Beyfe, textiles navarros que visten las mesas del chef Dani García

La empresa también colabora con Enrique Martínez, dueño del restaurante Maher

Entre sus grandes apuestas está la confección de prendas con botellas de plástico y fibras vegetales

Confecciones Beyfe
Mantelería diseñada para el restaurante Lobito de Mar en Doha.

Confecciones Beyfe es el claro ejemplo de que algunos oficios se llevan en la sangre. Hace medio siglo, los hermanos Félix y Beni Izquierdo Chivite pusieron los cimientos de la empresa navarra que hoy preside su hermana menor, Isabel. Su arranque no fue fácil, pues coincidió con la reconversión de la industria textil de 1980 y la incorporación de España al mercado único europeo. En poco más de una década, el sector se vio abocado a pasar de una economía interna protegida a otra libre de aranceles proteccionistas.

Isabel recuerda que fue precisamente todo este cambio, unido a la deslocalización hacia Asia de la industria textil, lo que obligó a sus hermanos a abandonar el sector de la moda y a reinventarse. “Mi familia empezó colaborando con diseñadores de la talla de Roberto Verino y Adolfo Domínguez, pero durante los ochenta este mundo pinchó en España. Muy pocas empresas mantuvieron su producción en el país”, detalla.

El primer taller en el que estaban cerró, pero en vez de resignarse y bajar la persiana definitivamente, los hermanos Chivite reorientaron el negocio hacia la fabricación de otros artículos textiles. Hoy, Confecciones Beyfe suministra desde Cintruénigo uniformes a industrias, hoteles y hospitales, así como lencería de cama y ropa de mesa.

Isabel Izquierdo Chivite, CEO de Confecciones Beyfe.
Isabel Izquierdo Chivite, CEO de Confecciones Beyfe.

Desde su fundación, la fábrica se ha inclinado por un modelo de servicio a la carta. Cada idea que tiene el cliente se hace realidad siguiendo un método artesanal en el que solo se usan materiales nacionales. Aunque se mantienen como una pequeña empresa de no más de 20 trabajadores, su calidad ha hecho que chefs de la talla de Dani García apuesten por sus productos.

El último encargo hecho por el empresario malagueño ha sido la mantelería de su nuevo restaurante Lobito de Mar en Doha. Sin embargo, ya habían trabajado juntos en otras cinco ocasiones. Además, en los próximos meses está prevista la inauguración de dos nuevos restaurantes en Dubái y Miami en los que también estarán presentes.

Antes del aclamado chef con tres estrellas Michelin, otros han respaldado el trabajo de Beyfe. De hecho, las primeras colaboraciones fueron con Enrique Martínez, propietario del restaurante Maher, en Navarra. De su mano comenzaron a establecer contactos con otros restauradores y cadenas de hoteles, como Ilunion Hotels, perteneciente al Grupo Social ONCE. Con los años han conseguido abrirse espacio en Portugal, Países Bajos, Bélgica, Reino Unido, Italia y Estados Unidos, y prevén finalizar este año con más de 30.000 unidades vendidas.

Montaje de mesa realizado para Mahercatering.
Montaje de mesa realizado para Mahercatering.

Como presidenta de la empresa, Isabel está segura de que el éxito está en la exigencia y en el consumo local. Detalla que la mayoría de los clientes contactan con Beyfe “porque quieren un producto hecho 100% en España y que garantice la mayor calidad”, dos características de la textilera. Desde su fundación, la empresa concentra toda su producción en Navarra y no hay uniforme, sábana o mantel que salga de las instalaciones sin haber sido sometido a un minucioso control interno.

Sostenibilidad

La llamada democratización de la moda en los años noventa trajo consigo uno de los mayores problemas con los que se encuentra el sector textil hoy en día: su impacto medioambiental. Como cuarta industria más contaminante en la Unión Europea, la moda se enfrenta al reto de la economía circular empujada por nuevas propuestas de desarrollo sostenible para 2030 y por hábitos de consumo más respetuosos. El viraje es inevitable; prueba de ello es que en marzo de este año la Comisión Europea dio luz verde a su estrategia para combatir la basura textil.

El problema no es menor, la producción de tejidos para prendas es responsable del 20% de la contaminación del agua en el mundo y el lavado de los materiales sintéticos, imprescindibles para su fabricación, origina medio millón de toneladas de microfibras que se tragan los océanos, según la ONU.

Trabajadores de la fábrica en Cintruénigo, Navarra.
Trabajadores de la fábrica en Cintruénigo, Navarra.

La mención expresa a la moda rápida hace girar las miradas a las grandes tiendas de ropa, pero en realidad incluye a todo el sector. Por desgracia, es una reivindicación que en España avanza a paso lento. Chivite precisa que muy pocas empresas han desarrollado tejidos sostenibles adaptables a la confección de uniformes, pero ellos quieren romper con la tendencia, adaptando su producción a los nuevos tiempos.

En la actualidad, Beyfe confecciona diferentes prendas destinadas a la restauración con fibras hechas a base de botellas de plástico reciclado. El 13% de cada prenda es plástico. En un metro de tela se reciclan cuatro botellas, se ahorran 2.622 litros de agua y 465 hectovatios de energía. Además, hay una reducción de 220 gramos en las emisiones de C02.

De manera paralela, acaban de iniciar un nuevo proyecto para lanzar una colección de delantales elaborados con fibras vegetales procedentes de la planta del maíz. La directora confía en que las primeras prendas de este tipo vean la luz a finales de año.

El viraje pandémico

El Covid-19 supuso un punto de inflexión en el sector de la hostelería. De pronto, las sábanas de las camas y los manteles de los comedores se vieron como un foco de contagio. Las prioridades de los clientes cambiaron en búsqueda de sitios que les ofrecieran seguridad y las empresas textiles tuvieron que adaptarse a las nuevas demandas. Beyfe lo hizo y hoy tiene un apartado de sanidad ambiental en el que promociona nuevos tejidos que son, aseguran, “más higiénicos y seguros”.

Modelo de mascarilla confeccionada por la empresa.
Modelo de mascarilla confeccionada por la empresa.

Entre los productos ofertados hay uniformes y ropa de cama con tratamientos protectores y antibacterianos. Dos años después de la pandemia esto ya no parece una novedad, pero la presidenta de la empresa recuerda que en ese momento tuvieron que ser “ágiles”, a fin de no cerrar. “Al igual que décadas atrás, nuestra familia se tuvo que reinventar. Nos volcamos en el sector sanitario con el diseño de mascarillas, camisones y demás productos que se necesitaban”, detalla.

La tempestad ha pasado, pero ellos encontraron ahí otro nicho de oportunidad y ahora la compañía busca llevar al mundo geriátrico y hospitalario un nuevo tejido que autorregula la temperatura corporal. Cabe destacar que este es un terreno poco explorado. En el ámbito del control térmico, otras empresas han creado materiales que consiguen el efecto de enfriamiento radiante (una forma de refrigeración), por ejemplo, con tejidos que reflejan la luz solar o que dejan escapar el calor corporal. Sin embargo, pocos materiales son capaces de regular ambas temperaturas.

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