Estudiar embarazada o con la familia en Ucrania: dos nuevas notarias cuentan su historia de superación

Las oposiciones a notarías son de las más duras que existen en España

Foto de familia de los noventa jóvenes que han aprobado las últimas oposiciones a notario.
Foto de familia de los noventa jóvenes que han aprobado las últimas oposiciones a notario.

Los estudiantes también tienen un día para celebrar en el año. Este jueves, 17 de noviembre, es el día marcado en el calendario para la población estudiantil en España. La onomástica conmemora las protestas contra el asesinato en 1939 de Jan Opletal, un estudiante de medicina, a causa de la invasión nazi en Checolosvaquia. La fecha y motivos para recordar el papel de los estudiantes en la sociedad varía en distintos países del mundo, pero todas las citas ponen el foco en la tenacidad y compromiso de los aprendices.

El opositor es un perfil peculiar de estudiante, en la medida en que, para lograr un puesto, debe batirse en concurso con cientos o miles de iguales. En España hay multitud de profesiones a las que se accede a través de oposiciones. Entre las más exigentes, están las oposiciones a juez o notario. Estas últimas consisten en cuatro ejercicios eliminatorios (dos orales y dos escritos) en los que los aspirantes deben demostrar que dominan cientos de temas de derecho civil, fiscal y procesal. La oposición se convoca aproximadamente cada dos años, rotatoriamente en alguno de los 17 colegios notariales de España.

El pasado 23 de septiembre se publicó en el BOE el listado de noventa jóvenes (46 mujeres y 44 hombres) que han aprobado las últimas oposiciones a notario. Todos ellos han tenido que mantener el equilibrio en una carrera de fondo que exige muchas horas de dedicación y renuncias. Entre los nuevos notarios hay historias de superación dignas de destacar. Como la de Oksana Zharbova, de origen ucraniano, que afrontó los cuatro ejercicios en un momento en el que su país de origen estaba siendo invadido. O la de Sara Riesco, que realizó las pruebas embarazada de su segundo hijo. Pero también las de Benito Torrecillas, que dedicó 14 años al estudio; Fernando Martínez Segura, que, con 24 años es el notario más joven de la promoción; y por último, Cristina Lleonart y Rafael Toledo, que se conocieron e hicieron novios mientras estudiaban la oposición y ambos han conseguido aprobar este año.

En unos meses, todos ellos se repartirán por distintos pueblos y ciudades para abrir su primera notaría en el destino que les ha tocado. Como cuenta Benito Torrecillas, es una experiencia vital que merece la pena y que te anima “luchar por lo que quieres”.

Cinco Días Legal ha entrevistado a Oksana Zharbova y Sara Riesco. Ambas están muy ilusionadas y felices por haber conseguido su sueño de ser notarias pese a todas las dificultades. Ahora formarán parte de un colectivo que aúna a casi tres mil profesionales y que garantizan a los particulares que sus negocios están ajustados a la legalidad.

Oksana Zharbova

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¿Qué te motivó a prepararte notarías?

En primer lugar, mis padres. Ellos no tuvieron la oportunidad de acceder a unos estudios de este nivel, pero hicieron todo lo que estuvo en sus manos para que sus hijos hayamos tenido opciones y oportunidades de futuro. También me ha apoyado muchísimo mi novio, Joan. Lo conocí en el primer curso de la carrera y desde el primer momento en el que le expliqué mis intenciones no dudó ni un segundo de que sería capaz de conseguirlo.

¿Qué fue lo más difícil de estudiar con el problema de la guerra en tú país?

Fue complicado mantener la concentración. Por mucho que intentaba estar centrada, y no mirar el teléfono, me resultaba imposible. Hablar con la parte de mi familia que continúa en Ucrania me daba cierta paz y me permitía poder afrontar cada día de estudio.

¿Hubo ocasiones en las que pensaste en tirar la toalla?

Si se refiere a si he pensado en tirar la toalla desde que empezó el conflicto, nunca pensé en dejarlo pues consideraba que, si conseguía mantenerme fuerte, daría también un ejemplo a mi familia. Sé que no les hubiera gustado la idea de dejarlo.

¿Ha merecido la pena?

Sin duda alguna, es uno de los mayores logros que he alcanzado en mi vida.

¿Cómo se lo has comunicado a tu familia y cuál ha sido su reacción?

Recuerdo perfectamente, y con mucha emoción, el momento en el que cogí el teléfono y les llamé para darles la noticia. Apenas podía hablar porque no podía dejar de llorar. Cuando les dije que lo había conseguido, lloramos todos juntos. Mi mejor recompensa fue escuchar sus lágrimas de alegría.

¿Cuáles son tus planes inmediatos?

Mi próximo paso es montar mi primera notaría en el destino que me ha tocado, la localidad de Vic (Barcelona), y disfrutar de esta época tan especial.

Sara Riesco

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¿Por qué decidiste preparar la oposición?

Estudiando derecho pude comprobar que, al ser una persona disciplinada y perseverante, con mucho esfuerzo, ilusión y un poquito de suerte podría con ello.

En cuanto a compromiso y capacidad de estudio, desde pequeñita he ejercitado mi memoria estudiando todas las tardes entre semana antes de salir a jugar, gracias al método que me inculcaron mis padres y mis profesoras.

