Alemania puede desaprovechar una buena crisis energética

Sus intentos de retrasar el impacto de la subida de la luz pueden empeorar las cosas

Bandera alemana, ondeando en Berlín.
Bandera alemana, ondeando en Berlín. reuters

Alemania afronta una repentina aceleración de su crisis del gas. La caída del 60% de los suministros rusos desde principios de mes amenaza con sumirla en una grave crisis. Pero la confusa respuesta de Berlín y sus intentos de retrasar el impacto de la subida de la energía pueden empeorar las cosas.

Sean cuales sean sus discutidas causas, la repentina ralentización de las entregas contractuales de Gazprom ha obligado al Gobierno a subir el nivel de emergencia. El ministro de Economía, Robert Habeck, líder de los verdes, ha ordenado aumentar el uso de carbón. El liberal ministro de Economía, Christian Lindner, ha sugerido retrasar el cierre previsto este año de los tres reactores nucleares que quedan. Los asesores del canciller le contradijeron enseguida.

Por ahora, Alemania está ligeramente por debajo de su objetivo de almacenamiento de gas, con un 59% de capacidad restaurada desde el invierno. Su objetivo es el 90% en diciembre. La última interrupción de Putin lo pone en duda. La dependencia de Alemania del gas ruso ya se ha reducido en estos meses. Solo el 35% de sus importaciones proceden de Moscú, por el 55% antes de la guerra. En el peor de los casos, una interrupción total podría suponer un golpe de hasta 220.000 millones en 2022 y 2023, o el 6% del PIB de este año, según los think tanks alemanes.

La crisis arroja una dura luz sobre la política económica del Gobierno. Este ha elevado el nivel de alarma, pero se ha negado a permitir que los productores de energía repercutan la subida de precios en la industria y los hogares, privándose así de un poderoso incentivo para reducir el consumo.

El Gobierno podría hacer lo más sensato y dejar que las señales de los precios funcionen, al tiempo que utiliza su presupuesto para iniciar transferencias a los hogares con menores ingresos o a las pymes con dificultades. Pero su adhesión dogmática a una estricta disciplina presupuestaria, incluso en medio de una gran crisis, podría impedirle hacerlo. Alemania ya iba camino de tener una de las tasas de crecimiento más lentas y de inflación más altas de la OCDE. Ahora corre el riesgo de desa­provechar una buena crisis.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías