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El grupo alemán Henkell se hace con el 100% del capital de Freixenet

Este poseía el 50% de las acciones desde 2018, compartiendo la propiedad con la familia Hevia y José Luis Bonet

Andreas Brokemper, consejero delegado de Henkell Freixenet, y Pedro Ferrer, presidente de honor de la bodega, en una imagen cedida por la empresa.Miquel MONFORT SUBIRANA

El grupo alemán de vinos y espumosos Henkell, que en 2018 adquirió el 50% de Freixenet, ha cerrado la compra de la otra mitad del capital del grupo bodeguero catalán, que hasta ahora estaba en manos de familia Ferrer y de su presidente de honor José Luis Bonet. De esta forma, Freixenet, marca fundada en 1914, pasa a estar controlada por capital extranjero.

Tal y como explica la propia Henkell en un comunicado, fue este lunes 2 de marzo cuando la familia Ferrer y José Luis Bonet “vendieron sus acciones restantes a Henkell Freixenet. Pedro Ferrer [hasta ahora co-consejero delegado] continuará ligado a la empresa, ya que asumirá el rol de presidente de honor de Freixenet SA junto a José Luis Bonet y continuará representando a Freixenet ante algunas instituciones”. La familia Ferrer continuaba controlando el 42,5% de las acciones, y José Luis Bonet, el 7,5% restante.

Las partes no han detallado el importe de la transacción. Henkell se hizo con el 50,67% del capital de Freixenet en marzo de 2018, bajo un precio de 220 millones de euros, lo que valoraba el 100% de la empresa en unos 440 millones, adquiriendo las acciones que estaban en manos de la familia Hevia y de algunas ramas de la familia Bonet.

Entonces, la bodega presentaba una facturación consolidada de 543 millones, y en el ejercicio finalizado en abril de ese año, obtuvo un beneficio de un millón de euros. En 2024, último año de los que Henkell Freixenet ha facilitado cifras, los ingresos del grupo escalaron hasta los 1.250 millones de euros, cantidad que incluye tanto el negocio de la catalana como del resto de referencias y bodegas que están bajo el control del grupo alemán.

Tras la operación de 2018, el grupo resultante acometió una ampliación de capital que equilibró los porcentajes en Freixenet al 50% de la propiedad. Algo que provocó la implantación de una gestión compartida entre ambas partes, siendo co-consejeros delegados Andreas Brokemper y Pedro Ferrer. Desde ahora, el primero queda al mando del grupo.

“Juntos, hemos fortalecido nuestra posición en el mercado internacional de vinos espumosos y hemos abierto nuevas oportunidades para Freixenet. Valoramos enormemente la confianza que la familia Ferrer y Bonet ha depositado en nosotros. Es un honor asumir la dirección de Freixenet y la responsabilidad de impulsar con éxito el desarrollo de la empresa hacia el futuro”, dice el propio Brokemper en un comunicado.

“La venta de nuestras acciones marca un momento muy emotivo para nosotros”, dice, por su parte, Pedro Ferrer. “Encontramos en Henkell Freixenet un socio de confianza que preservará nuestro legado y guiará a la empresa hacia el futuro”.

“Freixenet queda en buenas manos”

En declaraciones efectuadas a Efe, Ferrer subraya que “Freixenet queda en buenas manos, unas inmejorables manos”. Este invertirá una parte de lo ingresado por la venta de Freixenet en Ferrer Wines, el grupo de bodegas propiedad de la familia y en el que también participa José Luis Bonet.

“La adquisición no solo dará continuidad a Freixenet, una empresa reconocida por su tradición, sino que también ayudará a mantener su excelencia y acelerar su expansión como una gran marca internacional”, dice Bonet en el comunicado remitido a medios.

Andreas Brokemper, por su parte, muestra su intención de “fortalecer la posición” de Freixenet como el “vino espumoso número uno del mundo” y como marca arraigada en Cataluña.

“Seguiremos invirtiendo y desarrollando el negocio con Freixenet, llevando la marca incluso a más mercados globales, como Asia y Sudamérica”, ha dicho a Efe.“Haremos todo lo que podamos para mantener esta marca como el icono global de vino espumoso a nivel internacional”, ha destacado el directivo alemán, que ha garantizado que velará también por las “raíces de la empresa en el Penedès”.

En junio del año pasado, las bajas cosechas provocadas por las sequías en la zona del Penedès llevaron a Freixenet a ejecutar un ERE a 154 de sus trabajadores, 99 de ellos en Freixenet SA y otros 55 en Segura Viudas SAU. Según ha explicado Brokemper a Efe, fue un proceso “doloroso pero inevitable” por los aumentos de costes que provocó

Brokemper ha comentado que ese ERE fue “doloroso”, pero que a la vez resultó “inevitable”, por la sequía histórica que se produjo y por otros factores como el aumento de los costes, unas circunstancias que confía en que no se repetirán.

El grupo alemán Henkell también es de capital familiar, en este caso del clan Oetker, aunque su composición ha sufrido cambios desde su primera inversión en Freixenet.

En 2021, el conglomerado familiar, que incluía el grupo alimentario Dr. Oetker, se dividió en dos. Dos hermanos, Alfred y Carl Ferdinand Oetker, desembarcaron en el consejo de Freixenet, el primero como presidente, quedando la bodega catalana participada por la empresa Geschwister Oetker, que recoge los intereses de esa parte de la familia.

En la otra rama, ya ajena a Freixenet, quedó el negocio de Dr. Oetker, y la inversión en el grupo cervecero catalán Damm, del que tiene el 25% de las acciones.

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