Biden redistribuirá la mano de obra por EE UU... a costa de las empresas

El impulso de la Casa Blanca para 'internalizar' la fabricación encarecerá los costes salariales

Logo de Taiwan Semiconductor Manufacturing Co (TSMC).
Logo de Taiwan Semiconductor Manufacturing Co (TSMC). REUTERS

El crecimiento demográfico del estado de Kentucky ha ido a la zaga del resto de EE UU durante gran parte de los últimos 75 años. El impulso de Joe Biden para internalizar la fabricación cambiará su trayectoria y la de otros estados similares. Las nuevas inversiones redistribuirán la mano de obra, a costa de las empresas.

Biden consolidó en agosto su impulso para invertir la marea de la globalización con dos importantes leyes. La Ley de Chips y Ciencia aporta 53.000 millones de dólares para traer a EE UU la fabricación y el desarrollo de semiconductores. La Ley de Reducción de la Inflación destina 30.000 millones en créditos fiscales a las empresas para producir paneles solares y componentes de energías renovables en el país.

Firmas de todo el mundo están abriendo operaciones en EE UU. Algunas se instalarán en nuevos estados de rápido crecimiento: TSMC está construyendo una fábrica de chips de 40.000 millones en Phoenix. Pero los estados del cinturón del óxido, antaño potencias manufactureras, también pueden ganar. En Kentucky se está construyendo una fábrica de baterías para coches eléctricos. Micron va a crear 9.000 empleos en Syracuse (Nueva York), invirtiendo en un megacomplejo de 100.000 millones. Y la fabricación de alta tecnología puede encontrar oportunidades en infraestructuras abandonadas de la vieja. Rivian Automotive adquirió una antigua planta de Nissan en Normal (Illinois). Lordstown Motors se hizo con una de GM en Ohio.

Pero perjudicará a los beneficios de las empresas. Los salarios por hora en EE UU son 12 veces superiores a los de India, según NationMaster. Un ingeniero de chips en China gana un tercio que una persona con una cualificación similar en EE UU.

Las medidas de Biden, empero, supondrán una bendición para las zonas del país que han quedado rezagadas por el rápido crecimiento de los estados costeros. La ley Chips autoriza 10.000 millones en cinco años para crear 20 polos regionales que “no sean centros tecnológicos punteros”. Aunque sea a costa de los beneficios, es indudablemente algo bueno.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías