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Corazul, el último fiasco de la industria de los cruceros con un exdirectivo de Viajes El Corte Inglés al frente

La naviera ha dejado tirados a cientos de clientes en España, a los que las agencias no están ofreciendo la devolución del dinero. La salida de un inversor y la lentitud en las ventas, claves en el fracaso del proyecto

Detalle del barco 'Buenavista', que iba a usar la crucerista Corazul para retomar los viajes por el Mediterráneo

“Me he quedado sin viaje, no me quieren devolver el dinero y todas las alternativas que me ofrecen son más caras y en peores condiciones que el viaje que contraté”. La voz de uno de los clientes afectados por la espantada de Corazul Cruceros, que prefiere permanecer en el anonimato por las represalias que podría adoptar su agencia de viajes, rezuma resignación ante las trabas que ha encontrado para recuperar su dinero. “La de Corazul era una de las opciones más baratas que había en el mercado: 2.500 euros por un viaje para cuatro personas durante una semana. Ahora me piden 500 euros más por la única alternativa que me ha convencido entre todas las que me han propuesto. Al menos yo puedo afrontar ese incremento, pero habrá gente que no pueda y no podrá ni viajar ni recuperar el dinero“, resume.

Corazul Cruceros nació como un proyecto empresarial de la naviera Corazul Cruise Line para retomar las travesías en crucero con atención al cliente en castellano, con horarios de comida y menús de cocina local y con actividades de ocio y entretenimiento más orientadas al mercado español. El objetivo era recuperar a todos aquellos clientes nacionales que habían dejado de viajar en cruceros tras la desaparición de Iberocruceros y la quiebra de Pullmantur. Al frente del proyecto estaba Alex Busquets, ex directivo de la crucerista Norwegian Cruise Line y exdirectivo de Viajes El Corte Inglés, donde ejerció como director de contratación de cruceros durante cuatro años (2021 a 2025), tras ocupar ese puesto casi ocho años en Logitravel.

Ambas compañías se fusionaron en 2021. Busquets, que ejercía como vicepresidente de ventas de Corazul para el mercado español desde el pasado mes de enero, inició desde la última edición de Fitur un incansable trabajo comercial entre los agentes de viajes para vender el proyecto. Actualmente se encuentra de baja médica, según confirman fuentes cercanas a la compañía.

El plan de negocio de Corazul planteaba iniciar operaciones el próximo 4 de julio con una travesía de puesta a punto desde el puerto de Tarragona, a la que seguiría un crucero inaugural el 8 de julio desde Barcelona hacia Palma de Mallorca. El barco elegido fue el Buenavista, una embarcación con capacidad para 2.000 personas, construida en 1995 para la naviera británica P&O Cruises. Fue vendida en 2019 para realizar operaciones en el mercado asiático hasta que Corazul la adquirió y la sometió a una profunda renovación, incluido el nombre.

Fuentes cercanas a las negociaciones precisan que el proyecto estaba condenado al fracaso desde el principio: “Las navieras están vendiendo ahora plazas para 2028. No se puede salir en enero y tratar de vender en cinco meses lo que otras compañías llevan varios años haciendo”. También achacan la lentitud en las ventas a la coincidencia de la apertura de billetes con el inicio del conflicto de Oriente Próximo, que ralentizó las decisiones de compra de miles de viajeros en España. Esas mismas fuentes constatan, no obstante, que la puntilla al proyecto se la proporcionó la salida de uno de los inversores que habían respaldado a la nueva crucerista. “Se quedaron sin dinero para traer el barco desde Asia a Europa”, explican.

En el comunicado de prensa que anunciaba que el barco no llegaría a España, la naviera lo achacó a las condiciones de saturación del mercado en el Mediterráneo. “El entorno geopolítico actual, combinado con una demanda inferior a la prevista y una competencia excepcionalmente fuerte en todo el mercado europeo de cruceros, ha creado un panorama desafiante para un nuevo operador. Al mismo tiempo, hemos sido testigos de una respuesta abrumadoramente positiva por parte del sector turístico brasileño, con una demanda que supera significativamente nuestras expectativas”, apuntaba como justificación para llevarse el barco a Brasil.

En el mismo comunicado, la compañía garantizaba un ambicioso programa de atención al cliente para atender a los cientos de viajeros que habían pagado por unas vacaciones que ya no podrán realizar. “Los agentes de viajes ofrecerán distintas opciones a los viajeros afectados, incluyendo itinerarios en Brasil o la devolución completa de lo pagado a Corazul”. Las mismas fuentes consultadas por este periódico confirman que Corazul, consciente de las dificultades para cumplir con los plazos y, ante el fracaso de Alma Cruceros, otro proyecto que pretendía revitalizar los cruceros de lujo para clientes españoles, optó por demorar el cobro a los distribuidores hasta quince días antes de la salida del barco.

Corazul esgrime no haber recibido ni un euro y todo lo cobrado está en manos de los agentes de viajes, entre ellos Viajes El Corte Inglés, que ha sido uno de los que más reservas había cerrado, al contar con un exdirectivo en el proyecto. “Me han presionado para que tomara una decisión rápida. O cogía lo que me ofrecían ya, aunque fuera más caro o me arriesgaba a pagar todavía más dinero. Y me decían que no había alternativa. A mí, por lo menos, no me han ofrecido en ningún caso la devolución del dinero pagado”, señala otro cliente que había comprado cuatro plazas para el viaje inaugural.

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