¿Despediría usted a Nadal o a Djokovic por 'viejos'?

Ambos reúnen cinco cualidades clave para triunfar profesionalmente en el mundo de la revolución digital se tenga la edad que se tenga

No les descubro nada si les digo que hace unas semanas Rafa Nadal ganó su vigesimosegundo Grand Slam. Quizá a algunos sí, si digo que lo hizo a los 36 años.

Y con este, ya son 20 Grand Slams ganados –entre Federer, Djokovic y Nadal– pasados los treinta. Es más, seis de los últimos siete grandes torneos los han ganado jugadores que ya no cumplen los 34. Si tenemos en cuenta que Bjorn Borg se retiró con 27, parece un milagro de la ciencia. No lo es; es, simplemente, el resultado de personas que han convertido la antigüedad en aprendizaje y la experiencia en longevidad profesional. Es un ejemplo claro a seguir para nuestro mercado laboral.

Y es que los dos problemas endémicos del sistema español son el desempleo juvenil y la expulsión sistemática de los mayores de 55. El 29,7% de los menores de 30 años está en paro; tenemos el triste honor de ser el 27º de 27 de la Unión Europea en esa clasificación. El abandono escolar y la insuficiente fusión de la universidad y las necesidades de la empresa ha generado una rueda de eternos jóvenes sin experiencia.

Todavía más grave es el conocido fenómeno del edadismo. Por muy preparados que estén, muchos mayores dejan de intentar buscar trabajo. Si en la crisis de 2008, muchos abuelos sostuvieron a las familias, ahora parecemos condenados a llenarnos de abuelos, de prejubilados. Nuestra economía y nuestras personas necesitan que les demos un hueco en el mercado laboral. Pero no seamos ingenuos, solo lo tendrán si se lo ganan. Nadal y Djokovic nos enseñan a todos el camino.

Ambos reúnen cinco cualidades clave para el nuevo mundo, para triunfar en la revolución digital, se tenga la edad que se tenga:

1. Situaciones difíciles. La experiencia sí puede ser un grado ante circunstancias adversas, ante momentos clave. Ante un quinto set, ¿por quién apostarías? ¿Por Nadal/Djokovic o por los JASP –joven aunque sobradamente preparado– como Tsisipas, Zverev o Mevdedev? La pandemia nos ha enseñado el valor de la visión estratégica y la templanza, un valor al que la suma de experiencias claramente contribuye.

2. Aprendizaje técnico. Rafa Nadal no ha dejado de agregar novedades a su juego. A los 33 aprendió el revés cruzado plano mortífero; a los 34, saques a 220 km/h; a los 35, el arte de la dejada ganadora. Todo profesional requiere seguir adquiriendo aprendizaje técnico. Sea de desarrollo de negocio digital, sea de nuevas tendencias en tu campo. La formación técnica continua ya no es una opción, es una necesidad para seguir aportando.

3. Resiliencia. A esta edad, ambos han tenido lesiones que les han paralizado más de seis meses. La espalda, el pie, el hombro… Podían haberse convertido en excusas para un retiro dorado. Ha sido todo lo contrario: les ha servido para volver, todavía con más fuerza y vigor. A ciertas edades te duele todo. El tiempo hace que los golpes se acumulen. Lo que se hace con ellos depende de cada uno. Necesitamos extender su secreto de la felicidad.

4. Gestión de equipos. Cada día es más difícil dirigir personas. Las estructuras matriciales, la dirección en remoto y la gestión emocional hacen muy complejo liderar equipos. Si el mundo se llena de recetas al mismo que desaparecen certezas, solo la experiencia ofrece a veces algo de luz. La misma que han mantenido Rafa y Nole para conformar a su alrededor un equipo sólido, complementario, autoexigente, fiel y ganador.

5. Visión de cliente. La propia pirámide demográfica demuestra que el mercado principal no son los jóvenes. Estos pueden ser los destinatarios naturales de los anuncios, pero no de las compras. La empatía con el cliente de su edad es otra gran cualidad que pueden aportar los profesionales de más edad. La misma que lleva a lo que pude ver en el propio estadio de Roland Garros: el 100% de los asistentes iba con el crepuscular Nadal frente al joven Zverev. Aficionados de todo el mundo tenían claro que su ídolo era ese gladiador lastimado, lleno de valores y de ejemplo para sus padres y para sus hijos.

Necesitamos dar espacio a los mayores. Necesitan ellos adquirir esas cualidades para tenerlo. Pero también necesitamos incorporar a los veinteañeros y dejar que nos llenen de ilusión, nuevos conocimientos e innovación.

Aprendiendo del camino del finalista Casper Ruud, de su humildad y de sus ganas de formarse, que le llevaron a salir de su zona de comfort en Noruega para irse a Mallorca a aprender del mejor, del tío Toni y de Rafa. De su persistencia en una idea. Pero también evitar lo que vivió Dominic Thiem; cuando ganó su primer Grand Slam se vio colmado y se vino abajo. Recuerda demasiado a la Gran Resignación, al fenómeno que está llevando a abandonar a tantos.

No nos lo podemos permitir. Ni como economía, ni como sociedad, ni como familias. Necesitamos contar con los jóvenes y con los mayores. Necesitamos encontrar un espacio en que se unan todas las generaciones para compartir, aprender unos de otros, inspirarse, completarse.

Hace un par de semanas Rafa volvió a hacerme llorar. Una vez más sentí que era algo más que tenis. Era un ejemplo para todos. Para mayores y para jóvenes. Nos enseñaba un camino a seguir. En lo personal, pero todavía más en lo profesional.

Alberto Córdoba es Socio-directo en Lukkap