Ganar en productividad, el gran desafío en infraestructuras

Eficiencia en general, y sobre todo energética, procesos digitalizados y aprovechamiento de los fondos europeos son los grandes retos que aborda el sector de cara al futuro a corto y medio plazo

Una autopista en construcción y, debajo, obras de un edificio residencial. rn
Una autopista en construcción y, debajo, obras de un edificio residencial.

El sector de la construcción, y el de las infraestructuras dentro del mismo, es una de las palancas económicas del país. No obstante, se enfrenta en los próximos lustros a diversas incertidumbres, las que afectan a la economía en general y las que le atañen en particular. Conectividad, eficiencia energética, descarbonización o búsqueda de talento son los retos en los que están embarcadas las empresas de este segmento y a los que tendrán que dar respuesta en los próximos años.

Pero también la elevada inflación –a la que se augura una vida de bastantes meses todavía–, el alto precio de la energía –muy ligado a lo anterior–, la ejecución de los fondos Next Generation de la Unión Europea –de los que el sector es un gran receptor– o la falta de mano de obra son obstáculos que han surgido y que hay que vencer.

“El 90% de las grandes constructoras declara estar dirigiendo sus esfuerzos de inversión a mejorar la gestión en proyectos para incrementar su eficiencia”, se recoge en un reciente informe elaborado por Seopan, la asociación que agrupa a las empresas constructoras y concesionarias de infraestructuras.

La digitalización y la coordinación pueden subir la rentabilidad hasta 5 puntos de media

“Las iniciativas lanzadas van encaminadas al incremento de la eficiencia en obra, vía digitalización de procesos y mayor coordinación entre los distintos actores involucrados en su ejecución, especialmente en las subcontratas”, puntualiza. Para los autores del informe, estas iniciativas podrían elevar la productividad en el sector significativamente, mejorando la rentabilidad en la industria hasta cinco puntos de media.

Productividad es el concepto básico. Fuentes de Acciona consideran que “la tendencia de la productividad en nuestro sector ha permanecido plana a lo largo de los últimos 20 años, mientras que la de otros [minería, agricultura, manufactura...] se disparaba”. Para la compañía, este hecho puede explicarse porque, por un lado, “sufrimos la traslación de costes y márgenes de todos nuestros proveedores y socios, por la naturaleza aglomerante de nuestra actividad, en la que asumimos la dirección y el riesgo de grandes proyectos”, y, por otro, porque “estamos en plena transición hacia la automatización y la digitalización de nuestros procesos a través de la total implantación de nuevas tecnologías (BIM, drones, robotización o construcción modular), de cara a optimizar la gestión integral de los tres flujos fundamentales de cualquier proyecto, como son materias primas, maquinaria y personas”.

Es por ello que las nuevas tecnologías “tendrán un rol fundamental en la consecución de nuestros objetivos, con un gran margen en materia de eficiencia asociado en gran parte a nuestros procesos y procedimientos constructivos”. En la empresa añaden que IFS, proveedor global de software empresarial, calcula que hay un margen de mejora directa del 20% de la productividad asociada a la digitalización.

La inmensa mayoría de las empresas ve la conectividad como la gran disrupción

Seopan concluye, asimismo, que el 90% de las grandes constructoras identifican el incremento de la conectividad de los edificios y de las infraestructuras como una de las principales disrupciones en los próximos tres o cinco años, especialmente derivados de nuevas regulaciones y demandas en cuanto a eficiencia energética. La patronal agrega que “esto es de especial importancia en España, ya que el 84,5% de los edificios del país tiene etiqueta E, F o G, las más bajas en la calificación que valora la eficiencia en función de su gasto energético. Solo el 0,3% de los inmuebles tiene etiqueta A”.

El presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), Pedro Fernández Alén, afirma que por el sector de la construcción “pasa la transformación económica: plantas de energías limpias, centros tecnológicos de big data, redes modernas de comunicación y de transporte, centros hospitalarios y educativos, desaladoras, depuradoras, etcétera”.

