La inflación se come la riqueza generada por las familias durante la pandemia

Este deterioro de los activos será decisivo para que el consumo se frene en 2023

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El elevado incremento registrado en el ahorro de los hogares españoles durante los ejercicios 2020 y 2021 pasará a la historia económica por coincidir en el tiempo con dos variables que están marcando la evolución no solo de la economía española, sino la de todas las grandes economías globales.

La coincidencia en el tiempo de la pandemia por Covid con sus confinamientos y fuertes restricciones en la actividad y un contexto de elevada inflación han sido decisivos a la hora de analizar una variable como es la evolución de los activos financieros de las familias, tanto en términos nominales como reales.

Según un estudio de CaixaBank Research, elaborado por el economista Javier García Arenas, al que ha tenido acceso este diario, como consecuencia de las dificultades derivadas del confinamiento, que impidieron llevar a cabo un nivel de gasto en actividades presenciales como el turismo o el ocio, junto al apoyo de las políticas económicas llevadas a cabo por el Gobierno, la consecuencia se tradujo en una suavización de la caída de la renta bruta disponible del orden del 2% interanual.

En relación directa con esta evolución, el stock de activos financieros brutos de los hogares registró un aumento entre finales de 2019 y el segundo trimestre de 2022 de más de 224.000 millones de euros. Un alza muy significativa, si se tiene en cuenta que entre finales de 2015 y finales de 2019 el crecimiento fue de 119.900 millones de euros.

Para poner más claridad en el dato, entre los años 2015 y 2019, los hogares españoles adquirieron en promedio anual activos financieros por valor del 2,6% de su renta bruta disponible, frente al 14,9% en 2020 y el 9,1% en 2021, mientras que en los dos primeros trimestres de 2022 todavía se mantenían cifras por encima de la media de los años previos a la pandemia.

Sin embargo, frente a la grandilocuencia de estos 224.000 millones de euros, el actual contexto de la inflación, que acumula el 12,4% entre finales de 2019 y el segundo trimestre de 2022, se ha comido en buena medida parte del incremento alcanzado en términos reales.

Si se deflacta, es decir, se aplica la inflación al conjunto del stock de activos financieros para ver su valor en términos reales, puede apreciarse cómo “es claramente menor” en el segundo trimestre de este ejercicio que el que había a finales de 2019, pese al importante crecimiento en términos nominales.

En el informe también se señala que, pese al importante aumento de estos activos por el ahorro que consiguieron las familias españolas durante la pandemia, ha sido insuficiente para frenar el deterioro de este stock en términos reales. Según su autor, este hecho será decisivo a la hora de enfriar el consumo ya que ante el repunte de los precios se impondrá un menor gasto por parte de las familias españolas.

Al mismo tiempo se producirá un efecto en la tasa de ahorro, que podría continuar cayendo ligeramente, destruyendo poco a poco la riqueza de las familias españolas.

Destaca en este estudio que, posiblemente, el incremento de la riqueza financiera ha sido un proceso desigual, de forma que se ha concentrado en aquellas rentas más altas, que son las que ostentan una mayor capacidad de ahorro y menor propensión al consumo. Por contra, las de menores niveles de renta, por el contrario, están siendo testigos de un empobrecimiento paulatino.

Caída de depósitos

En paralelo a esta caída del ahorro de las familias españolas y su consecuente empobrecimiento financiero, otro dato que avala esta tendencia es la evolución de los depósitos de los hogares españoles en las entidades financieras.

Según los datos publicados hace unos días por el Banco de España, las familias españolas estan haciendo frente a los efectos derivados de los incrementos de los precios tirando de ahorros que hasta estos momentos mantienen en los bancos.han emprendido desde el pasado mes de mayo un importante descenso en el ahorro que mantienen en las entidades financieras.

Desde julio pasado, en que estos depósitos alcanzaban la cifra total de 997.400 millones de euros, las familias españolas han visto reducir sus depósitos en 10.400 millones de euros, reducción en términos nominales, a la que habría que sumarle el efecto de la inflación.

Según los datos del Banco de España, solamente en octubre este ahorro acumulado por las familias españolas se redujo en 5.500 millones de euros frente al mes anterior, hasta alcanzar un total de 987.000 millones de euros, el 0,55% menos, tendencia que se repite por tercer mes consecutivo.

Hasta que se ha llegado a esta situación, la tendencia en los últimos seis años había sido claramente ascendente, ya que se ha pasado de unos depósitos de 771.100 millones de euros al cierre de 2016, hasta los cerca del billón de euros registrado en julio pasado.

Los datos de la autoridad monetaria ponen de relieve como este comportamiento no es exclusivo de los hogares españoles y se observa también en los niveles de ahorro de las empresas. Tras cerrar 2021 con unos ahorros de 323.200 millones de euros, al cierre de octubre ya se habían reducido hasta los 309.700 millones de euros.

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