En cuanto a lo emocional tuve alguna duda, sobre todo porque mi padre falleció repentinamente poco antes de que yo terminase la carrera, ello unido a que la oposición va de la mano de un futuro incierto y la ilusión que puede generar un primer trabajo, un primer sueldo… jugaron en contra de la decisión de estar en mi cuarto conmigo misma, ¡que no sola! y “comiendo folios”. Pero la balanza en seguida se inclinó positivamente cuando pensaba en la gran recompensa que supondría alcanzar una meta tan ambiciosa y ser una mujer autónoma e independiente, formando parte de un cuerpo tan emblemático en España como es el del Notariado.

¿Por qué querías ser notaria?

Si hay alguien en quien he confiado y a quien admiro profundamente, ese es mi padre. Él siempre nos recomendó a mi hermana y a mí que fuésemos notarias o registradoras; desde muy joven tuve claro que era la mejor opción.

Dentro de las oposiciones jurídicas, para mí, Notarías marca la diferencia. Ahora mismo estoy haciendo prácticas en una notaría y cuando el otro día entró una madre viuda con su hijo para que la notaria les ayudase a poner todo en orden, después de que nos contaran sus preocupaciones, de explicarles lo que era necesario y comprobar que lo habían entendido, me sentí tan realizada y orgullosa que tuve claro que esto es para mí.

¿Cuáles fueron las dificultades de afrontar los estudios embarazada?

Las de cualquier embaraza. Cansancio, falta de aire, náuseas y la preocupación de que el bebé no se viese afectado por tanta tensión cada vez que se acercaba un examen. A toro pasado, estoy convencida que ha habido más ventajas que inconvenientes. El embarazo me ha ayudado a relativizar y eso me ha venido muy bien. Cuando llevas varios años tan concentrada en un único objetivo, pasar a tener otra prioridad me transmitió cierta calma, que sumada a las bases bien cimentadas tras varios años de preparación fue una combinación ganadora en mi caso.

Quizás el momento más duro fue cuando nos comunicaron la fecha del tercer ejercicio, hice cuentas y vi que iba a estar de 9 meses. Sabía que, si se adelantaba el parto, perdía la convocatoria ¡Pero aguanté las seis horas de examen sin dar a luz! Poco después tuvimos que leer el dictamen ante el tribunal, yo ya tenía contracciones y de ahí me fui directa al hospital.

En definitiva, más que una dificultad, quise verlo como un aliciente, un motivo más para luchar. Mi hijo ha venido conmigo a todos los exámenes y fantaseaba con la idea de que todo iba a salir bien y podría contárselo cuando fuera mayor.

¿Hubo momentos de querer tirar la toalla?

Nunca he querido dejar la oposición. Era un reto personal, y estoy absolutamente convencida de que con esfuerzo, perseverancia y confianza en uno mismo, hay muy pocas cosas en esta vida que no se pueden lograr. ¡Los límites se los pone uno mismo!

Algún familiar y amigo (estoy segura que con toda su buena intención) me insinuaban que una retirada a tiempo era una victoria, que la incertidumbre de no sacarlo era algo que me tenía que hacer pensármelo dos veces.

Pero yo lo pensaba dos veces y las que fuesen necesarias y siempre decidía seguir luchando. Si es cierto que tuve lo que en el mundillo de la oposición llamamos “el bloqueo del opositor”, algo así como gripar, en términos técnicos.

Pero me sentía muy arropada, tenía grandes apoyos a mi alrededor. No les podía fallar, no me podía fallar. Mi preparadora me transmitió que, en la oposición en particular, pero en la vida en general, cuando tu esfuerzo llega a su fin, empieza el fracaso. Salvo causa de fuerza mayor tenía claro que tenía que seguir luchando. “Combato y me levanto” me decía mi marido mientras desayunábamos juntos.

¿Quiénes fueron tus máximos apoyos?

Mi apoyo fundamental ha sido mi familia. Mi marido, Luisfer, y mi hija, Pía, que tenía dos años. Ellos han sido mi apoyo, pero también mi motivación. En muchas ocasiones me bastaba con mirarles jugar juntos para reponer fuerzas. Pía me decía cada noche antes de acostarse “mami, vas a aprobar”.

He tenido también una grandísima ayuda por parte de mi madre, una mujer luchadora y un ejemplo a seguir, quien por cierto, tiene un gran mérito, pues no solo me ha sufrido a mí como opositora, sino también a mi hermana (y mejor amiga). También he tenido apoyo de mis suegros, que no han dejado de creer en mí ni un solo momento. En la recta final mi ginecóloga jugó un importante papel evitando hacerme revisiones que pudieran provocar un comienzo anticipado del parto “¡vamos Sara, que llegamos al examen!” me decía.

El otro pilar de mi oposición ha sido mi preparadora, Carmen. Inicialmente no me atrevía a decirle que estaba embarazada en plena convocatoria, pero cuando lo supo, confió, y me dijo ¡Las mujeres podemos con todo! Le debo la oposición.

¿Qué sentiste cuando aprobaste?

Mi hijo Blas nació a las 15:00 del día 9 de junio y ese mismo día a las 20:30 ¡salió la nota! así que sentir, sentir… creo que todavía estaba bajo los efectos de la epidural y sentí poco más que felicidad.

Bromas aparte, al día siguiente sentí una gran liberación. Esa es la palabra. No hay mejor sensación que la del deber cumplido. Sentí plenitud. ¡Plenitud y gratitud! La losa del opositor se iba alejando entre las nubes. Hoy siento orgullo y una gran responsabilidad.

¿Cuáles son tus planes más próximos?

Comenzar mi andadura como notario en Fontiveros, un pueblo de Ávila. ¡Estoy muy ilusionada! Y preparar a otros opositores que comienzan este desafío, para ayudarles en todo aquello que esté en mi mano.

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