Veolia irrumpe en el negocio de la IA y los centros de datos para facturar 1.000 millones en 2030
La compañía participada por Criteria Caixa busca aprovechar su conocimiento en agua, energía y residuos para dar servicios a las grandes tecnológicas en los próximos años y no descarta España para este nuevo vector de crecimiento

Veolia pretende incrementar su negocio hasta una facturación de 1.000 millones de euros hasta 2030 dando servicios a las grandes tecnológicas en sus divisiones de inteligencia artificial y centros de datos. La compañía francesa participada por Criteria Caixa (suma un 5% del capital social) ha lanzado desde Londres este martes su nuevo proyecto, que ha denominado Data Center Resource 360. La firma cree que puede aportar valor añadido a las multinacionales punteras en la gestión del agua, la energía y los residuos, los principales fuentes de negocio en las que trabaja esta empresa.
Los centros de datos son intensivos tanto en consumo de agua como en el energía. Esto está incrementando con fuerza la demanda de estos bienes de primera necesidad, por lo que Veolia cree que puede ser un actor clave para hacer más eficientes estos consumos y reducir la oposición local que ya están observando en algunos lugares del mundo por las limitaciones de recursos.
La compañía explica en un comunicado que “la solución integral de nueva generación de Veolia está diseñada para desplegarse rápidamente y transformar los centros de datos en hubs circulares, con una huella de carbono neutra y positiva en agua (con hasta un +20 % de reutilización energética, −75 % de huella hídrica y hasta un 95 % de reciclaje y reutilización de residuos), impulsando infraestructuras digitales futuras resilientes, de alto rendimiento y verdaderamente sostenibles, al tiempo que contribuye a la seguridad ambiental y la resiliencia a largo plazo de los territorios”.
Veolia quiere ser un actor de intermediación entre las partes afectadas (empresas, administraciones, comunidades locales, etc.) en el desarrollo de la industria digital. “Garantizar suministros fiables, al tiempo que se protegen los ecosistemas y se limita el consumo, se está convirtiendo en un desafío urgente tanto para la industria como para los gobiernos, con implicaciones para la resiliencia operativa, la aprobación regulatoria y la aceptación pública”, asegura la empresa, que cuenta en su consejo de administración mundial con la exministra de Economía de España Elena Salgado en representación de Criteria Caixa.
Esta nueva fuente de negocio para Veolia no se limita a los centros de datos, sino que también busca aportar sus capacidades a hacer más eficiente el proceso de fabricación de chips, una de las industrias que más está creciendo a nivel mundial en los últimos años.
Por ahora, la empresa ha firmado alianzas para dar servicios a varias de las principales multinacionales de este sector. La cartera global de clientes del grupo incluye a actores líderes de la industria como TSMC (Estados Unidos y Taiwán, residuos peligrosos), Micron (Estados Unidos, agua y residuos peligrosos; Singapur), Samsung (Estados Unidos, residuos peligrosos), Intel (Estados Unidos e Irlanda, agua y residuos peligrosos), STMicroelectronics (Sudeste Asiático y Europa, agua y residuos peligrosos), SK Hynix (China y Corea, agua), Google (Estados Unidos y Europa, agua), Amazon Web Services (Estados Unidos, agua y puesta en marcha), Echelon (Irlanda, energía), Scale (Estados Unidos, energía) y Tesla Datacenter (Estados Unidos, agua).
Potencial para España
Por ahora, los acuerdos firmados para su nuevo negocio en el sector de la inteligencia artificial no alcanza a España, pero la empresa aspira a que algunos de sus socios en países como Estados Unidos puedan ampliar en el futuro su alianza a la península Ibérica. Veolia es un actor destacado en España tras la compra de Suez, que incluye Agbar. Y algunos de sus socios como Amazon o Microsoft han anunciado inversiones multimillonarias en centros de datos en territorios como Aragón. Para Veolia, España ya aporta una facturación de casi 3.000 millones de euros, de un total de 44.000 millones de euros que factura la firma gala a nivel mundial.
La CEO de Veolia ha respondido a las preguntas de los medios de comunicación sobre el potencial de este negocio para España. “Creo que tenemos muchas posibilidades con este nuevo negocio en España”, ha asegurado desde Londres Estelle Brachlianoff. “Tenemos energía renovable a precios asequibles, España resalta positivamente por lo que ha hecho en los últimos años”, ha destacado la directora general, que cree que el problema en español “es la escasez del agua”.
“Veolia ha desarrollado la reutilización y tenemos el potencial si los centros de datos se quisiesen implantar en España”, ha añadido la ejecutiva de Veolia, con una llamada de atención al Gobierno de Pedro Sánchez, al que visitó en Moncloa este mismo 2026. “Depende del Gobierno que quieran dar el acceso (en referencia a la reducida conexión a la red eléctrica que hay actualmente) a esos centros de datos en España. Son los políticos los que tienen que decidir”, ha concluido. El Ejecutivo se ha mostrado hasta ahora más proclive a priorizar el acceso a otros proyectos con más tracción en el empleo como la industria que los datacenters.
“Nuestra ambición es convertirnos en el socio de referencia para estas industrias estratégicas, ayudándolas a crecer de forma responsable, optimizar el uso de los recursos y lograr un crecimiento sostenible, al tiempo que protegemos los activos ambientales críticos a largo plazo”, ha explicado Estelle Brachlianoff.
La compañía ve claros fundamentales para crecer en este sector. Según explica, se espera que la demanda de capacidad de centros de datos pueda llegar a triplicarse para 2030, impulsada en gran medida por el hyperscaling, es decir, la rápida expansión de infraestructuras de computación en la nube y de inteligencia artificial a gran escala. Al mismo tiempo, la microelectrónica se está convirtiendo en un punto de tensión geopolítica, con la fabricación de chips en continua diversificación y relocalización para salvaguardar la soberanía nacional, incluyendo un crecimiento previsto del 26 % solo en 2026.
Este crecimiento exponencial está ejerciendo una presión cada vez mayor sobre los recursos clave. La fabricación de microelectrónica y los centros de datos consumen enormes cantidades de agua y energía, mientras que la producción de chips depende además de agua ultrapura, esencial para su rendimiento. Para 2030, se espera que el consumo total de agua de los centros de datos y la fabricación de semiconductores sea equivalente al de 46 millones de personas, aproximadamente la suma del tamaño de las áreas metropolitanas de Nueva York, Los Ángeles y París.
Por otro lado, Veolia también aspira a utilizar la inteligencia artificial para mejorar sus procesos internos y ganar en eficiencia. Concretamente, la multinacional prevé aprovechar plenamente el potencial de las soluciones digitales y basadas en IA para apoyar su plan de eficiencia recurrente superior a 350 millones de euros al año. El grupo tiene como objetivo, en particular, duplicar la proporción de las ganancias de eficiencia para alcanzar el 50% de la eficiencia operativa de aquí a 2030, frente al 23% en 2025.