España logra una nueva ‘excepción’ y reducirá solo el 7% el consumo de gas

Teresa Ribera hace valer la capacidad de regasificación de GNL y su exportación a Europa para limitar el recorte. El precio del gas marca más de 200 euros por MWh, máximos desde marzo

La vicepresidenta y ministra para Transición Ecológica, Teresa Ribera, charla con el vicecanciller alemán y ministro de Economía y Protección Climática Robert Habeck
La vicepresidenta y ministra para Transición Ecológica, Teresa Ribera, charla con el vicecanciller alemán y ministro de Economía y Protección Climática Robert Habeck REUTERS

La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, resaltó ayer que España solo reducirá entre un 7% y un 8% su consumo de gas de forma voluntaria. Así lo anunció poco después de que los ministros de Energía de la UE sellaran el acuerdo para reducir de forma conjunta el consumo de gas de la región de cara al invierno en un 15%, ante un posible corte parcial o total de las importaciones desde Rusia y según se había planteado desde la semana pasada. Bruselas aceptó finalmente los términos españoles, argumentando que quedan exentos del recorte del 15% los estados miembros que no están interconectados con las redes europeas y pueden demostrar que su infraestructura nacional de GNL se utiliza para redirigir gas a otros países.

En este contexto, España propuso que se pongan en valor sus infraestructuras para recibir gas natural licuado (GNL), su interconexión con Francia y que se incrementen sus exportaciones de gas a la UE con relación a los últimos años. Según lo pactado ayer por los ministros europeos, los países miembros, pueden solicitar también una excepción si han superado ya sus objetivos de almacenamiento de gas (80% antes del invierno), si dependen en gran medida del gas como materia prima para industrias críticas o su consumo de gas ha aumentado al menos un 8% en el último año en comparación con la media de los últimos cinco años.

Asimismo, los Estados cuyas redes eléctricas no estén sincronizadas con el sistema eléctrico europeo y dependan en gran medida del gas para la producción, también están exentos para evitar una crisis de suministro eléctrico. Estas excepciones benefician a otros países que se oponían inicialmente al recorte y que estaban demorando la aprobación de las medidas, como Hungría.

El arma rusa

Los 27, por otra parte, acordaron que el Consejo Europeo podrá activar una “alerta de la Unión”. Esta alerta se decretaría mediante una decisión de ejecución del Consejo, a propuesta de la Comisión, que tendrá que presentar una propuesta para activarla en caso de riesgo sustancial de escasez grave de gas, de demanda de gas excepcionalmente elevada, o si cinco o más miembros que hayan declarado una alerta a nivel nacional solicitan a la Comisión que lo haga.

“Actuando de forma conjunta para reducir la demanda de gas y teniendo en cuenta todas las especificidades nacionales pertinentes, la UE ha asegurado unos cimientos sólidos para la indispensable solidaridad entre los Estados miembros frente al chantaje energético de Putin”, destacó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Según la líder del ejecutivo comunitario, el anuncio de Gazprom de que reducirá aún más las entregas de gas a Europa a través del gasoducto Nord Stream, sin motivo técnico justificable, ilustra la naturaleza poco fiable de Rusia como proveedor.

“Gracias a la decisión de hoy, ahora estamos preparados para abordar nuestra seguridad energética a escala europea, como Unión”, añadió. En este contexto, los precios de referencia del gas natural TTF se dispararon ayer un 14,74%, superando por primera vez los 200 euros por megavatio hora (MWh) desde marzo, hasta llegar a 202,45 euros/MWh.

La UE se enfrenta a una crisis de seguridad en el suministro, con una reducción significativa de las entregas de gas desde Rusia y un grave riesgo de interrupción total. Bruselas asegura que “los estados miembros deben prepararse de inmediato de manera coordinada y con espíritu de solidaridad” para poder enfrentar una ofensiva energética rusa.

“Aunque todos los estados miembros no se enfrentan a un riesgo significativo de seguridad del suministro, las interrupciones graves en ciertos estados miembros afectarán a la economía de la UE en su conjunto”, indicaron en un comunicado oficial. Los depósitos europeos de gas natural se encuentran al 66,7%, según información de Gas Infrastructure Europe, pero el objetivo es llegar a un mínimo del 80% antes de diciembre.

Los aliados europeos para garantizar el gas

Estados Unidos. El país norteamericano ya se ha convertido en el mayor proveedor de GNL de la UE y en la principal fuente de gas para España. No obstante, el hecho de que su combustible tenga que competir en el mercado internacional lo hace susceptible a variar frecuentemente los precios.
Azerbaiyán. El país asiático se posiciona como una de las grandes alternativas a Rusia, por sus amplias reservas de gas natural sin explotar. Los Gobiernos europeos ya están trabajando para canalizar sus envíos a través de Turquía para abastecer a Europa del Este, Grecia e Italia.
África. Países como Nigeria ya están posicionados en el mercado internacional como importantes proveedores de GNL. En este sentido, los 27 buscan amplificar las relaciones comerciales energéticas ya existentes para asegurar un suministro que pueda garantizar la seguridad energética de la región.
Catar. El gigante árabe del gas natural licuado también es un posible aliado. Sin embargo, anteriormente anunció que gran cantidad de sus exportaciones se dirige hacia China, India y otros países asiáticos.

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