Alcance de las sanciones

El mercado petrolero enfila su catarsis con el barril de Brent en mínimos del año

La UE ultima un tope máximo de 60 dólares por barril para el crudo ruso

Brent pulsa en la foto

Las próximas jornadas van a ser de alta tensión en un mercado petrolero que se enfrenta a grandes desafíos con efectos que aún no están claros. De un lado, el afán de los países occidentales por asfixiar económicamente a Rusia tras su invasión a Ucrania hará que el próximo lunes entre en vigor la prohibición del G7 de la exportación de crudo ruso a la UE por vía marítima y la imposición de un precio máximo al oro negro ruso. Por otro lado, este domingo se reúnen los países miembros de la OPEP+ para pactar sus niveles de producción a partir del próximo mes de enero.

La batería de sanciones impuesta por los países occidentales a Rusia derivadas de la guerra con Ucrania no ha evitado hasta ahora que Moscú recibiera sustanciales remesas de dólares por la venta de petróleo y gas natural –más de 100.000 millones de euros por ventas de materias energéticas en lo que va de año, según datos del instituto CREA–. Pero este lunes entran en vigor una batería de medidas que la UE aprobó en junio y que supondrán la prohibición de las importaciones de crudo ruso transportado por mar –que en 2021 supusieron el 40% de todo el crudo ruso y que equivalen a dos millones de barriles diarios–. También implicará el veto a los proveedores europeos de servicios marítimos, petroleros y seguros para ayudar a los compradores de fuera de la UE a adquirir petróleo ruso y la entrada en vigor del límite máximo de precios para que los países no europeos puedan adquirir el oro negro ruso.

A falta de confirmación oficial, al cierre de esta edición los países europeos seguían debatiendo cuál es el tope de precios adecuado. Una pugna que divide a los países con importantes industrias navieras –como Italia, Grecia o Chipre– de aquellos más proclives a infringir el mayor castigo posible a Moscú –Polonia y los países bálticos–. Fuentes diplomáticas anunciaron ayer que el tope se había fijado en 60 dólares. Un precio que implicaría un descuento de casi el 32% con respecto al actual precio del barril de Brent y que, además estaría por debajo de los 66 dólares a los que cotiza el barril de Ural, de referencia en Rusia, que desde el inicio de la contienda ha venido registrando un elevado descuento. Eso sí, de no llegar a firmarse antes del lunes, las navieras tendrían muy difícil asegurar su flota, y su mercancía, y podría llegar a bloquear el comercio mundial y encarecerá fuertemente el transporte del oro negro.

El tope máximo fue ideado por Estados Unidos, y aceptado por los miembros del G7, para evitar una reducción de la oferta de petróleo y que busca permitir que los países emergentes sigan comprando crudo ruso para no tensionar la demanda internacional. Si bien, Moscú ha venido rei­terando que no venderá barriles a ningún país que implemente el tope de precios. La prohibición se ampliará el próximo 5 de febrero, cuando afectará también a productos refinados como la gasolina y el diésel.

Cambio de consumidores

Desde el estallido de la guerra, India y China se han convertido en los principales importadores de crudo ruso. En septiembre suponían ya el 60% del total, según datos de S&P Global Commodity Insights. Tras ellos se sitúa Turquía, que ha alcanzado el 19% del mercado de petróleo ruso superando a Italia.

Paul Sheldon, asesor geopolítico jefe de S&P Global, apuntaba recientemente en un informe que según las proyecciones de la firma "la mayoría de las importaciones de la UE que pronto se prohibirán encontrarán compradores alternativos, con o sin una excepción de precio, en barcos que no requieran seguros o servicios occidentales".

Los expertos consideran así que el nuevo tope podría no tener un impacto directo en los precios del petróleo en un momento en el que el Brent se sitúa por debajo de los 88 dólares, mínimos del año. Lejos quedan ya los 122 dólares que rozó en junio. Eso sí, desde Bank of America apuntan que la escasez energética continuará en 2023 por los embargos al petróleo ruso y la reducción de la oferta de gas natural licuado (GNL).

Ahora bien, las dudas están en qué impacto tendrán las sanciones en la industria aseguradora. Europa, el Reino Unido y Estados Unidos han prohibido que los países que transporten petróleo ruso sean cubiertos por sus aseguradoras a menos que se utilice el tope de precio máximo. Solo entre el Reino Unido y la UE copan el 95% del mercado de seguros para protección e indemnización, precisos para cualquier barco que transporte una mercancía.

Una situación que impacta especialmente en las aseguradoras británicas, con el 60% de todo el mercado. A ello se suma que el 95% de los buques que navegan por todo el mundo están asegurados a través del International Group of P&I Clubs, una asociación de aseguradoras con sede en Londres.

Con todo, no se descarta que Londres, Bruselas y Washington accedan a aplicar un certificado que exima a las aseguradoras de responsabilidad en caso de que sus clientes engañen sobre el precio del petróleo que transportan.

Barcos fantasmas

En el mercado se apunta ya al repunte de barcos fantasmas que estarían reemplazando a la flota tradicional de buques y que carecen de bandera, licencia por parte de la Organización Marítima Internacional (OMI) y no cuentan con los seguros correspondientes. Una flota, que según informes de Lloyd's podría estar formada por unas 200 embarcaciones que carecen de control internacional y que, en algunos casos, ocultan incluso sus datos de navegación AIS, similar a un GPS marítimo.

El mercado no espera un cambio en la estrategia de la OPEP+

El consenso del mercado no espera un cambio en la producción de los países miembros de la OPEP+ en la reunión de este domingo. Los países productores podrían llegar a considerar el deterioro de la demanda china. Sin embargo, desde Goldman Sachs creen "muy probable" que el cártel recorte la producción de crudo a partir de enero.

Los estrategas de Bank of America calculan que el Brent se situará de media en los 100 dólares el próximo año y alcanzará un máximo de 110 dólares. Un nivel con el que también trabajan los analistas de Goldman Sachs.

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