Grifols reconoce que su caída en Bolsa no favorece "una potencial ampliación de capital" para rebajar deuda

La multinacional ve rebajado su beneficio un 30% por la compra de Biotest y espera lograr este año ingresos récord

Grifols reconoce que su caída en Bolsa no favorece "una potencial ampliación de capital" para rebajar deuda

Grifols ve cómo su beneficio neto cae un 30% en un año, a 188 millones de euros hasta septiembre, según los datos remitidos este martes por la compañía. El descenso se debe al "aumento de los gastos financieros relacionados por la adquisición de Biotest", el rival alemán que la multinacional de hemoderivados adquirió este año.

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La empresa también avanza que su principal prioridad es rebajar la deuda, para lo que aseguran que están en "evaluación de diversas palancas", considerando alternativas "para optimizar la amplia base de activos globales", lo que significaría la venta de alguno de sus negocios o la entrada de socios minoritarios en su estructura de empresas. Además, la compañía deja claro que los "niveles de cotización actuales no favorecen una potencial ampliación de capital". Esta alternativa rondaba en el mercado como solución para su alto endeudamiento, pero la acción se ha dejado un 50% de la cotización en 12 meses, por lo que no existen incentivos para los actuales accionistas.

En la apertura de la sesión bursátil, el laboratorio se deja un 3,5% en el precio de sus acciones tras conocerse los resultados.

Respecto a los ingresos en el tercer trimestre, mejoran un 37% (21% sin efecto divisa) hasta los 1.541 millones, impulsados por su principal negocio (el de derivados plasmáticos), que crece un 49% (34% a cambio de moneda constante). De esta forma, hasta septiembre, la facturación se eleva hasta los 4.351 millones (18,8% más o un 9,5% a sin contar efectos de tipos de cambio).

Además, la multinacional avanza que prevé cerrar este año con unos ingresos de 5.800 a 6.000 millones de euros, lo que significará su facturación histórica récord.

Uno de los puntos que más preocupan a los inversores, el capítulo del endeudamiento, sigue siendo muy elevado. La deuda financiera neta subió hasta los 9.380,9 millones y la ratio de apalancamiento reportado disminuyó levemente de 9,0 veces el ebitda en el primer semestre a 8,6 veces hasta septiembre, "y se espera que se reduzca hasta 7,9 veces a finales del 2022", refleja la compañía en un comunicado.

Esta ratio de endeudamiento se rebaja gracias a la mejora del ebitda, que asciende un 21,3% hasta los 927 millones.

Los datos presentados por Grifols es lo que denomina una "actualización de negocio". La compañía anunció el pasado año que no publicaría resultados trimestrales, solo semestrales, aunque finalmente dio marcha atrás a esta decisión para volver al cauce habitual de las grandes del Ibex 35 a partir de 2023.

Son también los primeros resultados publicados por Grifols ya con Steven Mayer como primer ejecutivo de la compañía. El directivo estadounidense fue nombrado el mes pasado como presidente, el primero ajeno a la familia fundadora del laboratorio, en sustitución de Víctor Grífols.

Mayer aseguró en el comunicado que en la actualidad, la empresa sigue desplegando medidas de disciplina financiera y control de costes para mejorar el flujo de caja y el perfil de gastos, así como priorizar la reducción de la deuda. "Estos esfuerzos, junto con las oportunidades comerciales y el potencial inherente de Biotest, seguirán impulsando los resultados de Grifols. Nos mantendremos fieles a nuestros valores fundamentales y de sostenibilidad y queremos generar un mayor valor mediante más transparencia en nuestras comunicaciones con el mercado".

El grupo catalán asegura, además, que está centrado en "mejorar el flujo de caja y el perfil de gastos, reducir la deuda, capturar oportunidades comerciales, desbloquear el valor sustancial de la adquisición de Biotest y racionalizar la organización".

Mayer, con experiencia en fondos de capital riesgo y consejero del laboratorio desde 2011, tiene el reto de volver a ganar la confianza de los inversores en la compañía. La multinacional catalana se ha dejado un 45% en su valor bursátil en lo que va de año, lastrada por las restricciones sanitarias por la pandemia de Covid-19, que ha provocado un menor acceso y mayor coste en la obtención de plasma, su materia prima para la fabricación de su materia prima.

Por eso, Grifols remarca que la obtención de plasma siguió creciendo con un aumento del 25% en lo que va de año en comparación con el año anterior (un 28% en EE UU, su principal fuente). Esta mejora se debe a sus nuevas instalaciones, a los recientemente adquiridos, a mayores volúmenes  de los centros existentes y a las mejoras operativas, según la compañía. Aun así reconoce presiones inflacionistas, por lo que afirma que tiene "esfuerzos en curso" para abordar los costes operativos del plasma e impulsar la rentabilidad en el futuro. 

De momento, la multinacional no ha logrado mejorar el margen bruto, que se situó en el 38,2% (37,5% incluyendo Biotest), lo que representa un ligero descenso con respecto al 38,9% (38,2% incluyendo Biotest) registrado en el primer semestre, "debido a la compensación a los donantes y a la inflación de los costes laborales".

Igualmente, ha lastrado en Bolsa a la compañía su elevado endeudamiento, debido a la última compra de su rival alemán Biotest y la consideración por parte del auditor como deuda lo que inicialmente fue una inyección de capital del fondo soberano de Singapur GIC en una filial de EE UU.

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