Credit Suisse inicia un peligroso camino hacia el lugar correcto

Pasarán años hasta que la gestión de patrimonio y el negocio suizo vuelvan a brillar

Edificio de Credit Suisse en Zúrich.
Edificio de Credit Suisse en Zúrich. REUTERS

Tras años de estrategias fallidas, Credit Suisse ha dado por fin en el clavo. El CEO, Ulrich Körner, está reuniendo 4.000 millones de dólares de capital para financiar despidos y reducir aproximadamente a la mitad los activos ponderados por riesgo (APR) del banco de inversión. Pero las fuertes pérdidas actuales y los bajos objetivos de beneficios para 2025 implican unos años complicados.

El nuevo plan, presentado ayer, implica reducir unos 25.000 millones de activos ponderados por riesgo (APR) de la banca de inversión. También está en conversaciones exclusivas con Apollo y Pimco para vender el negocio de titulización, que agrupa y trocea las hipotecas para los inversores de crédito.

Eso significa que la banca de inversión podría caer hasta el 18% de los APR del grupo en 2025, frente al tercio actual y el 30% en UBS. Podría caer aún más si Credit Suisse finalmente escinde el negocio de trading, que va a renombrar como CS First Boston.

Estos movimientos resuelven el problema central que lleva años atormentando al banco, y al que los anteriores CEO, Thomas Gottstein y Tidjane Thiam, no supieron dar respuesta. Tenía un negocio de trading y banca de inversión volátil y propenso a explotar, con una relevancia mínima para la unidad principal, gestión de patrimonios. Al suprimir los activos de banca de inversión, Körner debería de mejorar la valoración con el tiempo.

También es útil su plan de recortar unos 2.500 millones en costes, incluyendo la reducción de 9.000 empleados hasta 2025. Y en vez de hacer estos cambios poco a poco hasta que pueda pagarlos, Körner está recurriendo a inversores, incluido el Banco Nacional Saudí, para ejecutar la mayor parte de la reestructuración de aquí a finales de 2024.

Este ambicioso calendario aumenta el riesgo de que haya un error, lo que podría explicar en parte la caída del 18,6% en Bolsa ayer. Los resultados del tercer trimestre también contenían un montón de cosas desagradables que podrían haber asustado a los inversores. Una enorme depreciación de los activos fiscales diferidos la llevó a una pérdida de 4.000 millones, y aumentó la cantidad de capital que tuvo que reunir Körner.

Aún más aterrador fue que algunos depositantes y clientes patrimoniales retiraran fondos a principios de mes, cuando los rumores sobre su solvencia se arremolinaron en las redes. La salida de depósitos hizo que Credit Suisse incumpliera los requisitos de liquidez fijados por los reguladores de sus filiales legales. El problema ha remitido, pero el grupo ha revelado que su ratio de cobertura de liquidez es del 154% de media en el mes, frente al 192% a fecha de 30 de septiembre.

El último problema es que Körner solo aspira a una escasa ROTE del 8% en 2025, una vez descontados los activos que va a descartar. Esta cifra está por debajo de un coste de los fondos propios del 10% o más, y parece insignificante en comparación con las rentabilidades históricas de dos dígitos de sus principales negocios, la gestión de patrimonios y el comercial de Suiza. El objetivo de la estrategia de Körner es conseguir que los inversores se centren en esas unidades, que son la joya de la corona del banco. Podrían pasar años antes de que vuelvan a brillar.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías