El gambito de capital de Monte Paschi deja un regusto amargo

La entrada de fundaciones bancarias retrotrae a tiempos turbulentos

Sede de Monte dei Paschi, en Siena.
Sede de Monte dei Paschi, en Siena. reuters

Monte dei Paschi di Siena se ha asegurado un 93% de respaldo para su ampliación de capital de 2.500 millones, y podría ser más si los inversores ejercen derechos sobre las acciones por valor de 112 millones.

Pese a los elevados riesgos que conlleva, los suscriptores acabarán ganando dinero. En el peor de los casos, tendrán que cargar con unos 150 millones en acciones. Lo más probable es que se queden con 50-90 millones, según fuentes cercanas. No está nada mal, si se tienen en cuenta los honorarios, 125 millones.

El Estado, que posee el 64% y gastó 8.000 millones en 2017 para rescatarlo, inyectará 1.600 millones y seguirá siendo el principal inversor. Los accionistas privados existentes, quemados por su experiencia pasada, ignoraron la ampliación. Eso abrió la puerta a un variado grupo, entre ellos el socio asegurador del banco, AXA. Otros inversores importantes eran ya titulares de bonos subordinados: sobre todo hedge funds, que se arriesgaban a una conversión en acciones a valoraciones hundidas si la ampliación fallaba.

En un esfuerzo por reunir al mayor número posible de inversores, el CEO, Luigi Lovaglio, recurrió a una serie de fundaciones bancarias y a algunos pequeños fondos de pensiones. Podría ser un error. Las fundaciones, con fuertes vínculos con sus comunidades locales, surgieron como inversores clave en los bancos en los noventa. Pero su dependencia de la política y su interés por los dividendos condujeron a una débil gobernanza que afectó a varios bancos, incluido Monte Paschi. Este grupo probablemente tendrá como mucho 100 millones, o el 4%. Pero su presencia retrotrae a tiempos turbulentos.

Roma tenía otra opción a mano. Podía haber inyectado 1.600 millones y añadir otros 1.000 millones de fondos propios, forzando la conversión de unos 1.800 millones de bonos de nivel 2. El Tesoro, por temor a las repercusiones negativas en el sistema bancario, se opuso rotundamente, pese a que habría respetado las directrices de la UE en materia de reparto de cargas. El gambito de capital de Monte Paschi deja un regusto amargo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías