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El misterio de los empleos desaparecidos pone a la Fed contra las cuerdas

La Fed de Filadelfia calcula que en el segundo trimestre se crearon 10.500 puestos de trabajo; la oficina nacional de estadística dice que fueron 1 millón

Jerome Powell, presidente de la Fed, el pasado día 14.
Jerome Powell, presidente de la Fed, el pasado día 14.EVELYN HOCKSTEIN (REUTERS)

Hay un enigma en el mercado laboral de EE UU. Según un estudio publicado la semana pasada por la Fed de Filadelfia, en el segundo trimestre se crearon 10.500 empleos. Sin embargo, la oficina nacional de estadística había informado previamente de más de 1 millón en el mismo periodo. Esos puestos aparentemente perdidos ponen en aprietos a la Reserva Federal, que utiliza el mercado laboral como señal en su lucha contra la inflación.

En la brecha influyen diferentes métodos y ajustes, y la Fed de Filadelfia señala que su cifra de la suma de los estados no debe compararse con la estimación a escala nacional de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). Y no es el único ejemplo de desequilibrios en los datos económicos. El informe de empleo de la BLS incluye el recuento de puestos de trabajo de una encuesta de hogares y de una encuesta de nóminas de empresas. Antes de la pandemia, ambos indicadores se movían en paralelo, pero en los últimos meses han divergido.

Las medidas de inflación muestran una disonancia similar. La Fed utiliza el índice de precios del consumo personal básico como indicador preferente, ya que excluye los volátiles precios de los alimentos y la energía. Pero el índice de precios de consumo básico, una medida alternativa, muestra una tasa de inflación general más alta. Y el espectacular aumento este año de los precios de la gasolina y los alimentos, que ambas métricas excluyen, sigue siendo importante porque influye en la opinión de los consumidores sobre la evolución futura de los precios.

Escudriñar estas cifras para dar con una respuesta única –el tipo de interés correcto que hará que los precios no crezcan por encima del 2%– es cada vez más difícil. Antes de la pandemia, los indicadores comparables apuntaban en general en la misma dirección, con diferencias a menudo explicables por diferencias mínimas en los métodos. A medida que aumentan esas diferencias, los responsables políticos se quedan con una imagen mucho más confusa de la situación de la economía estadounidense y de lo que deberían hacer al respecto.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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