Alternativas energéticas para el gas ruso

Las contrataciones de nuevos barcos de gas natural licuado y los precios del carbón alcanzan niveles de récord

A la luz del informe anual más reciente sobre el sector del GNL (gas natural licuado) publicado por Clarksons, LNG Trade & Transport, existen 147 puertos de todo el mundo que pueden suministrar GNL como combustible a buques, y se podrán alcanzar los 200 hacia final de 2024. Según este informe, existen más de 50 proyectos para el suministro de GNL como combustible en todo el mundo, la mayoría de los cuales se encuentran en puertos europeos, dado que es precisamente Europa la líder en infraestructuras portuarias de abastecimiento de GNL.

Este aumento en la capacidad, explicado por el citado informe, se produce en un momento el que un 37% de los buques de la cartera de pedidos podrán utilizar combustible alternativo, y es la opción dual fuel (motores que pueden utilizar dos combustibles de manera indistinta) la más utilizada en los buques de nueva construcción.

Como consecuencia, 2022 ha traído consigo un récord en los contratos de metaneros de nueva construcción. Entre enero y mediados de julio se encargaron 104 buques de transporte de GNL, que en conjunto suman 17,4 millones de metros cúbicos de capacidad y tienen un valor estimado de 22.000 millones de dólares. El informe de Clarksons especifica que, ya en el mes de julio, se había superado el récord histórico alcanzado el año pasado con 86 unidades contratadas. Entre esas 104 nuevas construcciones se incluyen más de 30 buques para cubrir las necesidades de Qatar en los próximos años.

Según datos de Clarksons, la flota de buques metaneros ha alcanzado las 691 unidades —621 de las cuales tienen más de 100.000 metros cúbicos de capacidad de carga—, con una capacidad total de 103,8 millones de metros cúbicos. De esta manera, se prevé un crecimiento de un 3,8% para este año 2022 y de un 4,6% para 2023. Hace diez años, la flota contaba con 362 buques y una capacidad de 51,9 millones de metros cúbicos. La cartera de pedidos asciende al 40% de la capacidad existente, frente al 27% de principios de 2021.

El estudio señala también que el interés en el sector de las unidades flotantes de almacenamiento y regasificación ha aumentado tras el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania, y los países europeos han obtenido 12 unidades de regasificación desde febrero.

Los recientes acontecimientos geopolíticos, unidos a la creciente importancia para los Estados de contar con seguridad energética, han situado al sector del GNL en el centro de la atención mundial, impulsando aún más una tendencia de crecimiento ya establecida.

Por otro lado, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el aumento de los precios del gas natural, junto con la prohibición de la Unión Europea (UE) de importar carbón procedente de Rusia y la decisión adoptada por el ministro de Energía y Recursos Minerales de Indonesia de prohibir la exportación de carbón a 48 empresas mineras de ese país (Indonesia es el mayor exportador del carbón del mundo) apuntan a un incremento de la demanda de carbón en todo el mundo, con un consumo que igualará este año el récord de 2013 y que parece que alcanzará un nuevo máximo histórico el año que viene.

En efecto, el aumento de los precios del gas natural y el carbón ha sido tan rápido que los principales puntos de referencia estaban aproximadamente tres veces más altos en el segundo trimestre de 2022 en comparación con el año anterior.

Los precios del gas natural europeo y del carbón sudafricano alcanzaron máximos históricos en marzo y abril, mientras que los precios del gas natural en EE UU alcanzaron su nivel más alto desde 2008. El aumento de los precios refleja en parte el impacto de la invasión rusa de Ucrania. En 2020, Rusia representó una cuarta parte de las exportaciones mundiales de gas natural y poco menos de una quinta parte de las exportaciones de carbón. Más allá del impacto de la guerra, la demanda de gas natural y carbón está siendo sólida, aumentando alrededor de un 5% y un 6%, respectivamente, en 2021, en medio de una fuerte recuperación posterior a la pandemia, alcanzando ambos niveles récord.

Lo cierto es que la guerra de Ucrania está interrumpiendo el comercio de energía. Europa depende en gran medida de Rusia para las importaciones de gas natural y carbón. En respuesta a la guerra, como hemos dicho, la Unión Europea impuso una prohibición a las importaciones de carbón ruso desde este agosto, y se comprometió a reducir las importaciones de gas ruso en dos tercios para fin de año.

Si bien es factible que parte del carbón de Rusia se pueda redirigir a otros países, también es una realidad que será costoso, ya que el carbón, por su volumen, no es barato de transportar. La redirección del gas natural es aún más limitada, debido a la falta de infraestructura de transporte: el 70% de las exportaciones de Rusia a Europa se hacen (se hacían) por gasoductos.

En definitiva, los precios europeos de la energía se han disparado. Y lo que anteriormente era un recorte y hoy es supresión del suministro a Europa del gas de Rusia produce un claro efecto multiplicador de los precios estacionales normales del gas, aumento que también ocurre con el carbón, que ha alcanzado precios récord y con el petróleo, cuyo encarecimiento es ya apreciable ante la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de reducir su producción en 100.00 barriles al día a principios de septiembre.

Daniel Bosch es abogado ‘of counsel’ de Abencys.