Europa y España, ante la crisis del gas ruso

España se encuentra perfectamente preparada para las posibles contingencias por la reducción de importaciones

Hace unos días, las autoridades de Gazprom, responsables de gestionar los envíos de gas natural a través de Nord Steam 1, redujeron la provisión del gas natural a través de este ducto a unos 33 millones de metros cúbicos diarios. Esta reducción lleva el nivel de transporte a un 20% de su plena capacidad. Se adujeron razones burocráticas vinculadas a la imposibilidad de recibir una turbina proveniente de Canadá, debido a las sanciones que se le impusieron con posterioridad a la invasión de Ucrania. Esta situación, así como el cierre temporal del ducto para un mantenimiento preventivo, llevó a las autoridades de la Unión Europea a definir la situación como un chantaje energético y activó la alerta temprana de la Unión Europea, que rápidamente planteó la implementación del plan Save Gas for a Safe Winter. El objetivo es promover el ahorro de gas natural en los usos calóricos y eléctricos no críticos, incentivar la reducción de su consumo y orientar posibles medidas de priorización, particularmente en el sector industrial, en casos de posible futura escasez de dicho energético.

El martes se alcanzó un acuerdo político luego de reunirse los ministros de Energía de la UE. Dicho acuerdo busca garantizar el suministro de gas natural durante el invierno a través de una reducción ordenada y coordinada del consumo de gas en toda la región para incrementar sus niveles de reservas (de ser posible a un 80% al 1 de noviembre). Estas medidas se complementan con las acciones que plantea el programa REPowerEU, cuyo objetivo es acelerar las transiciones energéticas de los Estados miembros en el contexto de la actual crisis de abastecimiento.

El compromiso busca reducir en forma voluntaria un 15% el consumo de gas natural de la región entre el 1 de agosto y el 31 de marzo. Dadas las características geográficas y los niveles de interconexión energética, se han planteado algunas excepciones. Debido a su capacidad reexportadora de gas natural, a sus altos niveles de reservas y a la relativa independencia de las importaciones de gas natural ruso, España asumió el compromiso de reducir su consumo de gas natural entre un 7 y un 8%.

El valor del índice Dutch TTF Natural Gas Futures, que orienta el precio de los contratos futuros de gas natural en Europa, alcanzó este jueves un valor de 205 euros/MWh, cuando en junio su valor estaba en torno a un 80 eurs/MWh. Se plantea un escenario de altos precios para el gas natural. Esto coadyuva a incrementar las posibilidades de que la región entre en una fase de estanflación signada por la continuidad del proceso inflacionario en un contexto de desaceleración (si no estancamiento) de la actividad económica. Ello provocará que los sectores industriales energo-intensivos no incrementen sustancialmente la demanda de gas natural, lo que, como correlato positivo, contribuye a reducir el posible estrés en la demanda de gas.

Si Rusia decide cortar el suministro de gas natural a Europa, se estima que se produciría una caída del PIB de entre el 0,6% y el 1% aunque asumiendo las medidas preventivas que se están tomando, la caída del PIB sería del 0,4%. Estos valores empeorarían en el caso de que el invierno fuera significativamente más frío respecto a las medias históricas.

España se encuentra perfectamente preparada para las posibles contingencias que plantea esta crisis energética. Posee un Plan de Emergencia del Sistema Gasista que categoriza seis niveles de situaciones operativas según los valores de las variables de control consideradas. Cada uno de estos niveles considera distintos tipos de medidas, basadas o no en el mercado, para mitigar diversas situaciones. Estos niveles de operatividad van desde la normalidad, pasando por situaciones operativas excepcionales (cuando los niveles de consumo y oferta difieren de las estimaciones y previsiones realizadas), hasta alertas tempranas y emergencias. En cada caso existe un protocolo que orienta el accionar de las medidas de mitigación.

Por otro lado, es importante destacar que España solo recibe de Rusia un 7% del total de sus importaciones de gas natural. Asimismo, desde hace unos meses EE UU ha superado a Argelia como la principal fuente de nuestras importaciones de gas natural. Este abastecimiento se hace a través de barcos metaneros que transportan el gas natural licuado (GNL) hacia las seis plantas de regasificación que están en funcionamiento en España. A principios del año próximo entrará en funcionamiento la planta regasificadora El Musel, en Gijón.

Por otro lado, según Gas Infrastructure Europe, las reservas tanto de GNL como las de gas natural subterráneas de España se encuentran al 76,2% de su capacidad. Vale destacar que, en el caso de una situación de escasez, la suma de toda la capacidad de reserva alcanza para abastecer al 15% del consumo anual, aproximadamente unos 50 días. Más del 75% de gas natural se consume en los sectores residencial, industrial y comercial; el resto es utilizado como combustible en la generación eléctrica.

España está reexportando el 20% del gas natural que llega al país, pero posee la capacidad de incrementar este valor, lo cual representa una oportunidad comercial para el país y un aporte importante y solidario para mitigar las posibles consecuencias de la crisis energética que se podría avecinar durante el próximo invierno. Asimismo, podría exportar electricidad producida en centrales térmicas de ciclo combinado que utilizan gas natural como carburante a otros países miembros a través de su red de interconexión eléctrica.

Ciertamente, esta crisis energética en ciernes vulnera la seguridad energética de la Unión Europea. No obstante, queda claro que los países más afectados serán aquellos más expuestos al frío invernal y con una mayor dependencia de las importaciones de gas natural proveniente de Rusia. Sea para evitar un mayor derramamiento de sangre, sea por lo que se argumenta en este artículo, lo deseable sería encontrar una solución al conflicto bélico que se planteó en Ucrania y se restablezca el suministro, aunque pareciera que eso, muy a pesar de este autor, está aún lejos de suceder.

Andrés Schuschny es profesor del máster universitario de Energías Renovables, Universidad Internacional de Valencia