La vía hacia el futuro está enfocada en los fondos Next Generation de la Unión Europea. “Siete de cada diez euros de los fondos que recibirá España van a estar relacionados con la construcción”, asegura Fernández Alén. “Si las constructoras no acuden a las licitaciones, la eficacia de los fondos corre el riesgo de perderse y, con ello, la transición energética, medioambiental o digital que necesita España”, avisa.

El 6% del PIB

La construcción es todo un sector dentro del terciario, el de servi­cios. Su peso en el PIB español llegó a ser de más del 10% antes de la crisis de 2008, año en que comenzó a disminuir. Ahora representa casi el 6% de la riqueza nacional.

En Seopan resaltan que “los fondos europeos, junto con la inversión privada, serán el primer motor de impulso de las medidas de eficiencia energética tanto en obra nueva como, especialmente, en rehabilitación”. De hecho, recuerdan que el Gobierno tiene previsto invertir en torno al 30% de los mismos en incrementar la eficiencia de los edificios.

El presidente de la CNC advierte, sin embargo, de que el mayor desafío para la construcción es la amenaza que pende sobre la gestión de los fondos europeos debido a la espiral inflacionaria. Espiral que afecta a los precios de los materiales y, sobre todo, a la factura de la energía, “la cual está asfixiando a las empresas de la construcción”. Fernández Alén comenta que cada vez más, y a causa de la inflación y los costes de la energía, las compañías dejan licitaciones públicas desiertas e incluso hay constructoras que devuelven la fianza a los promotores en obras particulares ya empezadas al no poder asumir el coste de la ejecución.

Un informe del World Economic Forum revela que los sectores de construcción y renovables son los únicos no tecnológicos entre los diez con más crecimiento de empleo en la próxima década. Pero esto, aunque parezca una paradoja, es uno de los retos más importantes a los que se enfrenta en estos años.

La CNC considera que la subida de la inflación y de la energía es una amenaza

Pedro Fernández Alén dice que la construcción precisa de mano de obra, sobre todo de jóvenes, ya que el 90% de las plantillas es mayor de 30 años, y de mujeres. El presidente de la Confederación Nacional de la Construcción, que representa a la mayoría de las organizaciones empresariales del ramo, opina que superar este hándicap “contribuirá a avanzar en la modernización, sostenibilidad y competitividad de nuestro sector, fundamental para el futuro a corto, medio y largo plazo en España”.

Otro de los desafíos de las constructoras es minimizar el impacto ambiental de su actividad. En la UE, dicha actividad supone casi un tercio del total de consumo de recursos naturales, generación de residuos y de emisiones de dióxido de carbono (CO2). Fuentes de Acciona indican que “hay que acometer la corriente de inversiones verdes” a través de la optimización de procesos, la digitalización, la industrialización y la descarbonización de maquinaria. En este sentido, confirman que, según datos de Nature Sustainability, la inversión en infraestructuras influye de forma positiva en la consecución del 72% de las metas fijadas por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas.

Las infraestructuras sostenibles como palanca

Ganar en productividad, el gran
desafío en infraestructuras

El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que el Gobierno español elaboró como marco para ejecutar los fondos Next Generation de la UE concede a las infraestructuras un lugar destacado. El plan consta de las llamadas palancas de acción, un total de diez. La palanca II está dedicada a infraestructuras y ecosistemas resilientes.

A su vez, cada palanca contiene los componentes concretos que son objeto de atención. En la palanca II hay tres. El componente 4 se titula “Conservación y restauración de ecosistemas y su diversidad”, y tiene una inversión estimada de 1.642 millones de euros. El componente 5 se llama “Preservación del litoral y recursos hídricos”, y prevé una inversión de 2.091 millones. El componente 6, “Movilidad sostenible, segura y conectada”, es al que más inversión se le destina: 6.667 millones de euros.

No obstante, este componente contempla tres objetivos muy ambiciosos: desarrollo de los corredores europeos como ejes vertebradores de la movilidad, en el que tiene un papel protagonista el ferrocarril; logística e intermodalidad, dedicado al transporte y la distribución de mercancías, y digitalización y la sostenibilidad del transporte, con un programa de ayudas dirigido a empresas.

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