La mejoría de la cadena de suministro china y la inflación

A largo plazo, aumentan los riesgos de desglobalización y de una mayor fragmentación de los mercados de capitales

Tras meses de perturbaciones relacionadas con el Covid, la economía china parece estar en vías de normalización. En junio, el recuento de nuevos casos diarios de coronavirus se estabilizó en unos pocos cientos. Más personas están subiendo a los aviones y trenes, el tráfico en las carreteras interurbanas ha vuelto a los niveles anteriores al brote, y el tráfico en las ciudades está congestionado de nuevo.

El pasado junio, la actividad de las fábricas se expandió por primera vez desde febrero, ya que los centros de producción salieron de los cierres, la producción aumentó y las cadenas de suministro se relajaron. El índice de gestores de compras (PMI) del sector manufacturero superó la barrera de los 50 y se situó en territorio de expansión, y la producción industrial aumentó un 3,9% interanual. En particular, las exportaciones chinas de junio aumentaron al ritmo más rápido en cinco meses, lo que indica la resistencia de la cadena de suministro manufacturera del país.

El Gobierno chino ha priorizado la producción y el suministro de las exportaciones. Sin duda, la solidez del suministro de China al mercado mundial de bienes se ha puesto a prueba en repetidas ocasiones desde 2020, a través de oleadas de brotes de Covid, cortes de energía y crisis geopolíticas regionales. A medida que la cadena de suministro nacional de China continúa normalizándose, las presiones del lado de la oferta deberían de aliviarse. Además, la suave demanda interna ha ayudado a China a mantener su inflación bajo control, y la inflación de los precios de producción (IPP) se ha moderado en los últimos meses. Esto, junto con la depreciación del yuan a principios del segundo trimestre, ha dado lugar a una moderación de la inflación de los precios de las exportaciones chinas a Estados Unidos.

Dado el debilitamiento de la demanda en los mercados desarrollados, junto con el aumento de los riesgos de recesión, de cara al futuro, no creemos que la cadena de suministro de la nación suponga una gran preocupación para la inflación a nivel mundial, a pesar de la actual incertidumbre sobre la trayectoria del Covid.

Además, aunque China ha intensificado los estímulos para apoyar el gasto en infraestructuras, las perspectivas del mercado inmobiliario siguen siendo sombrías, lo que mitiga la demanda china de materias primas a nivel mundial. Por lo tanto, es poco probable que sea un factor dominante en la inflación mundial.

En EE UU, la recuperación de la cadena de suministro también parece estar en marcha gracias a una combinación de cambio en las preferencias de los consumidores hacia los servicios, la ralentización del gasto global y el aumento de los niveles de inventario. Esto se ha traducido en una reducción de los retrasos en los puertos, un aumento de la capacidad de carga y un descenso de los precios del transporte. Se han normalizado los ratios de inventarios a ventas en sectores como el de la mercancía general, los artículos del hogar, la electrónica doméstica y las tiendas de suministros para la construcción, que son las principales categorías de las exportaciones chinas a Estados Unidos. La inflación de los precios de las importaciones procedentes de China también se ha moderado en los últimos meses.

A pesar de estos signos de salud de las cadenas de suministro, la inflación de los bienes en EE UU sigue en niveles altos. La elevada inflación en el comercio minorista –a pesar de la ralentización del gasto reciente y de esta relajación de las presiones de la cadena de suministro– sugiere que la inflación puede estar más arraigada de lo que se pensaba. Aunque seguimos viendo razones para pensar que la inflación de los precios de los bienes se moderará, también estamos viendo que la inflación se amplía a otras categorías.

La inflación de los alquileres ha aumentado considerablemente en los últimos meses, y los riesgos geopolíticos siguen siendo una preocupación para las perspectivas de los precios de las materias primas. El resultado neto es que los riesgos de inflación en EE UU parecen haber pasado de estar impulsados principalmente por las cadenas de suministro y las interrupciones de China, a un conjunto más amplio de áreas que tienden a ser más pegajosas, menos sensibles a la acción de la política de la Fed, y más difíciles de sustituir por los consumidores. Esto aumenta el riesgo de que cualquier otra sorpresa al alza de la inflación vaya acompañada también de una desaceleración más brusca del consumo.

Consecuencias para los inversores

A corto plazo, pueden persistir las perturbaciones en la cadena de suministro mundial, a pesar de la continua recuperación de China. Las perturbaciones derivadas de la guerra en Europa y las huelgas en algunos mercados importantes podrían seguir planteando riesgos para las cadenas de suministro mundiales. La interrupción del suministro de alimentos y energía ya está estimulando la inflación mundial, pero los crecientes riesgos de escasez de gas y el racionamiento asociado en Europa podrían agravar los problemas de la cadena de suministro si las fábricas se ven obligadas a cerrar para garantizar un suministro de energía suficiente para los hogares. La inflación podría seguir siendo elevada, lo que contribuiría a aumentar la prima de riesgo.

A más largo plazo, vemos que aumentan los riesgos de desglobalización y de una mayor fragmentación de los mercados de capitales. El papel de China en la cadena de suministro mundial podría disminuir con el tiempo, a medida que el Gobierno de EE UU intente reducir la dependencia de su país de la enorme base manufacturera de China para obtener bienes, repuestos y materiales de todo tipo.

Estas tendencias pueden aumentar las ineficiencias económicas e incrementar las presiones inflacionistas en los próximos años, lo que lleva a muchos inversores a centrarse en crear resistencia en las carteras.

Carol Liao / Allison Boxer son economistas de China / EE UU de Pimco