Uno de cada cinco hoteles amenaza con un plante a los viajes del Imserso que arrancan en septiembre
Los empresarios de la Comunidad Valenciana y Costa del Sol sopesan no participar en el programa porque les lleva a trabajar a pérdidas

Los empresarios hoteleros de la Comunidad Valenciana y de Costa del Sol, que suman una de cada cinco plazas del programa de viajes del Imserso (160.000 de las 880.000), están sopesando la posibilidad de no participar en la próxima edición, que transcurrirá entre septiembre de 2026 y abril de 2027, si, tal y como prevén, no se eleva la remuneración de 23 euros por cada plaza hotelera disponible en el nuevo pliego de condiciones.
A la tradicional reivindicación de elevar las tarifas para compensar el incremento de costes que han experimentado la energía, los alimentos y las bebidas desde el estallido de la guerra de Ucrania, ahora se suma el nuevo repunte de precios tras el inicio de la guerra en Irán, que llevará la inflación, según las previsiones del Ejecutivo, por encima del 3% este año.
Nuria Montes, secretaria general de Hosbec, la patronal hotelera de la Comunidad Valenciana que aglutina el 15% de las plazas (154.000), critica la nula información por parte del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 sobre el próximo programa y sobre si el pliego que regula el mismo va a ser modificado para revisar al alza las tarifas que cobran los hoteleros. “Todo apunta a que habrá una nueva prórroga. No se está teniendo en cuenta la realidad hotelera. Lo están haciendo a las espaldas del sector y la brecha entre el precio de comercialización y el coste de producción sigue creciendo. Con este nivel de inflación, lo lógico es que al menos se revisaran los precios con arreglo al IPC”, señala visiblemente enfadada. Al repunte del precio de la energía se ha sumado la actualización de salarios, que suponen la mitad de los gastos operativos, en una gran parte de convenios autonómicos.
En este escenario, la directiva anticipa un plante generalizado por parte de los hoteles, un fenómeno que viene acelerándose desde la guerra en Ucrania. “Mi percepción es que este año, igual que cuando paso lo de Ucrania, se las van a ver y desear para encontrar oferta. No podemos trabajar a pérdidas”, recalca. Así, apunta que de los 60 hoteles que participaban en el programa de viajes para mayores de 55 años antes de la pandemia en la Comunidad Valenciana, ahora quedan apenas la mitad. “Y habrían sido mucho menos si no llega a ser por el apoyo económico de la Generalitat Valenciana, que aportó cinco millones de euros al año durante tres ejercicios consecutivos para evitar un éxodo masivo".
El coste asociado a cada plaza hotelera de las cerca de 881.000 que se convocan anualmente es de 23 euros con IVA. Un estudio encargado por Hosbec a la Universidad de Alicante hace ya cinco años elevaba el coste entre 27 euros (solo con costes de explotación) y 33 euros (si se incluye el inmovilizado) por plaza para que a los hoteles les fuera rentable participar en el programa. Un cálculo actualizado por esa misma institución lo sitúa en 34,81 euros por estancia. Este periódico ha tratado de recabar sin éxito información por parte del Ministerio que dirige Pablo Bustinduy sobre el nuevo pliego y las tarifas que incluye.
Por su parte, los establecimientos de la Costa del Sol no reciben ninguna ayuda de la Junta de Andalucía, y sus gestores y propietarios han ido reduciendo también de forma paulatina su participación en el programa. De los 25 hoteles que participaban antes de la pandemia se pasó a 10 en 2022, a 11 en 2023 y a 9 en las dos últimas ediciones. Para esta edición, el número de plazas se limita a 5.805, el 13,7% del lote peninsular y un 0,6% del total. Zoraida Valverde, gerente de la Asociación Empresarial Hotelera de la Costa del Sol (Aehcos), ya constató en la última edición que a los hoteles les sigue sin salir rentable ni sostenible económicamente la participación. “Hay un sentimiento de decepción por las expectativas que existían y al no haber sido escuchado el sector por los responsables del Imserso”, recalcó en una entrevista con este periódico.
Los dos grandes cambios introducidos en el último pliego solo sirvieron para soliviantar aún más a los empresarios hoteleros. Por un lado, la penalización para aquellos que no admitieran animales de compañía, un elemento que ponderaba en la clasificación de requisitos, y las cerca de 7.500 plazas que se reservaron para los pensionistas que menos cobran, que se vendieron a un precio simbólico de 50 euros. Para elevar la retribución a los hoteles se fijó que el cliente que realizara más de una vez en el mismo programa, pagaría el doble de tarifa. “Apenas ha tenido impacto en las ventas”, concluye Montes.