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Rhône Capital se paga un dividendo de 250 millones a base de elevar la deuda de Maxam

El grupo de explosivos, controlado por la gestora de ‘private equity’, amplía la emisión de bonos que colocó en julio para retribuir a sus accionistas

Vehículo de Maxam.

El gigante español de los explosivos Maxam ha recurrido al mercado de deuda para pagar a sus accionistas un dividendo de 250 millones de euros. La gestora estadounidense de private equity Rhône Capital, que desembarcó en la compañía en 2018 y ahora controla un 74%, será la gran beneficiada. Para financiar la mayor parte del pago, la firma ha ampliado en 180 millones la emisión de bonos que efectuó el pasado julio.

Rhône Capital continúa sacando rédito de su inversión en Maxam a través de otra distribución de dividendos con cargo a financiación (dividend recap, en el argot), una fórmula en crecimiento del private equity para obtener retornos cuando no quieren o no pueden deshacerse de sus activos. La compañía ya empleó esta fórmula en verano, cuando repartió 440 millones de euros a sus accionistas con cargo a una emisión de bonos por 1.200 millones que además empleó para refinanciar su pasivo.

Las fuentes financieras consultadas señalan que ese dividendo, una forma de que la gestora reciba retornos de su inversión, se ha efectuado porque la empresa dispone de la capacidad para ello. El negocio de los explosivos marcha viento en popa. En las cuentas de su ejercicio fiscal concluido en agosto de 2024, las últimas depositadas en el Registro Mercantil, Maxam destaca que casi duplicó su cartera de pedidos, hasta los 2.333 millones de euros. El alza es del 73%. Sus ingresos se mantuvieron estables, en el entorno de los 1.035 millones de euros (-5%), con un ebitda de 271 millones (+13,4%) y un beneficio neto de 108,2 millones.

La compañía está centrada en el negocio de explosivos civiles y es uno de los grandes proveedores para las compañías mineras. Precisamente, antes de 2023 vendió su negocio dedicado a defensa. En una reciente nota, Fitch —que le otorga una nota de B+, por debajo del grado de inversión— ve un futuro prometedor para la empresa que preside José Manuel Vargas, expresidente de Aena y actual directivo de Rhône Capital. “El modelo ligero en activos y la diferenciación de productos de Maxam dan como resultado márgenes ebitda consistentemente superiores al 20% y una baja intensidad de gasto de capital [capex]”, explica la agencia de calificación.

La cómoda generación de caja, que se situará en unos 90 millones de euros anuales de 2026 a 2028, permite a Maxam convivir con una ratio de endeudamiento relativamente elevada, de unas 5,7 veces respecto al ebitda calculada para el presente ejercicio. Esta capacidad de transformar los ingresos en liquidez ha posibilitado además no solo que la compañía pagara el mencionado megadividendo el pasado verano, sino que haya podido recurrir al mercado de bonos —antes del ataque coordinado de Estados Unidos e Israel sobre Irán— con una ampliación de 180 millones de los que emitió en julio con un cupón del 6%.

Rhône Capital llegó en 2018 al fabricante español de explosivos fundado por Alfred Nobel. En el verano de ese año se conoció que el gigante estadounidense del capital riesgo Advent, que había entrado en febrero de 2012, le vendió su 45% en el capital. El por entonces presidente de Maxam, Fernando Sánchez-Junco Mans, mantuvo el 55% de la propiedad junto con otros directivos y siguió mandando en la compañía.

Pero en 2020 la situación del capital del fabricante de explosivos volvió a cambiar. Rhône adquirió una parte de las acciones de los directivos. De acuerdo con la última información pública, la cúpula controla el 25,3%, frente al 74,3% de la gestora estadounidense de private equity. José Manuel Vargas asumió el mando de la compañía y en mayo de ese año fue nombrado presidente ejecutivo. Ahora, con más responsabilidades en Rhône Capital y la oficina habitual en Londres, el también ex consejero delegado de Vocento continúa como presidente de Maxam.

Maxam cerró 2022 con el anuncio de una operación clave. Fue la venta de su división de defensa al gigante alemán Rheinmetall por 1.200 millones de euros. La transacción hizo que el gigante español redujera su tamaño y se centrara en su negocio tradicional, el de los explosivos destinados a la minería. La empresa eliminó, además, cerca de 700 millones de deuda y allanó una posible venta del grupo por parte de su actual máximo accionista que todavía no se ha producido. Esa operación se produjo después de que la junta de accionistas aprobara un plan de retribución para determinados directivos del grupo. Eso sí, el cobro de ese bonus estaba ligado a que Rhône Capital obtuviera una retribución y una rentabilidad mínimas determinadas por la venta de partes de Maxam.

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