La banca pelea para acotar las ayudas a hipotecados a los colectivos más vulnerables

El punto clave en la recta final de las negociaciones es la definición del perímetro de las ayudas

La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño.
La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño.

La banca pelea con el Gobierno para acotar las ayudas a los hipotecados a los colectivos más vulnerables. Patronales y Ejecutivo ultiman las negociaciones para sacar adelante un pacto que prevé aliviar a las familias de la carga que supondrá el aumento de las cuotas hipotecarias debido a la acelerada subida de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE). Y en la recta final del proceso, la cuestión central es el perímetro de alcance de las medidas.

Durante los últimos días, patronales y Ejecutivo han acercado posturas y ambas partes han acelerado para plasmar su buena predisposición en un acuerdo por escrito. De hecho, la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, dio como plazo máximo esta semana para alcanzar la entente. La idea es alcanzar un acuerdo en los próximos días y que las ayudas entren en vigor a partir del 1 de enero.

Según explican fuentes conocedoras de las negociaciones, el proceso está cerca de culminar y el desenlace depende fundamentalmente de la definición de cliente vulnerable. Se trata de una cuestión clave, ya que mientras la banca defiende que debe aplicarse solo a los colectivos más vulnerables, el Gobierno es partidario de ampliar el perímetro para que más personas se vean beneficiadas.

El sector bancario argumenta que un número excesivo de personas que se acojan a estas medidas aumentaría considerablemente el nivel de provisiones que deberán dotar, ya que deberán clasificar como créditos morosos a aquellos clientes que se acojan a las medidas. Se trata de normas que no dependen del Ejecutivo, por lo que no son negociables.

Condiciones mínimas

Igualmente, la banca considera que abrir demasiado el abanico de los grupos beneficiados podría ser contraproducente y perder el efecto pretendido que es ayudar a los colectivos más necesitados. En los últimos días, el propio Banco de España ha pedido una correcta definición del ámbito de aplicación del plan de ayuda y ha considerado que debería focalizarse en los colectivos más vulnerables para evitar riesgos que pongan en peligro estabilidad financiera y la solvencia de las entidades.

El Código de Buenas prácticas ya vigente, aprobado en 2012  recoge como requisitos para ser considerado como vulnerable contar con unos ingresos mensuales que no superen tres veces el IPREM  (25.200 euros a partir de enero del próximo año), haber sufrido una alteración significativa de la situación económica o familiar en los cuatro años anteriores y que la cuota de la hipoteca suponga el 50% o más de los ingresos netos familiares. En ese sentido, el Ejecutivo busca rebajar los dos últimos requisitos, ya que considera que estaban dirigidos a la situación de la pasada crisis y no al contexto actual.

Las propuestas que se estudian contemplan como una de las condiciones que el pago de la cuota aumente un 30% y que represente al menos el 40% de los ingresos de la unidad familiar, en lugar del citado 50%.

Por otro lado, quedan otras cuestiones por definir. La propuesta sobre la que vienen discutiendo Gobierno patronales bancarias se basa en alargar el plazo para pagar las hipotecas. Al extender los plazos, la cuota se reduce y supone un alivio, pero también supone un aumento de los intereses. La intención el Gobierno es que esas extensiones no supongan un encarecimiento del precio final de las hipotecas.

En cualquier caso, las fuentes consultadas aseguran que todo pasa porque se acuerde el perímetro de actuación. Definidos los clientes considerados como vulnerables, el resto de flecos se cerrarán previsiblemente sin problemas.

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