Tubos Reunidos pierde 71,3 millones en 2025 y anuncia 301 despidos
El grupo para su acería y cierra definitivamente su planta de EE UU por los aranceles de Trump

Los aranceles del 50% de Estados Unidos a las importaciones de productos de acero y de aluminio han hundido los resultados de Tubos Reunidos (TR) en 2025. El año pasado perdió 71,3 millones, frente a unos beneficios de 28,6 millones en 2024, según unos cálculos preliminares ofrecidos por la empresa. El resultado final será peor, de hecho, cuando se contabilice el deterioro de los activos afectados por ese contexto, advierte la firma.
La consecuencia directa es la puesta en marcha de un plan de reconversión con 301 despidos, sobre una plantilla de unos 1.300 trabajadores. Un impacto superior al 23% sobre el colectivo total de empleados. Las salidas se producirán en los centros de Amurrio (Álava), donde está la principal fábrica del grupo, y en Trapagaran (Bizkaia). Se rescindirán los contratos de 87 empleados eventuales y de 214 fijos.
El plan de ajuste busca una diversificación comercial, una reestructuración de la deuda y una reducción de costes, ligada a ese ajuste laboral. La empresa advierte que necesita del apoyo de la plantilla porque tiene que alcanzar “un acuerdo laboral y financiero en las próximas semanas”. Todo ello evitaría la adopción de “medidas adicionales”, porque sigue el deterioro del negocio, añaden.
A nivel industrial, TR cierra definitivamente su planta de Houston (Estados Unidos), donde realizaba los procesos de acabado de los tubos que fabrica en Euskadi. La falta de trabajo también ha llevado a la paralización de la acería de Amurrio. Ahora entra en una fase en la que comprará a terceros la palanquilla y el lingote que elaboraba en sus instalaciones de cabecera. Precisamente, algunos empleados de esta división están entre los despedidos.
El mercado estadounidense representó durante 2023 y 2024 la mitad de las ventas de Tubos Reunidos. Pero la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca a partir del 20 de enero de 2025 lastró la rentabilidad del fabricante de tubos sin soldadura. En marzo de 2025 ya se eliminaron las cuotas y exenciones establecidas por la administración anterior, la que presidió Joe Biden, y a partir de junio el blindaje contra los productos del exterior se disparó al citado 50%.
Con este escenario, Tubos Reunidos registró unas pérdidas operativas de 22,8 millones en 2025. Con el plan de ajuste espera que en 2027 pueda darle la vuelta al beneficio bruto de explotación (ebitda) para que registre números en positivo.
Las ventas subieron un 13%, hasta 365,7 millones, pero en comparación con un 2024 que fue malo para el sector de tubos sin soldadura por la incertidumbre geopolítica. En ese ejercicio, los ingresos se desplomaron casi un 40%. Además, la presión en precios en los tubos sin soldadura al carbono ha reducido los márgenes de rentabilidad en estas operaciones.
El impacto del efecto Trump en el balance de TR se extiende a la deuda, que ha crecido un 12,33%, hasta 263,2 millones. Esta cifra más que multiplica por cinco la capitalización bursátil del grupo de Amurrio (Álava). Y la fecha de vencimiento de este pasivo está fijada para 2028, lo que añade más presión a la crisis de la siderúrgica.
Tubos Reunidos comunicó estos resultados antes de la reunión de este lunes con los representantes de los trabajadores. Poco después de dar las grandes cifras se conoció el alcance del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que presentará y que supondrá los citados 301 despidos. Los sindicatos han convocado una huelga que comenzó en la noche del pasado domingo.
Este lunes han organizado un piquete para dificultar el acceso al centro de Amurrio, el mayor del grupo, y donde se ha celebrado la reunión para la presentación del plan de ajuste.
La siderúrgica vasca ha buscado alternativas de negocio a EE UU en Canadá, Alemania, India y Oriente Medio. Pero el primero de esos mercados ha implantado nuevos aranceles a las importaciones y la tensión geopolítica sigue ralentizando las inversiones internacionales en proyectos relacionados con la extracción de gas y petróleo, en los que se utilizan los tubos de TR.
En consecuencia, se ha producido una menor entrada de pedidos que obliga a presentar un plan de “adaptación de la estructura productiva a la demanda”, según ha anunciado la empresa. TR ha superado variaos crisis al operar en un sector muy cíclico. Atesora una trayectoria industrial de más de 130 años. Además de las instalaciones de Amurrio, Trapagaran y Houston, tiene un centro de roscado de tubos en Subillabide (Álava).
Sobrecapacidad
El negocio de acero registra a nivel mundial una sobrecapacidad del 42% por encima de los niveles de la demanda. En el caso de Europa, ese ratio se dispara al 53%. En Asia, con China como principal productor, está en el 35%. Con la presión añadida de que la capacidad instalada de Asia, por las fábricas del país comunista, puede cubrir la demanda de acero de Europa, EE UU, África y Oriente Medio.
Y Asia exporta su exceso de fabricación. Entre 2022 y 2023, Europa registró una caída del 15% en el consumo de tubos de acero sin soldadura, pero las importaciones cubrieron el 30% de la demanda. Este porcentaje se elevó al 64% en 2024 y en los nueve primeros meses de 2025, también por las importaciones desde Ucrania, que está libre de peajes por la guerra que vive el país. Detrás de estos datos está la competencia por precios más bajos, con producciones que no respetan la legislación ambiental ni las tasas de la UE.
Europa activará el 1 de julio un arancel del 50% a esta importaciones, pero ante ese próximo escenario, los competidores de fuera de la UE están acelerando sus misiones comerciales al espacio comunitario.
A mitad de la jornada bursátil de este lunes, la cotización de TR descendía un 0,39%, hasta los 0,25 euros por acción.
Desde el Gobierno vasco, Mikel Jauregi, consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, ha manifestado su apoyo a los trabajadores de TR y sus familias “en un momento difícil para todos”. En su opinión, “ahora se abre un proceso de consulta y negociación para minimizar el impacto” del ERE.
Jauregi y su equipo tendrán una reunión el próximo viernes con el comité de empresa de la siderúrgica y seguirán en contacto directo con los gestores de TR para analizar el plan de viabilidad. De cara al futuro, el consejero tiene claro que la empresa “necesita reestructurar su creciente deuda con el apoyo de todos”.