Entrevista

Florian Schoeller (Scope): “Europa lamentó en 2008 su dependencia de las agencias americanas”

El continente necesita una calificadora sensible a las características de los emisores europeos, los sistemas jurídicos y sus políticas . Si se quiere la unión del mercado de capitales, se necesita la armonización de los marcos de insolvencia no bancaria

Florian Schoeller, CEO y fundador de Scope Group
Florian Schoeller, CEO y fundador de Scope Group

Florian Schoeller tiene claro que cuando fundó Scope Group en 2002 el objetivo era crear un contrapeso a Moody's, Fitch y S&P en Europa. 20 años después la agencia ha dado un paso más en esta meta, pues la Comisión Europea le ha encargado que califique su solvencia. Aún le queda el reconocimiento del Banco Central Europeo, con lo que se convertiría en la primera agencia europea en calificar los activos incluidos en el programa de compras del máximo regulador.

Por delante la agencia tiene el reto de cumplir con los estrictos requisitos que pide el BCE y reducir la desconfianza que hay en torno a las calificaciones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG).

¿Cree que Europa ha llegado a lamentar su dependencia de las agencias estadounidenses?

Sí, en la crisis de 2008. Con esto no quiero decir que manipulen el mercado o que representen los valores e intereses de Estados Unidos, pero tienen una perspectiva diferente sobre cómo funciona Europa y eso afecta a la calificación crediticia. La importancia de una agencia europea es que conozca su ADN económico y sus marcos legales. Si esto hubiera existido antes le hubiera ido mejor al continente durante la crisis del euro.

S&P, Moody's y Fitch controlan más del 90% del mercado europeo. ¿Cree posible la incorporación de más agencias europeas, además de Scope?

No lo veo posible. No solo necesita la licencia, también requiere cierta cobertura de mercado y no veo esto con ninguna otra agencia de calificación europea, así que tengo fuertes dudas de que la industria se expanda.

La UE se prepara para convertirse en el mayor emisor de bonos verdes del mundo, ¿cree que es viable?

Por supuesto. Europa es pionera en poner la sostenibilidad en el centro de la formulación de políticas económicas. Los 250.000 millones de euros en bonos verdes que la Comisión emitirá de aquí a 2026 son solo otro ejemplo de este liderazgo.

Europa proporciona un modelo a seguir para las finanzas verdes, por lo que creo que no solo lideramos, sino que también somos un ejemplo a seguir a nivel global.

La falta de estandarización en torno al diseño de las calificaciones ESG ha generado escepticismo sobre la validez y aplicación de estas calificaciones, ¿Qué se debe mejorar?

Hace falta más regulación y estándares de auditoría. En los últimos años hemos visto una gran cantidad de greenwashing (que un activo sea considerado respetuoso con el medio ambiente cuando en realidad no cumple con los requisitos) y la industria está perdiendo confianza.

Con la calificación ESG no solo se trata de ganar dinero, también de ser responsables, pero de­safortunadamente muchas empresas no lo son. Por ejemplo, la industria del gas tiene un alto impacto negativo en el medio ambiente, pero siempre se podría decir que dentro de una de las peores industrias, tú tienes la mejor empresa, así que recibes un sello de primera clase. Este es un enfoque típico adoptado por las empresas estadounidenses y que, como se puede ver, no contribuye lo suficiente.

¿Qué necesita el mercado europeo de capitales para impulsar el crecimiento económico?

Más cohesión. Europa se ha dado cuenta durante la pandemia de que necesita establecer una verdadera unión del mercado de capitales, pero le falta estandarización en varias cosas.

Urge la armonización de los marcos de insolvencia no bancaria, pues la incertidumbre sobre los procedimientos y normas de los países que no son del bloque generan costes de financiación divergentes y obstaculizan la inversión transfronteriza. Otra cuestión controvertida es la supervisión central como elemento clave en el mercado único.

¿Qué impacto tendrá en el mercado la decisión de la Comisión Europea de encargar a Scope que califique su solvencia?

Es una clara señal de que la Comisión quiere ver más competencia. Se trata de la diversificación de opiniones y de que el continente tenga una sólida calificación independiente, creíble y sensible a las características únicas de los emisores europeos, los sistemas jurídicos y la formulación de políticas.

¿Cree que la incorporación de una agencia europea en el mercado pueda impulsar ciertos cambios en la metodología de las estadounidenses?

No. El mercado de bonos estadounidense es el más grande del mundo y es por eso que las agencias se centran en él.

Además, piensan que pueden controlar mejor los riesgos si solo tienen una metodología para todo el mercado global, esa es su filosofía.

¿No le parece perjudicial tener una sola metodología?

Creo que la diferencia entre el ADN económico de EE UU y Europa también aplica al resto de continentes, por eso es importante diseñar calificaciones que contemplen los riesgos y realidades de cada región. En cualquier caso, creo que este es el factor diferenciador que tiene Scope respecto a los tres grandes estadounidenses.

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