La inflación eleva las apuestas en la guerra de Hungría contra la UE

Es probable que elija el daño de subir los tipos antes que ceder ante Bruselas para desbloquear los fondos de recuperación

Viktor Orban, primer ministro húngaro, el 14 de junio viendo un Inglaterra-Hungría de fútbol, en Wolverhampton.
Viktor Orban, primer ministro húngaro, el 14 de junio viendo un Inglaterra-Hungría de fútbol, en Wolverhampton. AFP

El empeoramiento de la economía eleva las apuestas en la lucha de Viktor Orbán contra la UE. A menos que acepte unos tipos drásticamente más altos, la principal fuente de alivio del primer ministro húngaro consiste en desbloquear 7.200 millones de financiación. Es probable que elija el daño económico antes que la rendición política.

 

A pesar de que la inflación alcanzó el 11% en mayo, y del 19% en los alimentos, el banco central de Budapest ha vacilado respecto al ajuste monetario. El jueves subió inesperadamente el tipo de depósito a una semana en 50 puntos básicos. Pero eso fue solo después de que el forint se desplomara a un mínimo histórico de más de 400 frente al dólar, en medio de la preocupación por su deseo de aumentar los costes de los préstamos.

Con los bancos centrales de Europa, Suiza y EE UU actuando enérgicamente contra la inflación, las economías más pequeñas tienen un margen de maniobra mínimo. Pero parte del daño de Hungría lo inflige Orbán. Esta economía de 160.000 millones está luchando por conseguir 7.200 millones de financiación de la UE, después de que Bruselas congelara el acceso en protesta por las políticas internas de Budapest.

Desbloquear el efectivo impulsaría el forint, y ayudaría contra la inflación. Pero no parece que Orbán vaya a ceder. En mayo acusó a Bruselas de “abusar de su poder día a día”, al señalar su historial de amedrentar a los medios y a los tribunales mientras reprime los derechos de minorías como inmigrantes y homosexuales. Su cuarta victoria electoral consecutiva en abril le otorga además un poderoso mandato interno para mantener la contienda. Por último, la oposición de Hungría a un embargo europeo de las importaciones energéticas rusas puede dar a Orbán una ventaja útil ante el bloque.

Desde 2010, el secreto de su éxito ha sido mantener la economía y los inversores de su lado mientras reforzaba su control político. La solución más sencilla para mantener intacto ese punto dulce de poder y prosperidad tiene un precio político demasiado alto. Pero la alternativa –unos tipos muy elevados– impondrá duros costes económicos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías