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La UE se enfrenta a un alza de precios de las vacunas del Covid en los nuevos contratos

Pfizer y Moderna anuncian el encarecimiento en Estados Unidos mientras negocian en Bruselas

Vacunas
Infografía: Belén Trincado

La anunciada subida de precios de las vacunas del Covid-19 de Pfizer y Moderna al otro lado del Atlántico puede tener también su reflejo en la Unión Europea en el momento que el Ejecutivo comunitario de Ursula von der Leyen está renegociando los contratos de suministro.

La Comisión Europea negocia actualmente reducir el número de vacunas que Pfizer debe suministrar en 2023, debido al bajo porcentaje administrado de dosis de refuerzo, a cambio de elevar el precio pagado al laboratorio estadounidense, como avanzó Reuters el viernes. Además, Bruselas está en este momento en conversaciones con Moderna para sellar un nuevo contrato, ya que el vigente concluyó a finales del pasado año, según fuentes conocedoras de la industria farmacéutica.

Al otro lado del Atlántico, en EE UU, Pfizer y Moderna han soliviantado a la clase política al anunciar una subida de precios exponencial para sus respectivos productos. En el caso del gigante de Nueva York, su vacuna pasará de los 30 dólares a una franja de 110 a 130 dólares por dosis. Inicialmente, cada pinchazo tuvo un coste de 19,5 dólares en 2020, que ya creció a 24 dólares en 2021, según la publicación especializada Fierce Pharma.

Igualmente, Stéphane Bancel, consejero delegado de Moderna, avanzó este mes que el importe de su versión también alcanzará la horquilla entre 110 y 130 dólares. Tanto Pfizer como Moderna dan este paso tras renunciar a un contrato federal con la Administración de Joseph Biden, por lo que pasarán a vender en el más jugoso mercado libre. Hay que recordar que EE UU es un mercado de medicamentos totalmente desregularizado en precios.

Bruselas propone pagar más por recibir menos dosis, por el bajo ritmo de uso

Como consecuencia de estos anuncios, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, lamentó hace dos semanas que estas decisiones empresariales son “difíciles de justificar”. El debate político recuerda que sin el impulso del dinero federal, esas compañías no hubiesen tenido el mismo éxito. En el caso de Moderna, esta biofarmacéutica recibió 1.000 millones de dólares en ayudas públicas de la entonces Administración de Donald Trump para la I+D de su producto, además de otros 1.500 millones en una compra. Por su parte, Pfizer no recibió subvenciones en el desarrollo, pero sí fondos gracias al contrato garantizado de suministro.

En Bruselas, la presión sobre la CE y los Estados miembros proviene ahora del último contrato firmado por Von der Leyen para suministrar a los socios comunitarios 900 millones de dosis, una cifra que en la actualidad se considera excesiva por la lenta evolución de la administración de las dosis de refuerzo y agravado por la caducidad de los viales. En ese pacto, el precio firmado alcanzó los 19,5 euros, según avanzó Financial Times (el importe es confidencial), frente a los 15,5 euros del primer acuerdo de 2020. En el caso de Moderna, el coste de sitúa en 22,5 euros.

Y es que las necesidades de los países han cambiado. Los datos del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC, en sus siglas en inglés) muestran cómo ha decrecido el interés de la población por inoculación, a pesar del esfuerzo de las autoridades sanitarias por concienciar de la importancia de la protección ante las variantes como ómicron. El 73% de la población tiene la primera pauta completa, el 54% ha recibido la primera dosis de refuerzo y, sin embargo, el porcentaje del segundo refuerzo cae hasta el 13,9% (ver gráfico).

La versión de ARN mensajero de Pfizer –y de su socio alemán BioNTech– es la más utilizada en Europa, al haberse empleado en el 73% de los 908,8 millones de pinchazos, con datos de Our World in Data hasta el 28 de enero. A larga distancia se queda la versión de Moderna –también de ARN–, con el 16,9% de las dosis. En el caso de Moderna, el acuerdo con Bruselas caducó el pasado año y actualmente negocia una renovación.

Sobre este diálogo, un portavoz de Pfizer se ciñe al mensaje de que siguen “trabajando con la Comisión Europea y los gobiernos para encontrar soluciones pragmáticas”. Por su parte, un portavoz de la Comisión indica que trabajan en asegurar que los acuerdos con las empresas reflejen “la situación cambiante”. Moderna, por su parte, aseguran que esa información es confidencial.

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Sobre la firma

Alfonso Simón Ruiz
Graduado en Economía y máster de Periodismo UAM / EL País. En Cinco Días desde 2007. Redactor especializado en información empresarial, especialmente sobre el mercado inmobiliario, operaciones urbanísticas y, también, sobre la industria farmacéutica y compañías sanitarias.

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