La banca española pone en el foco la venta del portugués BCP pese a las trabas del Gobierno luso
El Ejecutivo no quiere que España, que suma un tercio de cuota en el mercado, siga incrementando su peso, con CaixaBank y Santander a la cabeza


Una nueva operación se cierne sobre la banca peninsular, en este caso más allá de la frontera. Tras la venta el año pasado de Novo Banco al grupo francés BPCE, el mercado portugués apunta ahora a que puede ser el inversor chino Fosun el que se desprenda de su 20% en BCP (Banco Comercial Portugués), lo que puede abrir la puerta a lanzar posteriormente una opa para adquirir el segundo banco del país. Una oportunidad que monitorizan las entidades españolas con el fin de poder crecer en ese mercado, según indican fuentes financieras. Frente a ellos está la declarada oposición del Gobierno portugués a que España incremente su peso en el mercado bancario nacional.
El gigante chino Fosun se encuentra en pleno viraje. La firma se ha propuesto acometer un intenso plan de reducción de deuda con el objetivo de alcanzar el grado de inversión por parte de las agencias de calificación. Su objetivo es pasar de un pasivo de unos 90.000 millones de yuanes (unos 11.500 millones de euros) a unos 60.000 millones (7.700 millones de euros). Para ello apuesta por vender alguna de sus participaciones fuera de China.
Una de ellas es la aseguradora portuguesa Fidelidade, para lo que explora una salida a Bolsa a principios de 2027. Su otra gran participación es el 20% que ostenta en BCP, el mayor banco privado y cotizado portugués, solo por detrás de Caixa Geral, que está en manos del Estado luso. Teniendo en cuenta que la entidad vale en Bolsa unos 14.000 millones, la participación está tasada en algo menos de 3.000 millones, según ha publicado el periódico portugués Expresso.
La banca española, que siempre ha tenido intereses en el mercado portugués, observa la operación con cierta distancia, pero con atención. El activo encajaría, especialmente, a dos entidades, según las fuentes consultadas. La primera es el BBVA, para quien comprar BCP podría ser una opción para resarcirse del fracaso en la opa del Sabadell. Con un tamaño similar a la entidad catalana, adquirir este banco le daría entrada a un nuevo mercado, donde actualmente tiene una presencia testimonial. También le permitiría dar más peso a los países desarrollados y con divisa fuerte (el euro) frente a México y Turquía (que actualmente suman más del 50% del beneficio de todo el grupo). Esta era precisamente una de las razones para lanzarse a adquirir el Sabadell hace dos años y uno de los deberes que le ponen los inversores.
Además, entrar en una firma con una participación minoritaria y después ir creciendo hasta su control total es una operación propia del banco. Así desembarcó en México con la entrada en Bancomer o muchos años después en Turquía con Garanti. De hecho, en la etapa final de la opa al Sabadell se llegó a plantear una transacción similar, en el supuesto de que la oferta lanzada se quedase con un resultado entre el 30% y el 50% del capital.
El otro nombre español en la quiniela de los inversores es CaixaBank. Esta entidad está presente en el mercado portugués desde 2017, cuando adquirió BPI, la quinta entidad del país, con unos 42.000 millones de euros en activos. El año pasado intentó dar el gran salto y estuvo en la puja por Novo Banco, del que se desprendía el fondo estadounidense Lone Star.
El mercado especula con que la entidad que pilota Gonzalo Gortázar intente dar de nuevo el salto en ese mercado. De adquirir BCP (con unos 64.000 millones en activos), crearía la entidad líder del mercado portugués. No obstante, en la última presentación de resultados, Gortázar rechazó contemplar nuevas operaciones en ese mercado y apostó por el crecimiento orgánico.
Choque frontal
El principal problema que afrontan tanto el BBVA como CaixaBank, y el resto de las entidades españolas, es el choque frontal con el Gobierno. El año pasado, durante la puja por Novo Banco, el ministro de Finanzas, Joaquim Miranda Sarmento, rechazó que las entidades españolas siguieran incrementando su cuota en ese país, dado que ya suman un tercio de la cuota. En estos momentos, y además de CaixaBank, el Santander cuenta con otra de las grandes entidades del país y también están presentes Bankinter y Abanca, si bien con papeles menos relevantes.
De hecho, según estas fuentes, los bancos españoles se lo pensarán dos veces antes de lanzarse a por BCP si el Gobierno de Lisboa no cambia su posición y evitarán cualquier enfrentamiento. Más aún después de las heridas que el fracaso de la opa del Sabadell ha dejado en el BBVA, en una operación que también contó con el rechazo del Gobierno español y que la condicionó desde el principio. A favor de ellos, no obstante, soplan otros vientos más favorables en Europa, que ha vuelto a abrir el debate por fomentar la unión bancaria y las fusiones transfronterizas en pleno proceso para simplificar la regulación financiera.
Por tanto, otros nombres de distintos lugares emergen también en la nómina de interesados. El medio portugués Eco situó a la aseguradora belga Ageas, con quien BCP cuenta con un acuerdo de banca seguros. Y fuentes financieras también sitúan al banco italiano Unicredit, atraído por el negocio polaco de BCP, Millennium, donde la entidad cuenta ya con presencia. El intento por hacerse con Commerzbank le permitiría adquirir también su filial en ese país.