Bolsa e inmobiliario en EE UU: multimillonarios vs. el 99%

En el mercado de viviendas de lujo no falta demanda, y los precios siempre suben; en la de segunda mano, bajan las compraventas

Atherton, código postal 94027, en la península de San Francisco (California) es una de las localidades más ricas de EE UU. 6.915 habitantes y la mediana de ingresos (no confundir con la media aritmética) es más de 250.000 dólares/hogar/año; es decir, que como muchas de las fortunas de Silicon Valley, empresarios y directivos de las TIC viven allí, la mediana estadística se traduce en que más del 50% de los 6.915 habitantes de Atherton ingresa millones de dólares al año.

 Empezamos aquí porque, aunque San Francisco es la ciudad de los homeless, los muy ricos no viven allí, sino en Atherton, que es una burbuja multimillonaria que deja en mal lugar a (la urbanización) La Finca, de Madrid. Magnates como Marc Benioff (Salesforce) y Mark Zuckerberg (Meta, Instagram, Facebook, WhatsApp) han donado individualmente 1.000 millones al alcalde de San Francisco “para acabar con el problema de los homeless”. El alcalde, que quiere ser reelegido en noviembre, reparte 2.000 dólares al mes a cada uno para que lo siga siendo. Pero ni Zuck, Benioff, Tim Cook (Apple) ni Larry Ellison (Oracle) viven en San Francisco, sino en esas burbujas multimillonarias aisladas, como Atherton.

Larry Ellison, quinta fortuna del mundo, y fundador y dueño de Oracle, una de las firmas TIC más importantes del mundo, pone a la venta en Palm Beach (Florida) una mansión por 145 millones de dólares. Ellison compró el chamizo hace un año por 80 millones. Tiene varios potenciales compradores, porque en el mercado inmobiliario de lujo no falta demanda y los precios siempre suben. No así en la vivienda de segunda mano, cuya venta descendió en julio un 5,6%,el mayor bajón desde 2015: este mercado inmobiliario es el de la clase media, o el 90% de americanos. Nada que ver con Larry Ellison (“el hombre que inventó el data warehouse para la CIA”, decía un titular de Time en 1988), que hace dos meses compró otra chabola por 175 millones de dólares junto a la mansión que va a vender por 145 millones.

Hay dos mercados inmobiliarios: el del 1% (multimillonarios) y el del 99% (clase media); el primero florece en California, Florida, Boston, Nueva York (The Hamptons), etc., y el segundo se desvanece. Sencilla razón: el 1% tiene el 70% de la riqueza del país (como en todos los países de Occidente, porque en los mercados emergentes es mucho peor), y sus rentas e ingresos han aumentado fuertemente desde la Gran Recesión (2007-2009). En cambio, los ingresos y el poder adquisitivo de la clase media y trabajadora han descendido y la inflación, ahora, se ha comido su capacidad de compra.

Las acciones de Apple se han revalorizado un 45% desde el bajón de las empresas TIC en Bolsa de mediados de junio. Con el lanzamiento del nuevo iPhone 14 en septiembre, habrá más alegría, aún. Mientras, Nasdaq (empresas TIC en Bolsa) aumenta su valor un 17%, Nasdaq Composite (empresas hardcore TIC-digitales) sube un 22%, y el viernes amaneció en Los Ángeles (California) con todos los índices bursátiles al alza: el Dow Jones alcanzaba los 34.000. ¿Motivo? Mercados, inversores, Wall Street creen que la Fed ralentizará la subida de tipos, a pesar de sus declaraciones. “En septiembre subiremos 0,75 puntos básicos”. O no. El objetivo de la Fed es doble: pleno empleo (ya conseguido) e inflación en 2% o menos. Esto puede conseguirse sin necesidad de subir mucho los tipos, enfriar la economía y crear una recesión.

Este próximo viernes, Jerome Powell, presidente de la Fed, dará pistas sobre sus intenciones acerca de la política monetaria en la reunión anual de banqueros centrales en Jackson Hole, Wyoming. Se espera que su mensaje sea hawkish, es decir, que mostrará la firmeza de la Reserva Federal para combatir la inflación subiendo tipos. Estas expectativas del mercado han cambiado el estado de ánimo de los inversores. El viernes pasado, las acciones subían y, en cambio, los futuros americanos y las acciones en Europa bajaban ayer lunes.

Mientras, EE UU inicia maniobras militares con Corea del Sur: aunque sean habituales, también son una forma de advertir a China de que EE UU no abandona a sus aliados en Asía-Pacífico, sean Australia, Japón, Nueva Zelanda, Corea del Sur u, obviamente, Taiwán.

La población general disfruta del verano, no siempre al aire libre: los americanos consumimos más televisión en streaming que por cable y televisión tradicional. Los datos de Netflix, Apple+, Amazon Prime Vídeo y Disney+, entre otros, en EE UU superan en audiencia a los de las cadenas de toda la vida. Próximos estrenos de series como La casa del dragón, secuela de Juego de tronos de HBO Max, y la esperada Los anillos del poder de Amazon Prime Vídeo, basada en la obra de George R. R. Martin, aumentan las suscripciones a estas y otras plataformas de televisión en streaming.

Y, en paralelo, Cineworld, la segunda cadena mundial de cines, se prepara para acogerse a la protección del Chapter 11 de la Ley de Quiebras de EE UU. Hay concentración en el número de cines al que acuden los americanos, que favorece a la primera cadena, AMC, y los estrenos más espectaculares.

Nadie se sorprenda: como se ve en las películas (ejemplo, Footloose, un clásico del cine musical en América), vuelve el cine al aire libre, en el coche, con perrito caliente, palomitas y hamburguesas, tanto en las playas de Malibú (California) y Miami (Florida), como en los pueblos de Montana.

En noviembre, en el G20, Biden se verá las caras con Vladímir Putin y con Xi Jinping. Interesante encuentro...

Ajenos a la guerra de Ucrania y Rusia, la reunión de banqueros centrales esta semana en Jackson Hole y las maniobras militares en Asía, el americano medio busca airearse la cabeza con las películas en cualquiera de sus formatos: físico, cable o streaming.

Winter is coming.

Jorge Díaz Cardiel es socio de Advice Strategic Consultants, autor de ‘El New Deal de Biden’