_
_
_
_
_
La Lupa
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Los tanques alemanes de Grecia y el cinismo en la construcción europea

Grecia, que sufrió un duro ajuste en la anterior crisis y tiene una deuda del 180% del PIB, se niega a regalar a Ucrania los Leopard que le vendió Alemania

El debate sobre el suministro de tanques de fabricación alemana a Ucrania ha puesto sobre la mesa algunas de las miserias político-económicas de las dos últimas décadas. El presidente de Ucrania, Velodímir Zelenski, pidió carros de combate a los países de la OTAN y la primera respuesta del Gobierno de Alemania fue negativa para la entrega de sus Leopard, aunque sí autorizaba la reexportación a Ucrania de estos tanques en manos de otros países, como España, Grecia y Portugal.

La actitud de Alemania, que finalmente ha asumido el envío de sus propios tanques, resultaba descarada y cínica. Primero, porque quisiera que otros Estados regalen los Leopard que han comprado y pagado a su empresa Rheinmetall, compañía que alcanzó su máximo histórico en enero mientras se debatía el envío. Y, segundo, porque se da la circunstancia de que entre los principales países propietarios de los tanques Made in Germany están los Estados del sur de Europa, precisamente a los que Alemania más presionó en la última crisis económica. Los halcones alemanes se cebaron con especial dureza con Grecia, a la que se sometió a un ajuste presupuestario durísimo del que sigue sin reponerse.

La crisis económica mundial desatada a finales de 2007 provocó un encarecimiento de la financiación de la deuda pública insoportable para algunos países como Grecia. Organismos internacionales como el FMI, la UE y el BCE, la denominada troika, desataron todas sus críticas sobre el pueblo heleno y sus diferentes gobiernos, a los que acusaron de despilfarro y falsificación de la contabilidad pública. Entre 2007 y 2015, Grecia tuvo seis primeros ministros diferentes. La imposibilidad de hacerse con el control de la economía se los llevaba por delante.

Europa salió al rescate de Grecia, que se iba a la quiebra ante la imposibilidad de pagar su deuda. Entre 2010 y 2015 le facilitaron líneas de crédito por importe de más de 300.000 millones, que servían para refinanciar su deuda y cubrir los nuevos déficits públicos. Le facilitaron dinero en plazos, que tenía que devolver, y tuvo las finanzas públicas intervenidas desde 2010 a 2018. En 2010, tenía una deuda de 330.000 millones de euros, equivalentes al 147% de su PIB. Hoy, debe 30.000 millones más, 180% de su producción.

Por tanto, el denominado austericidio por la izquierda política ha servido para mantener el país en pie, pero las dudas sobre su sostenibilidad financiera siguen ahí, de manera que las políticas de la troika están cuestionadas. De hecho, las políticas aplicadas por la UE y el BCE con la crisis de la pandemia y la guerra de Ucrania son radicalmente distintas. Bruselas ha entregado dinero a fondo perdido a los países (fondos Next Generation) y el BCE ha comprado la deuda de los estados para evitar que se disparara el coste de financiación. Es una enmienda a la totalidad de lo que se hizo en la crisis anterior.

El Parlamento griego creó en 2015 la Comisión de la Verdad sobre la Deuda Pública para auditar su endeudamiento. Su conclusión es que su evolución hasta 2010 no se debe al gasto corriente, si no que se disparó por los altos tipos de interés de la propia deuda, el excesivo e injustificado gasto militar, la caída de ingresos fiscales, por la fuga de capitales y el coste del rescate de los bancos.

Llama la atención el señalamiento del gasto militar y se debe a que Grecia era antes de la crisis el país europeo que más invertía en armamento, con importes que superaban el 4% de su PIB, lo que lo colocaba entre los cinco países del mundo que más gastaba en defensa. Lo más grave, es que, a pesar de la crisis, siguió gastando en armamento por encima de sus posibilidades, y los grandes beneficiarios eran empresas de Alemania, Francia y Estados Unidos, los países que controlan el FMI, la UE y el BCE, la troika.

En 2009, cuando la crisis era evidente, Grecia compró varios centenares de tanques Leopard a Alemania; y, en 2010, mientras negociaba su segundo paquete de ayuda financiera, le colocaron más armas. Daniel Cohn Bendit, eurodiputado de los verdes alemanes (hoy en el Gobierno), denunció en Bruselas la situación. “La culpa de la corrupción política en Grecia es de todos. Tenemos que tomar una iniciativa para el desarme de Grecia y Turquía (...) Somos unos hipócritas. En los últimos meses, Francia ha vendido seis fragatas a Grecia por 2.500 millones de euros, y helicópteros por 400 millones; Alemania vendió a Grecia seis submarinos por un total de 1.000 millones de euros. Le prestamos dinero para que nos compre armas”, recogía El País en septiembre de 2010 en un reportaje titulado: ¿Rescatar a Grecia para seguir vendiéndole armas? La situación era tan escandalosa que la Fiscalía de Munich abrió una investigación a los intermediarios alemanes por el presunto pago de comisiones a políticos y funcionarios griegos por asegurarse la venta de armamento.

La justificación al interés de Grecia en armarse, pese a no tener ni presupuesto ni industria militar, está en su situación geográfica estratégica. Es una de las llaves del Mediterráneo y tiene continuos retos con su vecina Turquía, el único país musulmán de la OTAN y absolutamente clave en el equilibrio mundial, como se ve en la guerra de Ucrania. En 2010, Grecia sumaba 11 millones de habitantes y 133.000 soldados. Alemania, su principal suministrador de material, contaba con casi ocho veces más de población y no llegaba al doble de soldados.

Visto todo esto no es de extrañar que el actual primer ministro de Grecia, Kyriakos Mitsotakis, anunciara este martes que no va a enviar sus tanques a Ucrania “por la simple razón de que son absolutamente necesarios para nuestra estrategia de defensa” (de Turquía). Grecia cuenta con 353 tanques Leopard, la segunda mayor flota después de la de Alemania (521) y por delante de España (327) y Turquía (316).

Mitsotakis, que lidera el partido de centro derecha Nueva Democracia, comunicó su decisión desde Japón, donde estaba de visita oficial. Parece como si hubiera ido al lejano oriente huyendo de las presiones alemanas. ¿Cómo va a contar Mitsotakis a su pueblo que regala sus tanques cuanto tienen una deuda del 180% del PIB? Los alemanes, que no tardarían en intentar venderles otros Leopard, son los que tienen que dar ejemplo, que para eso son ricos y van a ser los grandes beneficiarios de la reconstrucción de Ucrania y de su incorporación a la UE.

Aurelio Medel es Doctor en Ciencias de la Información. Profesor de la Universidad Complutense

Archivado En

_
_