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El precio del petróleo cae con fuerza por debajo de los 100 dólares ante la expectativa de reapertura de Ormuz

Las señales positivas de la negociación entre Teherán y Washington cimentan el optimismo de los inversores a pesar de las intentonas frustradas de semanas atrás

Refinería de petróleo en Houston (EE UU).CARLOS RAMIREZ (EFE)

Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, aparentemente encauzadas este fin de semana, abren la puerta al escenario más deseado por inversores y economistas: la reapertura del estrecho de Ormuz. Washington dio el domingo casi por hecho que en los próximos días podrá anunciarse la vuelta paulatina a la normalidad del paso marítimo por el que antes del ataque de EE UU e Israel circulaba el 20% del petróleo y el gas que consume el mundo. Los mercados vieron, una vez más, la luz al final del túnel: el precio del petróleo inició en la madrugada un descenso que se prolongó durante toda la sesión, llevando por debajo de los 100 dólares el barril brent. Un 6% más barato que el viernes, pero un 50% más caro que antes de los ataques.

Más que las palabras de prudencia de Trump —“Ambas partes deben tomarse su tiempo y hacerlo bien. ¡No puede haber errores!“, aseguró el domingo—, los mercados contienen la euforia por la acumulación de intentos fallidos y de promesas de paz frustradas. “Ya hemos pasado por esta situación antes, pero las negociaciones acabaron rompiéndose”. explican los analistas de ING. “Por lo tanto, es probable que el mercado se muestre más cauteloso a la hora de reaccionar de forma exagerada ante estas noticias. También parece que se ha producido una cierta moderación del tono”, apuntan.

El posible acuerdo incluiría una tregua de 60 días que contemple la reapertura de Ormuz y el regreso de Irán al mercado petrolero. El propio Trump aseguró, ya entrada la sesión, que las conversaciones “avanzan satisfactoriamente”, según una publicación en la red social Truth, mientras negociadores de Teherán viajan a Qatar. A ello se suman señales como el creciente paso de barcos por Ormuz (182 en una semana) autorizado por Teherán, elementos que han fraguado una sesión muy positiva para los mercados, también los de renta variable.

El Ibex 35, índice de referencia de la Bolsa española, marca una subida del 2,24% en la sesión y se aproxima a sus máximos históricos, en una jornada muy positiva en el resto de Europa pero un tanto descafeinada por el hecho de ser festivo en las dos principales plazas financieras del mundo: Londres y Nueva York. Los futuros sobre el S&P 500 avanzan un 1%, y el índice de Bolsas mundiales MSCI cotiza también en récord. Además del petróleo brent, el precio del barril West Texas, referencia en Estados Unidos, baja aún más, casi el 7% hasta perder los 90 dólares. El precio del gas natural negociado en Europa también cae un 6%, a 45,8 dólares.

Tres meses de guerra han provocado un descenso de suministro de 14 millones de barriles de petróleo, un terremoto cuyos efectos trascienden los precios, que pasaron de menos de 70 dólares el brent hasta máximos en 120. Las reservas comerciales y estratégicas de los países han compensado el déficit, pero los expertos insisten en que cuanto más dure la interrupción, peores serán sus efectos. “Seguimos creyendo que los factores clave que el mercado petrolero debe vigilar son los flujos físicos de petróleo y, hasta ahora, los flujos a través del estrecho siguen restringidos”, recuerdan los analistas de UBS.

El impacto en precios ha provocado, además, una doble amenaza económica: la subida de los precios ya está teniendo un efecto evidente en el coste de la vida, causando más inflación y resucitando el fantasma de la recesión. La previsión de precios más altos ha disparado las expectativas de tipos de interés, llevando los rendimientos de la deuda pública hasta máximos de casi 20 años en algunas referencias. Las negociaciones de este fin de semana han provocado, también, una vuelta atrás de estas expectativas: la deuda pública baja sus rentabilidades en torno a 10 puntos básicos en la sesión.

“La clave para los inversores no es solo la reapertura física del estrecho, sino la credibilidad de un marco duradero que reduzca el riesgo de interrupciones energéticas”, explican los analistas de Cecabank. “Las señales operativas son algo más favorables: Qatar y Emiratos han logrado enviar cargamentos de gas natural licuado por la vía marítima, y más buques han transitado la zona en las últimas horas. Además, Omán e Irán han discutido principios de navegación, lo que apunta a una vía diplomática regional. Aun así, el mercado energético sigue incorporando una prima de riesgo geopolítico difícil de eliminar de inmediato”.

La factura de la crisis, incluso en el mejor de los escenarios, va a tardar en saldarse. Queda por delante el reto logístico de ordenar el tráfico marítimo de en torno a mil buques que siguen atrapados en el golfo Pérsico, la reanudación de la producción de instalaciones que se han visto forzadas a paralizar su actividad y la reparación de infraestructuras dañadas en el conflicto, aunque el precio del petróleo se anticipe ya al acuerdo con una importante caída.

El acercamiento de posturas llega cuando tanto Washington como Teherán empiezan a sufrir con crudeza los efectos de la guerra. Irán ha mostrado una dura resistencia, pero acusa la asfixia de no poder apenas dar salida a la exportación de su petróleo por el bloqueo del estrecho impuesto por Trump. Y EE UU, convertido en potencia petrolera indiscutible, también sufre el encarecimiento de la gasolina y del coste de la vida, sin perder de vista las elecciones legislativas de mitad de mandato que se celebrarán en noviembre y en las que Trump se juega el control de las cámaras. La gasolina se paga en EE UU por encima de los 4,5 dólares el galón, el nivel más alto desde 2022, después de que el precio se haya disparado el 50% desde el inicio de la guerra en Irán.

Han sido varias las ocasiones en las que el petróleo ha caído con fuerza ante la perspectiva de un acuerdo de paz que se está demostrando muy complejo. Pese a estas intentonas frustradas, y pese a que la crisis ha sido calificada como la mayor de la historia por la Agencia Internacional de la Energía, los inversores han aupado a Wall Street a máximos históricos en plena guerra, confiados en que retomar hostilidades no conviene a ninguna de las dos partes en liza. Un escenario similar al que se empezó a dibujar este fin de semana. “Tras los movimientos de este lunes en los mercados, el escenario más probable parece estar ya descontado en gran medida”, afirma Roberto Scholtes, director de estrategia de Singular Bank, que avisa del riesgo de que se concrete el viejo refrán bursátil: comprar con el rumor, vender con la noticia.

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