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La Comisión Europea investiga a 20 aerolíneas por posible ecopostureo

Las autoridades europeas ponen en duda el que una tasa adicional para financiar proyectos climáticos pueda reducir o contrarrestar totalmente las emisiones de CO2

Sede de la Comisión Europea en Bruselas.
Sede de la Comisión Europea en Bruselas.OLIVIER MATTHYS (EFE)
Fernando Belinchón

Veinte aerolíneas están en el punto de mira de la Comisión Europea ante posibles prácticas del conocido como ecopostureo. El tratar de ser más verde de lo que realmente se es no solo implica problemas desde el punto de vista de la reputación una vez que se descubre, sino que puede llegar a derivar en sanciones de demostrarse finalmente el haber incurrido en estas prácticas. Según ha trasladado el organismo mediante una nota de prensa, la Comisión y las autoridades de consumo de la Unión han enviado cartas a 20 aerolíneas en las que han identificado varios tipos de comunicaciones potencialmente sospechosas de ser ecopostureo. Las compañías cuentan ahora con un plazo de 30 días para responder a la Comisión.

En concreto, aunque Bruselas no especifica una relación exacta de quiénes son las aerolíneas acusadas, Air France, KLM, y diferentes marcas del grupo Lufthansa han sido interpeladas por las autoridades, según Reuters citando que las propias empresas han admitido el haber recibido la misiva. El anuncio llega después de una reclamación que interpuso en junio de 2023 la Asociación Europea de Consumidores (BEUC por sus siglas en inglés). En ella, BEUC denunciaba a Air Baltic, Air Dolomiti, Air France, Austrian, Brussels Airlines, Eurowings, Finnair, KLM, Lufthansa, Norwegian, Ryanair, SAS, SWISS, TAP, Volotea, Vueling y Wizz Air por ecopostureo.

Las autoridades de competencia europeas han puesto el foco en las afirmaciones que han realizado las compañías aéreas sobre que las emisiones de CO2 causadas por un vuelo podían compensarse mediante proyectos climáticos o mediante el uso de combustibles sostenibles. “A las autoridades les preocupa que las prácticas identificadas puedan considerarse acciones/omisiones engañosas, prohibidas en virtud de los artículos 5, 6 y 7 de la directiva sobre prácticas comerciales desleales. Por su parte, las compañías aéreas aún deben aclarar si tales afirmaciones pueden fundamentarse en pruebas científicas sólidas”, escribe la Comisión.

En la directiva a la que alude la Comisión se especifica que las multas por vulnerarla se decide en cada Estado miembro. En el caso de España, el Gobierno ya trabaja en la Ley de Consumo Sostenible, que es la normativa que recoge el testigo que deja la directiva europea. En la norma, aún en tramitación, se establece que las prácticas de ecopostureo se considerarán actos de competencia desleal, pudiendo ser sancionadas con hasta 100.000 euros o, en los casos más graves, con hasta seis veces el beneficio ilícito obtenido.

Profundizando más en las prácticas que la Comisión ha detectado como susceptibles de ser una infracción por parte de las aerolíneas, está la de “crear la impresión errónea” de que el pago de una tasa adicional para financiar proyectos climáticos con menor impacto ambiental o para apoyar el uso de combustibles de aviación alternativos puede reducir o contrarrestar totalmente las emisiones de CO2.

También identifica utilizar el término “combustibles de aviación sostenibles” (SAF) sin justificar claramente el impacto medioambiental de dichos combustibles; usar los términos “ecológico”, “sostenible” o “responsable” de forma absoluta o utilizar otras afirmaciones ecológicas implícitas; afirmar que la aerolínea avanza hacia un nivel cero de emisiones netas de gases de efecto invernadero (GEI) o cualquier otro comportamiento medioambiental futuro, sin compromisos claros y verificables, objetivos y un sistema de seguimiento independiente o presentar a los consumidores una “calculadora” de las emisiones de CO2 de un vuelo específico, sin aportar pruebas científicas suficientes sobre la fiabilidad de dicho cálculo y sin la información sobre los elementos utilizados para dicho cálculo.

Tras recibir las respuestas de las compañías, la Comisión Europea organizará reuniones con la red de autoridades de consumo en la UE y las compañías aéreas para debatir las soluciones propuestas por las empresas. “Además, la Comisión supervisará la aplicación de los cambios acordados. Si las compañías aéreas implicadas no adoptan las medidas necesarias para resolver los problemas planteados en la carta, las autoridades podrán decidir la adopción de nuevas medidas coercitivas, incluidas sanciones”, concluye la Comisión.

Mediante un comunicado compartido en LinkedIn, la asociación europea de aerolíneas Airlines for Europe (A4E) ha respondido con preocupación ante las pesquisas de la Comisión. “Reconocemos la importancia de una información clara y transparente sobre la sostenibilidad y nuestros esfuerzos por lograr unas emisiones netas de carbono nulas. Sin embargo, nos preocupan las observaciones sobre el combustible de aviación sostenible y la exigencia de una justificación clara de su impacto medioambiental. La UE ha puesto en marcha un ambicioso mandato sobre SAF, apoyado y respaldado por la Comisión Europea. El SAF está definido en las normas y la legislación de la UE y la ciencia respalda que se trata de una alternativa más sostenible que el combustible de aviación normal”, valora A4E.

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Fernando Belinchón
Madrid. 1994. Máster en periodismo económico por la Universidad Rey Juan Carlos. Redactor de la Mesa Web de CincoDías. En el periódico desde 2016.
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