Coche eléctrico: hacia una red efectiva de puntos de recarga

Las soluciones innovadoras y la cooperación pública privada son claves para el despliegue definitivo de la infraestructura

En el contexto actual, la sociedad empieza a encaminarse, cada vez con un paso más decidido, hacia el impulso de la movilidad sostenible y de la descarbonización del transporte. Y para lograrlo, es evidente que resulta necesario impulsar la electrificación del parque de vehículos, ya que, si bien la movilidad eléctrica debe ser una prioridad, esta solo será posible si Gobiernos, empresas y usuarios se vuelcan para fomentar la adquisición de coches eléctricos.

En este sentido, España se ha marcado un objetivo claro: el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) espera contar con cinco millones de vehículos eléctricos para 2030; una meta ambiciosa cuya consecución depende de que el país sea capaz de superar uno de los principales escollos que presenta, hoy por hoy, la movilidad sostenible: la falta de infraestructura de carga.

A nadie se le escapa que, para extender el uso de vehículos eléctricos en España, es imprescindible desplegar una infraestructura de carga suficiente, que garantice la tranquilidad del usuario y facilite la carga del vehículo de la forma más cómoda y flexible. Sin embargo, según datos de Anfac (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones), al finalizar junio nuestro país registraba apenas 15.772 puntos de recarga públicos, muy lejos de los 45.000 que se había marcado como objetivo para el cierre de este año.

Parece evidente que estas cifras pueden alimentar uno de los principales miedos que tienen los usuarios a la hora de adquirir un vehículo eléctrico: la dificultad de cargar el vehículo. A todo esto debemos sumar el hecho de que, en la inmensa mayoría de los casos, el proceso de carga no es particularmente cómodo, ágil o flexible, ya que no siempre es sencillo encontrar un cargador libre y, tal y como recoge Anfac, el 82,9% de puntos de carga de nuestro país tienen potencias inferiores a los 22 kW/h, lo que implica tiempos de carga muy elevados. De hecho, tan solo el 1,8% de toda la red permite cargar el vehículo en menos de media hora.

Frente a este contexto, no es de extrañar que vayan surgiendo nuevas compañías e iniciativas que ofrecen alternativas para afrontar el problema de la infraestructura de carga. A los puntos fijos de carga pública se suman ahora soluciones urbanas de carga rápida y móvil que ofrecen un servicio bajo demanda, mucho más flexible y rápido, que reduce notablemente los tiempos de carga y que se adapta perfectamente a las necesidades de los usuarios de vehículos eléctricos y de las empresas comprometidas con la movilidad sostenible.

Estas nuevas alternativas de carga móvil y rápida se revelan no solo como el complemento perfecto para la infraestructura fija de carga, sino que son el único camino para acelerar la transición hacia el vehículo eléctrico, ya que ponen a disposición de los usuarios un servicio único y que, hasta ahora, no estaba disponible en el ámbito urbano. De esta manera, ponen el foco en la necesidad de impulsar la colaboración público-privada, así como entre compañías, como la única manera de desplegar en España la infraestructura de carga necesaria para la consecución de los ambiciosos objetivos que nos hemos marcado en materia de movilidad sostenible.

España está ante el momento decisivo para apostar decididamente por la movilidad sostenible. El pasado mes de junio, el presidente del Gobierno ya avisó de su intención de desplegar más de 1.000 puntos de carga, y la creación del Grupo de Trabajo Infraestructuras de Recarga del Vehículo Eléctrico apunta en esa misma línea. En paralelo, los usuarios van dando cada vez más pasos, tal y como demuestra el hecho de que las ventas de vehículos eléctricos en España hayan aumentado un 47,2% en lo que llevamos de año.

A la luz de estas cifras, y teniendo en cuenta que la edad media de los vehículos de nuestro país supera los 13 años (uno de los parques más viejos de Europa), España cuenta con una buena base para impulsar la implantación del vehículo eléctrico. Sin embargo, para lograrlo, es necesario dar los pasos adecuados, y ello pasa, obligatoriamente, por reforzar la infraestructura de carga mediante el despliegue de puntos fijos y a través de la apuesta por alternativas como la carga urbana rápida, móvil y bajo demanda.

En nuestro camino hacia la movilidad sostenible, los usuarios tienen un papel protagonista y es fundamental facilitarles esta transición, despejando las dudas y los miedos que les hacen replantearse la adquisición de un vehículo eléctrico. Entre estas dudas, la falta de infraestructura de carga y la incomodidad del proceso de carga es una de las más habituales, y es innegable que, hoy por hoy, esta duda está justificada. Sin embargo, las empresas vinculadas a la movilidad eléctrica están destinando importantes esfuerzos para atajar esta problemática; y la llegada al mercado de alternativas innovadoras, basadas en el concepto de carga móvil bajo demanda, nos sitúa ante un nuevo paradigma que, combinado con la colaboración público-privada, puede sentar las bases hacia el despliegue definitivo de la infraestructura de carga necesaria para acelerar la llegada del vehículo eléctrico.

Luca Fontanelli es Director General de E-GAP en Europa