Alemania toma el control de las refinerías del gigante ruso Rosneft

La medida se suma a una serie de acciones de la administración federal para proteger el suministro energético

Alemania toma el control de las refinerías del gigante ruso Rosneft

El gobierno de Alemania ha tomado el control este viernes de las actividades del grupo petrolero ruso Rosneft, que cuenta con tres refinerías en su territorio, a fin de garantizar mejor el
suministro energético del país. La decisión del gobierno del canciller Olaf Scholz ha excedido la previsión del mercado, que ayer consideraba que la intervención se limitaría a la refinería PCK Schwedt, controlada por la empresa rusa.

A partir de la decisión de hoy, la firma queda "bajo administración fiduciaria" de la agencia nacional responsable de gestionar las redes energéticas, según ha indicado este viernes el ministerio alemán de Economía. El objetivo de esta tutela, indicó el gobierno, es "responder a los riesgos que pesan sobre la seguridad de los suministros" de energía.

Rosneft, la segunda mayor empresa pública rusa después de Gazprom, controla de forma individual alrededor del 12% de la capacidad de refinamiento alemana. La firma controla tres refinerías en el país y emplea a más de 3.000 personas en el país. 

La atención está puesta en uno de los centros, denominado PCK Schwedt, que se encuentra solo a 100 kilómetros de la capital y tiene una capacidad de 233.000 barriles diarios, suministra combustible, diésel y otros productos derivados a Berlín y al este del país. El funcionamiento de esta refinería y el suministro que llega a la capital se ha visto muy perturbado desde la invasión rusa a Ucrania, con la reducción drástica en las importaciones de petróleo desde Moscú y el objetivo de reducir el suministro a cero hacia fin de año.

El grupo petrolero polaco PKN Orlen ha dado a conocer esta mañana que está interesado en aumentar su participación en la refinería de Schwedt, según la agencia de noticias Bloomberg. La firma ya señaló a comienzos de año su interés en la planta, pero con la condición de que la empresa rusa no esté involucrada.

 Al tomar ahora el control de Rosneft, las autoridades alemanas tienen como objetivo reorganizar el abastecimiento de las tres refinerias y así eliminar la dependencia con Rusia. "Es importante que hagamos todo para garantizar la seguridad energética de Alemania", ha manifestado este mediodía Scholz.

En abril, el gobierno alemán ya había asumido de manera provisional y como entidad fiduciaria el control de la filial alemana de Gazprom. En ese caso, el ministro de Economía, Robert Habeck, justificó la decisión debido a la "falta de claridad jurídica sobre la situación de la empresa", después de que la empresa matriz anunciara que se desprendería de su subsidiaria en Alemania.

Esta decisión llega en una semana en que la administración ha dado pasos en pos de una mayor intervención en el sector energético. Scholz insistió el martes que su gobierno ha “ampliado y expandido el escudo protector para las empresas especialmente afectadas", mientras prepara un paquete de ayudas por 67.000 millones de euros para auxiliar a las empresas eléctricas. A su vez, Berlín prepara nuevas medidas para auxiliar a Uniper, el mayor importador de gas de Alemania, que podrían incluir la nacionalización de la misma.

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