d), durante la celebración de la Junta General Ordinaria de Accionistas de Indra Group, en Alcobendas, el pasado 30 de junio.Pablo Monge

Indra, el llamado a ser el gigante terrestre de la industria militar en España, tiene una suculenta cartera de pedidos por delante. Según los resultados del primer semestre publicados este jueves por la cotizada en el Ibex 35, Indra cuenta con pedidos por valor de 20.533 millones, un 117% más que hace un año, cuando el Gobierno aún no había repartido los jugosos contratos de defensa de los Programas Especiales de Modernización (PEM), de los que Indra se llevó 13.800 millones. De esa cartera, más de la mitad (11.746 millones) corresponde al área de defensa.

En contraste, el beneficio neto de la compañía subió un tímido 2,1%, hasta los 219 millones, mientras que los ingresos ascendieron un 29,7% respecto al mismo periodo del ejercicio precedente, hasta los 3.179 millones. En cuanto a la contratación neta, es decir, los nuevos pedidos, siguió disparada en los primeros seis meses de 2026 con un incremento del 58,4%, hasta los 5.010 millones, gracias principalmente al impulso del área de movilidad (un 317% más, con 900 millones), con importantes contratos como la gestión de la red de transportes de Londres; el de sistemas ferroviarios en Arabia Saudí y el de ticketing del metro de Washington. En defensa, la compañía ha seguido creciendo gracias al proyecto Eurofighter o su participación como subcontratada de Airbus en el proyecto de simulación para entrenar pilotos de combate.

El ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos y depreciaciones) de Indra fue de 456 millones, un 72% más que en el mismo periodo de 2025. Defensa supuso el 45% de este parámetro, con 203 millones; espacio el 17%, con 77 millones; el tráfico aéreo un 10%, con 46 millones; movilidad un 1%, con seis millones; y Minsait, la rama de consultoría en servicios tecnológicos, aportó el 27% del ebitda, con 124 millones.

“Los resultados del segundo trimestre del año demuestran claramente las capacidades industriales, de ejecución y de entrega en tiempo y forma de los contratos que forman parte de la cartera Indra, lo que nos permite confirmar de nuevo nuestros objetivos para el conjunto del ejercicio 2026″, ha destacado el consejero delegado de Indra, Josep Maria Recasens, quien lleva poco más de un mes en el cargo procedente del grupo Renault.

La prioridad de Recasens de cara a los próximos meses es el diseño de un nuevo plan estratégico que supere al anterior, que se considera ya superado. “Hemos comenzado a trabajar intensamente [en el plan]. Nuestra primera prioridad de gestión no puede ser otra que la excelencia en la ejecución, elevando nuestra velocidad de entrega, nuestra calidad, nuestra fiabilidad y nuestra competitividad. Pero esa excelencia solo alcanzará todo su potencial si la ponemos al servicio de una vocación y una responsabilidad inequívocas: vertebrar e impulsar el ecosistema español de defensa, fortaleciendo sus capacidades y generando la escala necesaria para competir en un entorno cada vez más exigente”, ha añadido el directivo, que ha remarcado la importancia de “tejer alianzas y relaciones de cooperación”.

Precisamente, Indra negocia tanto con Santa Bárbara (propiedad de la estadounidense General Dynamics) como con la vasca Sapa para cooperar en los grandes contratos militares que le ha adjudicado el Estado, sobre todo los de las nueva artillería del Ejército de Tierra cuyo valor conjunto es de unos 7.240 millones. “Solo desde la colaboración, la confianza y una ambición compartida podremos consolidarnos como una compañía internacional de referencia y contribuir al fortalecimiento de la soberanía tecnológica e industrial de España y de Europa“, ha afirmado Recasens.

Las conversaciones con Santa Bárbara, de las que informó este periódico hace un mes, suponen un giro de 180 grados respecto al camino que había tomado el anterior presidente de Indra, Ángel Escribano, que se había enfrentado abiertamente con la filial española de General Dynamics. Dichas negociaciones apuntan a la posible creación de una empresa conjunta para aunar fuerzas en los múltiples contratos de defensa que se le han asignado a Indra (que no cuenta con plataformas de producción propias) y otros posibles contratos a los que pudiesen optan ambas empresas en Europa.

En el caso concreto de la artillería sobre cadenas para el Ejército de Tierra español, Indra había firmado en las últimas semanas de la presidencia de Escribano un acuerdo con la surcoreana Hanwha, para que esta le proporcione su plataforma K9 (ampliamente utilizada en los ejércitos de la OTAN) a Indra. Esto choca con la pretensión inicial de General Dynamics de usar su plataforma Némesis, la cual todavía no ha conseguido vender a ningún país. Dicho pacto con Hanwha incluía también el grupo motopropulsor original de la K9 y su transmisión de fabricación estadounidense: este periódico adelantó a principios de este mes que Sapa negocia para que Indra finalmente use una transmisión suya. “Sin noticias, buenas noticias”, ha respondido Recasens en la conferencia con analistas posterior a la presentación de resultados sobre cómo podían afectar estas alianzas con Sapa y Santa Bárbara al acuerdo con Hanwha. “El contrato no está en peligro”.

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