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Siemens Gamesa abandona su plan industrial de 187 millones en EE UU

El frenazo de la eólica marina impide el proyecto de un grupo en crisis

Eolica marina Iberdrola
Parque de eólica marina de Iberdrola en Alemania.

Siemens Gamesa (SG) abandona el proyecto que suponía su desembarco industrial en Estados Unidos (EE UU) en el segmento de eólica marina. El país norteamericano solo cuenta con un pequeño parque de off shore, de poco más de 14 MW de capacidad, frente a sus dos costas oceánicas, así que las posibilidades de explotación de este recurso natural es inmensa. Con este escenario, alentado por el plan IRA de Joe Biden que busca la reindustrialización de EE UU, Siemens Energy (SE), accionista al 100% de SG, había aprobado la construcción de una fábrica de palas para turbinas off shore con una inversión de 200 millones de dólares, casi 187 millones de euros con el actual tipo de cambio. Tiene otros dos centros en EE UU, pero orientados a las turbinas terrestres y que producen componentes como palas y nacelles.

Varios factores se han vuelto en contra del proyecto. El primero, la propia crisis de SG, que puede provocar que este año Siemens Energy registre unas pérdidas históricas de más de 4.500 millones. No está el balance para alegrías. El grupo ha tenido que recurrir al Gobierno alemán para que actúe como avalista principal de un plan de financiación de 15.000 para intentar rentabilizar la división eólica.

En segundo lugar, las inversiones en eólica marina se han frenado por los trámites burocráticos (cada estado de EE UU es un país en sí mismo, con sus propias normativas). Además, los costes se han incrementado un 30% en los costes y los márgenes de rentabilidad se alejan de unos proyectos que requieren de miles de millones de inversión en cada caso. También juegan en contra los retrasos de las cadenas logísticas y la falta de infraestructuras para afrontar el desarrollo de la eólica off shore. Los puertos tiene que reforzar sus muelles y adecuarlos a la producción, almacenaje y embarque de unos equipos de dimensiones gigantescas, que además requieren de una flota de buques especiales y que escasean en el mundo. Su alquiler por días es muy caro y muchas veces no pueden navegar por las malas condiciones climatológicas.

El plan que Siemens Gamesa ahora abandona fue anunciado hace dos años. Tenía la intención de implantar una fábrica de palas para aerogeneradores marinos en el Puerto de Portsmouth, en el Estado de Virginia. Con el objetivo de suministrar parte de las turbinas del futuro mega complejo Coastal Virginia de Dominion Energy, diseñado para generar 2,64 GW. La planta era el primer paso para convertir los muelles de Portsmouth en un hub eólico que cubriera los proyectos off shore frente a las costas de Virginia, en aguas del Océano Atlántico.

SG confiaba en ampliar la capacidad de la fábrica con nuevos contratos, aparte del citado. Pero el panorama en contra de la eólica marina en Estados Unidos está llevando a las multinacionales del sector energético a retirar también sus proyectos. La corporación danesa Orsted ha cesado los trabajos para la construcción de dos complejos en aguas de New Jersey. Iberdrola, a través de su filial Avangrid, también ha metido en el cajón otro, de 1.200 MW de capacidad. El grupo que preside Ignacio Galán sí que sigue adelante con un complejo muy avanzado, en el que está colocando las primeras turbinas. Con una capacidad de 800 MW y una inversión de 2.500 millones, Vineyard Wind operará en aguas de Massachusetts para cubrir el consumo anual de energía de 400.000 hogares.

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