Haizea Wind contrata al Santander para salir a Bolsa con una valoración de 500 millones
El fabricante de torres eólicas plantea su estreno en el mercado para dar liquidez a sus accionistas y reforzar el balance. Está participado por su presidente, Dámaso Quintana, por la familia García Baquero, el Gobierno Vasco y Kutxabank
Haizea Wind exhibe músculo a pesar de las turbulencias geopolíticas. El fabricante de torres para instalaciones eólicas en tierra (onshore, en el argot) y en el mar (offshore) y cimentaciones para estas últimas planea su estreno en la Bolsa española de la mano del Santander con una valoración preliminar en el entorno de los 500 millones de euros, según varias fuentes financieras. El objetivo de la compañía es proporcionar liquidez a los accionistas que deseen hacer caja, al tiempo que explora la posibilidad de obtener dinero fresco mediante una ampliación de capital. La compañía facturó el año pasado 417 millones de euros con un alza del beneficio neto del 11%, hasta 20 millones.
Una portavoz de Haizea Wind señala que “la empresa está en un momento estable, totalmente invertida y sin ninguna tensión” y añade que “el consejo, lógicamente, podría analizar posibles escenarios, que permitan mantener la senda de estabilidad que hoy tiene el grupo Haizea”. Fuentes oficiales del Santander, por su parte, han declinado hacer comentarios sobre esta información.
Aunque la operación de estreno en el mercado está en fases iniciales, la multinacional con sede en Bilbao considera que cuenta con los ingredientes necesarios que respaldan su estreno en la Bolsa. La compañía se fundó en 2017, pero comenzó su andadura en mayo del año siguiente, cuando inauguró una planta para la fabricación de torres eólicas y estructuras marinas en el puerto de Bilbao gracias a una inversión de 60 millones.
Hace cuatro años, llegó a un acuerdo clave con la danesa Ørsted, que efectuó un gran pedido, de forma que ha invertido 250 millones de euros en sus instalaciones en Bilbao, que han permitido duplicar su capacidad de fabricación en la ciudad. Los monopilotes —cimientos cilíndricos de acero, utilizados para anclar los aerogeneradores al lecho marino— de gran tamaño (XXL) son su producto estrella.
Haizea Wind (viento, en euskera y en inglés) dispone ahora de otras cinco unidades productivas, además de la situada en Bilbao. Sus otras cinco fábricas se sitúan en Aranda de Duero (Burgos), especializada en la fabricación de tramos de torres eólicas para parques terrestres; en el puerto de Brest (Francia), centrada en el acabado y el montaje de componentes internos para torres de parques eólicos marinos en aguas francesas; en Itziar (Gipuzkoa), que produce piezas de gran tonelaje, como bujes y bastidores para aerogeneradores; en Agurain (Álava), fundición dedicada a la fabricación de cabezas de torres eólicas, y en Pamplona, donde dispone de un centro de logística.
Haizea es el proveedor de instalaciones de torres eólicas offshore para General Electric, para construir el parque eólico marino más grande del mundo, situado en el Mar del Norte (Reino Unido), y para Siemens Gamesa, destinadas a un parque en Noirmoutier (Francia). Además, es el responsable de la fabricación de monopilotes XXL para el parque East Anglia 3 de Iberdrola, situado en Reino Unido. El grupo asegura en una nota que es “el socio estratégico para los principales desarrolladores eólicos del continente”.
El despliegue de la producción de energía eléctrica a través de parques eólicos en el mar es el motor del negocio de Haizea, que ha más que triplicado su facturación desde los 129 millones de euros que se anotó en 2020. La compañía, al tiempo que ha expandido su actividad, ha disparado su plantilla, que supera ya los 1.500 empleados. Su consejero delegado, Borja Zárraga, aseguró en el comunicado con los resultados del pasado ejercicio, publicado el pasado 16 de abril, que, a pesar de la tensión del mercado, Haizea cumplió en 2025 con sus objetivos y que cuenta con contratos que cubren su carga de trabajo en 2026 y añadió que está cerrando contratos adicionales que les permitirán asegurar la estabilidad para los próximos años.
Las últimas cuentas depositadas en el registro mercantil de Haizea Wind, correspondientes a 2024, revelan que su beneficio bruto de explotación (ebitda) alcanzó los 47 millones de euros, con una facturación de 371 millones y unas ventas fuera de España que supusieron el 82% del total. La deuda neta de la compañía a cierre del mencionado ejercicio se situaba en unos 177 millones de euros. Su mayor pasivo es un contrato de financiación firmado en noviembre de 2022 por un importe máximo de 91 millones de euros con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). La misión del crédito, que vence en 2032, fue ampliar la capacidad productiva de Haizea Wind en el puerto de Bilbao.
Al comunicar sus resultados de 2025, la compañía señaló que “ante la incertidumbre global en la generación energética y la producción industrial por las guerras económicas y bélicas, los combustibles fósiles no proporcionan la seguridad energética, asequibilidad ni estabilidad necesarias”. Y añadió que Europa dispone de recursos y de una industria potente para la generación y distribución de energía renovable, especialmente eólica, que debe proteger ante la creciente amenaza de la competencia asiática. Uno de los elementos diferenciales de Haizea frente a sus rivales está en su tecnología, capaz de fabricar componentes para turbinas que superen los 20 megavatios.
La consultora Wood Mackenzie prevé que deben realizarse inversiones en Europa por aproximadamente 5.000 millones de euros para cubrir la demanda europea de cimentaciones y torres eólicas en 2030, según revela Haizea en su informe de gestión de 2024. “De lo contrario, esta demanda espera cubrirse con importaciones de terceros países, principalmente China”, advierte.
Entre los accionistas de Haizea Wind, destaca Dámaso Quintana, uno de los fundadores de la firma y su actual presidente, que controla el 13,4% a través de la sociedad ECN All Wind. El empresario ―sobrino de José María Aristrain, denominado el magnate del acero― es una institución en el País Vasco; es el dueño del fabricante de cobre Cunext y cuenta con participaciones en Arteche y Cox, además de haber salido hace unos meses al rescate del fabricante de cadenas y líneas de fondeo para la industria eólica Vicinay.
La compañía cuenta con otros socios de postín, como la familia García Baquero, dueña del fabricante de quesos del mismo nombre, con un 10,06% a través de Inversiones GB Balboa; y Aguado Logística (13,24%), empresa de grúas que da soporte a Haizea Wind Group en operaciones de transporte. El mayor accionista de Haizea es, en todo caso, Ekarpen, la gestora de private equity controlada por Kutxabank y por el Gobierno vasco, que tiene cerca del 20%.
El otro gran fabricante español de torres eólicas, Windar, estuvo a punto de salir a Bolsa en 2021 con una valoración entre los 800 y los 1.000 millones de euros. Entonces estaba controlada por la familia Alonso Villarón –a través de Grupo Daniel Alonso con un 68% del capital– y por Siemens Gamesa, con el 32% restante. Años después, quedó en manos del private equity británico Bridgepoing, su primer accionista. Windar, con sede en Avilés (Asturias), es el principal competidor de Haizea Wind.