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Los pequeños accionistas, los grandes perjudicados del hundimiento en Bolsa de EiDF

En dos sesiones desde el final de la suspensión, EiDF se ha dejado casi un 87% del valor 

La sombra de la duda eclipsa a las acciones de EiDF
Carlos Cortinas Cano

En solo dos sesiones desde que se ha levantado la suspensión de cotización, las acciones de EiDF se han dejado un 86,89% de su valor en el camino. El accionariado está ampliamente concentrado en muy pocas manos –principalmente en las de su CEO y fundador Fernando Romero– y solo un 13,66% cotiza libremente. Son estos pequeños accionistas los que, contra lo que podría indicar un primer vistazo de la composición accionarial, están siendo más perjudicados por la situación que atraviesa la empresa.

Los accionistas, tanto grandes como pequeños, han soportado cuatro meses y dos semanas de suspensión de cotización debido a las irregularidades que el auditor, PwC, detectó en las cuentas de 2022. Una vez que finalmente EiDF retomó la actividad, aquellos que quisieron vender las acciones y salir del valor se encontraron con que sus órdenes simple y llanamente no se ejecutaban en la mayoría de los casos.

En la primera jornada del retorno, la del lunes, la falta de órdenes de compra y la abundancia comparativa de órdenes de venta provocó tal desajuste entre oferta y demanda que el precio no se casó hasta el último momento. Entonces, en la subasta del cierre, el precio bajó lo máximo que podía caer en la sesión por el rango de cotización que BME le había asignado, un 70%. Ese día, solo se negociaron 34.827 acciones frente a las más de 160.000 que se había ordenado vender en total.

El martes, EiDF recuperó la capacidad de cotización continuada al casarse las órdenes de compra y venta, pero a cambio, sus títulos firmaron otro descenso del 56,33%. El atasco del lunes dio paso a un volumen de operaciones en máximos. El martes se negociaron 904.707 acciones, el segundo mayor número de intercambios en la historia para EiDF.

Con un total de 57,84 millones de acciones en circulación, los minoristas solamente disponen de 7,9 millones de títulos de free float. Según los últimos datos disponibles en BME Growth, el 72,1% del accionariado está en manos de Fernando Romero, el CEO y fundador, que ostenta su participación a través de la sociedad Prosol Energía, una empresa de la que posee el 100%.

En segundo puesto, el 7,61% de EiDF es propiedad de Mass Investment Ark, vehículo de inversiones de Alejandro Alorda, el fundador de muebles Kettal y un veterano de EiDF que ya estaba en el accionariado de la empresa antes de que empezara a cotizar. En tercer lugar, Memento Gestión, que ostenta el 6,63% de EiDF. Esta sociedad de Julio Palmero Dutoit entró en el accionariado cuando EiDF adquirió la comercializadora ODF Energía. Parte del pago de esa operación se hizo mediante la entrega de acciones a Dutoit.

A pesar de que, obviamente, a más presencia en el accionariado más se ha perdido con la debacle bursátil, esto no significa que se sea el mayor perjudicado. Cierto es que de los 1.466 millones de euros que EiDF ha perdido en Bolsa en estas dos sesiones, 1.055,5 millones corresponden a minusvalías latentes para Romero. Pero también es cierto que, si se tiene en cuenta lo que valía la participación de Romero cuando EiDF salió a Bolsa, el CEO y fundador aún no tiene pérdidas globales.

El día de su debut, el 7 de julio de 2021, la compañía salió al BME Growth valorada en 57 millones de euros. Según se desglosa en el folleto de emisión de EiDF, en aquel entonces Fernando Romero tenía el 78,96% de las acciones, Alorda un 6,02% y el resto estaba en manos de 64 accionistas que ostentaban el 15,02%. La participación de Romero estaba valorada en 45 millones de euros. La de Alorda, en 3,42 millones. A precios del cierre del martes, la parte de EiDF en manos de Romero valía unos 183 millones de euros, mientras que la de Alorda, 19,4 millones. De esta forma, además del porcentaje de participación, el timing con el que hayan entrado los accionistas marca quiénes son los principales perjudicados. Palmero, que recibió las acciones valoradas en 19,54 euros cada una, sí que ha perdido claramente.

La participación de Fernando Romero ha ido bajando con el tiempo. Del 78,96% de la salida a Bolsa, pasó al 72,1% a 30 de junio de 2023. Principalmente, la bajada se debe a la entrada en el accionariado de Palmero, pero el CEO también realizó múltiples operaciones de compraventa que estuvo obligado a declarar a la CNMV dada su responsabilidad de dirección.

Según los documentos disponibles en BME, desde la salida a Bolsa de EiDF Romero ha comprado acciones de su empresa por un valor total de 1,73 millones de euros, mientras que las que ha vendido acumulaban una valoración de algo más de 2 millones de euros. El saldo que han dejado estas operaciones es de 271.882 euros de ganancias para Romero.

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Fernando Belinchón
Madrid. 1994. Máster en periodismo económico por la Universidad Rey Juan Carlos. Redactor de la Mesa Web de CincoDías. En el periódico desde 2016.
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