La UE tiene formas de aprender a vivir con menos gas

Italia lo tiene peor, porque lo usa para el 40% de su mix, frente al 26% de Alemania y el 16% de Francia

Factura de gas de agosto de 2021 y agosto de 2022 de una fábrica de cerámica de Città di Castello (Italia).
Factura de gas de agosto de 2021 y agosto de 2022 de una fábrica de cerámica de Città di Castello (Italia). REUTERS

La paralización del gasoducto ruso Nord Stream 1 aboca a Europa a un déficit de gas casi seguro este invierno. Esto hace inevitable la introducción de medidas para reducir el consumo de energía. Actuar con rapidez podría ayudar al bloque a evitar un desordenado racionamiento de emergencia, pero algunos países parecen estar mejor preparados que otros.

Desde la invasión rusa de Ucrania, Europa se ha apresurado a sustituir en parte los 140.000 millones de metros cúbicos (140 bcm) de suministro anual de los gasoductos rusos. Pero ha hecho poco por reducir la demanda de gas, incluso cuando el operador estatal Gazprom ha recortado las exportaciones. Las subvenciones gubernamentales a los consumidores, por valor de casi 300.000 millones de euros, pueden incluso haber actuado en sentido contrario.

El cierre de Nord Stream 1 puede provocar un déficit de hasta el 20% en las necesidades de gas de la UE este año, según las estimaciones de RBC. Un paro total del gas ruso podría desen­cadenar un racionamiento caótico, e incluso una contracción del 2% del PIB de la región el próximo año, dicen los analistas de Amundi.

Europa tiene formas de amortiguar el golpe. La Comisión Europea calcula que el bloque, que ha aumentado sus reservas de gas de emergencia, podría reducir el consumo en un 15%, o 45 bcm, mediante medidas de ahorro energético. Bajar los termostatos un grado centígrado en los edificios públicos y los hogares podría ahorrar al bloque 10 bcm de gas al año, el 7% de las importaciones rusas. También se reduciría la factura energética de los clientes.

Las empresas también tendrán que reducir la demanda. La Comisión Europea calcula que podrían ahorrarse unos 15 bcm cambiando a otras fuentes de energía o utilizando el gas de forma más eficiente. Sin embargo, los Gobiernos podrían fomentar un mayor ahorro ofreciendo una compensación económica a las empresas que reduzcan voluntariamente el uso del gas. Esto permitiría ahorrar otros 20 bcm.

La historia demuestra que las medidas de ahorro pueden aplicarse rápidamente en caso de crisis. Japón, cuya capacidad energética se vio afectada por la catástrofe nuclear de Fukushima en 2011, redujo su consumo de electricidad en un 12% para la industria y un 10% entre los hogares, mediante una mezcla de movilización de la sociedad y medidas obligatorias.

Sin embargo, algunos países de la UE tendrán más dificultades que otros. Este puede ser el caso de Italia, que utiliza el gas para más del 40% de su generación de energía, frente al 26% y el 16% de Alemania y Francia, respectivamente. Y con un 9%, la parte de la energía en los costes de producción es también mayor en Italia que en sus rivales industriales de la UE. Sin embargo, Roma solo redujo el consumo de gas en un 2% en el primer semestre del año, frente al 15% de Berlín. Es necesario actuar rápidamente para que Europa aprenda a vivir con menos gas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías