Vodafone elige una forma compleja de acortar su lista de tareas

La gobernanza de su unidad de torres, Vantage, puede ser difícil tras la entrada de los ‘private equity’ KKR y GIP

Repetidor de Vodafone en Berlín.
Repetidor de Vodafone en Berlín. REUTERS

Vodafone quiere emancipar su negocio de infraestructuras para ayudarle a crecer, pero manteniéndolo en la familia. El grupo británico de telecomunicaciones dijo el miércoles que vendería hasta la mitad de su participación en Vantage Towers a actores del capital privado, con el objetivo de excluir de Bolsa la unidad cotizada en Alemania. Libre de las restricciones de su matriz, Vantage podrá centrarse en el crecimiento. Pero la operación añade más complejidad a la estructura de Vodafone.

El consejero delegado, Nick Read, lleva tiempo tratando de poner Vantage bajo “co-control”. El acuerdo de joint venture alcanzado con los inversores de private equity KKR y GIP permitirá a Vodafone desconsolidar la rama de torres. Ello reducirá el apalancamiento, actualmente de 2,7 veces el ebitda según Refinitiv, a cerca de 2 veces. Los operadores de infraestructuras, en cambio, pueden operar con múltiplos de hasta 7 veces. Vantage, con una deuda de 4,8 veces el ebitda, tendrá ahora margen para endeudarse y crecer mediante futuras adquisiciones en un sector de torres europeo en rápida concentración.

Pero el montaje financiero de la transacción no es tan sencillo como su fundamento económico. Vodafone y sus nuevos socios lanzarán una oferta por el 18% de Vantage que no poseen, con el objetivo de alcanzar la participación del 95% que necesitan para sacar de Bolsa la empresa. En función de la aceptación, los fondos de capital riesgo pagarán entre 3.000 y 7.000 millones de libras (3.400-8.000 millones de euros) a Vodafone, con el objetivo declarado de poseer el 50% de la empresa conjunta.

La transacción valora Vantage en 32 euros por acción, o 16.200 millones de euros, una prima del 19% respecto a su media de los últimos tres meses. Eso se traduce en 21 veces su ebitda de 2023, según las estimaciones de JP Morgan, más que Cellnex Telecom y la italiana Inwit, que vieron cómo sus acciones se disparaban más de un 3% tras la noticia.

Gobernanza

Los accionistas de Vantage tienen pocas razones para quejarse. Los inversores de Vodafone, sin embargo, pueden preocuparse por la futura gobernanza de la unidad. Dado que los socios de capital privado y Vodafone tienen los mismos derechos de voto, el margen de maniobra para posibles desacuerdos entre las dos partes es mínimo si en algún momento descubren que sus intereses no están alineados.

A veces se ha criticado a Read por su retraso en la reestructuración de un grupo que parece un conglomerado de activos dispares de telecomunicaciones. Sus inquietos accionistas, entre los que se encuentra el magnate francés de las telecomunicaciones Xavier Niel, querrán que presione más para cerrar un descuento enorme respecto a la suma de sus partes. Acciones como una fusión prevista en el Reino Unido con su rival Three podrían materializarse a finales de año, si los reguladores lo permiten. Por el momento, la caída del 3% de las acciones de Vodafone el miércoles sugiere que los inversores necesitan más convencimiento.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías